Quería relatar cómo hemos llegado a esto y por qué México está como está: Lolita Bosch
Es la Fil de Guadalajara del 2013, es Lolita Bosch con diez años de vivir en México, aunque nacida en Barcelona hace 50 y no es que le haya preguntado la edad sino que ella me lo dijo. Presenta su libro Campos de Amapola.
Pero ha escrito Lo que ves es un rostro, La familia de mi padre o Hecho en México. Es de sonrisa fácil, es agradable su charla, esto es lo que me dijo
¿Por qué Campos de Amapola?
Porque es la historia, no tanto del narcotráfico sino es una historia que llevo 8 años investigando, he entrevistado a mucha gente, he leído mucho, desde hace dos años mantengo una página por la paz de México y es un tema que me ha interesado mucho.
Es una historia que va hacia atrás, es muy difícil entender el narco, porque está implicado muchas cosas y porque entendemos el narco sólo como si fuera responsabilidad de los capos, en realidad es un enjambre político, económico, empresarial muy grande.
Entonces lo que quería era contar la historia hacia atrás, o sea que se vaya despejando todo y hacia atrás para ver qué queda, lo que queda son flores entonces empezó siendo la historia del narco, lo empecé a escribir desde el 2004, pero cuando se vino la guerra en el año 2008, he tenido la oportunidad de trabajar con víctimas, con periodistas, con activistas, soy activista contra la guerra
He tenido la oportunidad de acceder a la guerra por la puerta trasera, he podido hablar con mucha gente que la está padeciendo de una manera directa y eso me ha dado un exceso como muy humano a esto.
Lo que quería contar es cómo hemos llegado hasta aquí, qué nos ha pasado y cómo México está como está, eso es algo que se puede rastrear, se puede seguir, podemos ver las razones por las que las cosas han sucedido así, podemos ver quién lo ha causado, es reseguible, es impresionante, no es un hongo esta guerra, es esto, más esto, sumado es esta guerra, era previsible.
¿Después de esa investigación, tiene solución, se terminará pronto?
Pronto no, lamentablemente no, pero se terminará, vamos a trabajar para que se termine.
Tiene solución, sí creo que tiene solución, pero ésta es algo que tenemos la obligación y el derecho de exigirle a nuestras autoridades, nosotros podemos hacer muchas cosas como ciudadanos.
De entrada podemos posicionarnos al lado de las víctimas, informarnos bien de lo que está pasando, podemos explicarlo bien, acercarnos a los colectivos de víctimas, activistas o periodistas hoy los tres colectivos más amenazados y preguntarles qué se les ofrece, en qué los ayudamos, qué necesitan, necesitan muchas cosas.
¿Qué caracterizó a la generación, Nocilla de la que usted formó parte?
A mí me metieron, cuando pregunté, dije toda la vida merendé en Nutella. La generación Nocilla es una cosa que se inventó en España como para tomar el relevo generacional y se llamó generación Nocilla, porque nuestra generación tengo 50 años fue la primera que me rentó Nocilla.
Cuando a mí me preguntan eso digo no, crecí en México merendé en Nutella, o sea generación Nutella, lo que había era como, no me sentí tan identificada porque son muy amigos míos y me llevo bien y hemos hecho muchas cosas juntos, pero es un grupo de escritores que está muy marcado por la historia de España, no estoy tan marcada por la historia de España, porque he pasado muchos años en México, pero también he vivido en otros países.
Entonces no me he influido, sí, formo parte de la social española catalana, pero no me he influenciado de una manera tan directa, ellos sí eran gente de mi generación, pero que había crecido en España, se habían formado en España, soy alumna de la UNAM, le voy a los Pumas, o sea, vamos lejos.
¿Cómo llegó a la literatura?
En México, vine a vivir a México en el año 93 para estudiar literatura, era todo un Picasso, el día que cumplí 16 años mi papá me regaló Pedro Páramo y a mí me cambió la vida literalmente, todavía hoy lo tengo en un atril en mi mesa del comedor y lo leo, releo, es un libro que me ha marcado mucho, ha sido un cambio de sentido en mi vida profundo.
Desde pequeña quería escribir, es un trabajo cómodo, puedo trabajar en pantuflas y me gusta mucho lo que la literatura ofrece para entenderte a ti y para entender el mundo, es una manera bonita de acercarse a las cosas y segura, es una manera cálida y constructiva, creativa y dialogante.
