RECONOCER, VISIBILIZAR Y ATENDER LA VIOLENCIA POLÍTICA POR RAZONES DE GÉNERO, PAPEL DE LAS COMISIONES DE DERECHOS HUMANOS

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La violencia política por razones de género impide el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres y su participación en espacios públicos, por tanto, el papel de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) es reconocer ese tipo de violencia y visibilizarla, atender las quejas, darles trámite por violencia de género y hacer observaciones a las instituciones responsables, explicó la especialista Gabriela Segura Cárdenas.

Durante la videoconferencia “Violencia política contra las mujeres en razón de género”, como parte de la capacitación coordinada entre ambos organismos defensores, indicó que reconocer y atender ese tipo de violencia es la única manera de avanzar, por ello es importante promover la participación efectiva de las mujeres en todos los ámbitos en que se desarrolla y colocar la Agenda de Género en todos los espacios.

Señaló que si bien el 17 de octubre pasado se conmemoró el 67 aniversario del voto de las mujeres en México y muchas tuvieron que luchar para que se reconocieran sus derechos en un ámbito en el que solo participaban hombres, todavía persisten prácticas que les impiden su ejercicio pleno y colocarse en espacios públicos por la cultura patriarcal que refuerza estereotipos.

La especialista de la CNDH agregó que la violencia política de género puede concentrar los diversos tipos de violencia como la física, psicológica, sexual, patrimonial, económica y simbólica, y su normalización conlleva a minimizar la gravedad de hechos y consecuencias.

Al dar un panorama de las reformas legislativas en las que se incorporaron las cuotas de género 70/30 y luego 60/40, indicó que hubo muchos casos de