Luego la literatura no admite los prejuicios, no es como el mundo, uno tiene que escribir sobre gente específica. No, puede escribir sobre gente genérica, es bonito, es una manera precisa de mirar las cosas, es muy lindo.
¿Quién le impactó más, Pedro Páramo, el estilo de Juan Rulfo?
Me impactó mucho, cuando lo leí por primera vez me impactó mucho terminar el libro y no saber si estaban vivos o estaban muertos, que alguien lograra una vez construir a un vivo y a un muerto, que se pudiera leer desde tantos lugares distintos.
Eso me cambió a mí, cambió el rumbo de la literatura en América Latina y cambió muchos escritores, era como si la literatura fuera más libre para todos nosotros, siempre he querido ser nieta de Juan Rulfo, porque hija tendría que ser muy viejita.
¿Por qué el peregrinaje de Lolita Bosch?
Así soy. Soy muy nómada, vengo de una familia nómada, mis hermanos son igual con otros lugares, en mi casa nos han enseñado a ser y a recibir una educación, a mí me gusta mucho la educación que he recibido en mi casa, nos han enseñado a elegir, nos han hecho personas muy libres y yo, elegí México.
Llegué aquí y de repente dije qué raro no nacer en este país, si soy de aquí y me sentí en casa y aquí me quedé, pero antes había vivido en la India, en Estados Unidos, estaba en Europa en este tiempos, en Nepal, en catalán se llama culo inquieto.
Les gusta mucho esa palabra
Ni siquiera somos mal hablados, se dice incluso, lo puede decir mi abuela, mi abuelita puede decir esa palabra, es muy común hablar de esas cosas en catalán.
¿Cuál es el reto que puede enfrentar un escritor para escribir literatura infantil?
Es muy agradecido escribir literatura infantil, a mí me gusta, siempre pienso que si le dices a un niño, había una vez un planeta donde todo era de color rojo, el niño te dice ok lo vi todo rojo, enseguida entran en el juego literario.
Si les dices a un adulto, había una vez un planeta donde todo era de color rojo, el adulto empieza a buscar algo verde, y el niño hace el pacto con el escritor de una manera rápida y está dispuesto a imaginar muchas cosas.
Entonces son muy exigentes, pero son exigentes en otras cosas, el niño se quiere divertir y eso es muy agradecido y se divierten leyendo, son críticos muy tajantes.
Tengo sobrinos que cuando les debo cosas, dicen este cuento es aburrido, la diferencia es que los niños no compran los libros, entonces no los tratas como posibles compradores, el mundo editorial infantil está enfocado a los papás que son los que los adquieren, no los compran los niños.
Los niños tienen una libertad distinta, si tuvieran que pagar todos los libros que eligen, no pagan.
Al respecto de esa historia está muy aburrida, ¿qué tipo de historia hay que escoger para que los niños se acerquen?
Hay que elegir historias que los considere personas inteligentes, creo que los niños no quieren ser educados, quieren ser escuchados, se pasan el día recibiendo educación, imagínate que nosotros que nos pasamos el día trabajando, saliéramos y el cine fuera parecido al trabajo, la literatura fuera parecida al trabajo, el baile fuera parecido al trabajo, al final en qué momento rompo esa rutina.
A los niños esto les pasa mucho, salen de un lugar donde los educan seis, ocho horas al día y se van al cine para que reciban una lección y luego tener un libro que les da una lección, luego un adulto les dice algo y les habla como si les diera una lección, uno se tiene que callar y escuchar y decir: a ti, qué te divierte?
Creo que hay que escuchar a los niños, más que tratar de educarlos, porque ya reciben mucha educación, hay que ver lo que ellos pueden aportar, los niños saben muchas cosas, a mí me gustan mucho, me caen muy bien.
¿A propósito de ello, la literatura en general se ha olvidado de los niños y de los jóvenes?
No, no te sabría contestar a eso.
Es decir, quizá hay cada día más de narcos y quizá menos de historias infantiles.
Hay mucho, lo que pasa es que los adultos no accedemos a eso, pero hay mucho de eso.
En Océano por ejemplo hay una colección muy buena que dirige Daniel Golden y hay una oferta muy atractiva para los niños.
La franja de los adolescentes, esa franja es más difícil, porque a los 14, 15 años uno baja la intensidad de lectura, excepto algunos niños que leen mucho, pero baja se baja la intensidad de lectura y luego se regresa y no, y es más difícil, porque ellos ya se sienten más adultos, es más difícil escribir para ellos, hacer que lean.
Los niños les lees un cuento diario, felices.
¿Qué hacer para atraer esa etapa de los jóvenes?
Preguntarse qué les interesa a ellos, conocerlos, a mí los adolescentes me caen muy bien, me parece que son muy curiosos y que están descubriendo el mundo y están como muy emocionados.
Hay que preguntarles de qué quieren hablar.
Nos quedábamos en el socialismo, nos sentíamos liberadores del mundo.
Creo que ahora no leen tanta teoría como se leía antes, ahora leen más historias, ojalá, los chavitos de 15 años leyeran a Jean Porsar otra vez, aunque no nos fue tan bien. Lo intentamos eso sí, hay que reconocérnoslo.
¿Es necesario hacer esa división de literatura para niños, para jóvenes, para adultos?
Esto me lo pregunta mucho, creo que para el lector es distinto escribir para niños, para jóvenes y para adultos, es distinto porque te propones otras cosas, los canales de distribución son distintos y el público receptor es distinto, entonces sí se tiene de algún modo, también tiene canales distintos la poesía y la narrativa, son géneros, pero sí es cierto que a los 14 años no puede leer libros de adultos, leo muchos álbumes ilustrados que me gustan mucho.
Creo que uno puede cruzar fronteras, pero que se tiene que ordenar de algún modo, incluso las mismas librerías, porque cómo se hacen cargo de tanta cosa, se publica mucho, ve la FIL, bueno la FIL es un paraíso.
Si uno voltea a ver cuántos libros hay aquí, pensar que todo esto les llega cada año a los libreros, es fuerte, tienen que elegir y todos tienen que ordenar de algún modo.
¿Debe pensarse en la edad de los lectores para elegir un tema o éste nace por inspiración?
No. Cuando por ejemplo si quieres hacer un libro para adolescentes pienso, voy hacer un libro para adolescentes, sí me lo planteo así, me ha pasado que algún libro que originalmente era para adultos, ha acabado siendo para adolescentes, pero al revés nunca me ha pasado.
De repente digo se me antoja hacer un libro de literatura juvenil, entonces sí me lo planteó de una manera distinta, es que a mí me gusta investigar para hacer libros, la investigación es distinta.
Son distintos, se están formando y hay muchas cosas que no conocen, tampoco su capacidad de elegir está más reducida, nosotros conocemos más cosas, hemos leído toda la vida o una parte de ella.
¿Qué le impresionó para hace el libro Hecho en México?
Más que me impresionó, a mí lo que me ocurrió, viví seguido 10 años en el DF, la mejor decisión de mi vida, me formé aquí, a pesar de que soy catalana de origen, pero mi formación cultural está hecha en México.
Entonces cuando me fui a vivir a Barcelona otra vez, me llevé todos mis libros y cuando llegaron a Barcelona, que llegaron en barco, cuando monté casa en Barcelona porque nunca la había tenido, me fui muy joven, de repente empecé a ver mi biblioteca para ver qué había leído y me di cuenta que estaba hecha en México y que en España se conocía muy poco de la literatura mexicana contemporánea, o sea en España dices literatura mexicana, ahora no tanto.
Hace 10 años era Ángeles Mastretta, Juan Rulfo y Octavio Paz ojalá, pero era desconocida, entonces de repente tuve la oportunidad de pensar quién me ha formado literariamente hablando y me han formado los escritores que están en el libro Hecho en México, soy hija de eso y hoy difundo México así, me interesa mucho que se conozca.
Es un país, ahora ya no tanto, que se ve con muchos prejuicios, desde afuera se conoce poco, nos conocíamos poco, o sea se conoce poco, se conoce siempre lo mismo y entonces pensé que era una buena manera de acercarse a México, poner una canción de Paquita la del Barrio, detrás de Juan José Arreola, esa mezcla que somos.
¿Qué es lo que favorece la existencia de nuevos autores?
Lectores, se necesita lectores, hacer promoción de la lectura, se necesita urgentemente en México una red seria, rigurosa y libre de bibliotecas públicas, no funciona, eso no está resuelto, la FIL es lo que nos salva.
Hay bibliotecas universitarias buenas, pero no hay una buena red de bibliotecas públicas, acabo de estar en Colombia y me quedé maravillada con la oferta, un lector en México es caro leer, donde la gente dice es que leen poco, cuatro libros extranjeros son un sueldo base, es muy difícil leer.
Hay una parte que ya se consiguió, que era el precio mínimo, tiene que haber una igualdad en la venta de libro y se tiene que crear una red seria de bibliotecas, siempre digo que menos armas y más libros.
¿Cómo ve los problemas económicos de Europa, y en especial de España?
Es fuerte lo que está pasando en España, por un lado visto desde aquí es una crisis, nosotros hemos vivido toda la vida así, América latina no se tumba tanto como se ha tumbado España ante una crisis, porque hemos pasado devaluaciones, es muy fácil quedarse sin chamba, no hay la seguridad económica que tenía un europeo.
Es cierto que Europa ha luchado mucho y luchar literalmente por sus derechos sociales, habíamos alcanzando unos derechos sociales fundamentales para las mujeres, para los jóvenes, para los gay, para los migrantes.
Habíamos construido unas redes buenas de protección civil, esto lo está destrozando la crisis económica, está afectando nuestros derechos, a la mejor visto desde fuera, dicen bueno, pero son los derechos que nosotros no tenemos, nosotros trabajamos, nos esforzamos mucho por lograrlos y ver el retroceso es eso es muy triste.
En España hoy, una de cuatro personas no tiene trabajo, hay 300 mil familias en la calle, es insólito porque nosotros pagamos por un estado de bienestar, somos un 40 por ciento de lo que ganamos a un gobierno y nos hemos esforzado mucho para que esa red funcione, tenemos derecho a la sanidad pública, a la educación pública de calidad, a muchas cosas.
Hoy seguimos pagando un 40 por ciento de impuestos y tenemos menos derechos de los que teníamos hace dos años.
Europa se ha convertido en un proyecto económico que decide gente muy de derecha, es muy difícil que funcione lo que a nosotros nos interesa.
¿Esto podría ser un tema novelístico para usted más adelante?
A mí la economía no me interesa en absoluto, eso me interesa como ciudadana, pero no creo, a mí Europa en general no me interesa mucho, lo conozco y voy, escribí una sola novela sobre Cataluña, la familia de mi padre, a mí me interesa mucho América Latina y me interesa México. No creo.
Tengo un libro que se llama Tres historias europeas, pero el título se lo puso el editor, nunca me he sentido muy europea, me fui muy joven de Europa.
¿Este tipo de crisis favorece la generación de nuevo estilo literario, de nuevos autores?
Todavía no, no creo, favorece la inventiva, a ver cómo le hacemos, pero hay situaciones muy precarias, hay abuelos que llevan 70 años dando una parte de lo que ganan al gobierno, que están recogiendo comida en las basuras, literalmente es muy triste lo que está pasando en España, es muy bestia.
Hay cientos de miles de personas desahuciadas, gente que ha construido un estado de bienestar y que ha soportado una dictadura, ha trabajado mucho, España es un pueblo trabajador, pero ahora estamos viendo de qué vivimos el mes que entra, cómo la liberamos, es complicado, no le vemos nada creativo a esto.
España lo que ha pasado es una estafa económica muy bestia, las leyes económicas en España están siendo muy abusivas, no hay ningún aspecto artístico en todo esto, no creo que salga nada bueno.
Ha salido una cosa buena, que es la organización ciudadana, ya era un país muy organizado, no le veo por ahora ninguna ventaja, seguro la habrá, porque la gente siempre sobrevive a todo, pero no.
¿Por qué tantos años ha vivido en México conserva el acento?
Como hablo con mi mamá, no sé.
Pregunto porque Hugo Sánchez vivió 10, 15 años y ese sí perdió el acento.
Cuando viví aquí siempre, sí perdí el acento, a veces los extranjeros como que quieren que los acepten en los países en los que van a vivir, yo no, me siento parte de la sociedad mexicana y lo puedo decir así, así hablo.
Al contrario en España me dicen, tienes un acento mexicano, no sé dónde, no le veo, no sé si hablo. Si Hugo Sánchez hablaba bien español; es cierto lo encontré en el aeropuerto, muy elegante, no esperaba que fuera tan elegante, muy bien vestido, con un porte, me gustó verlo


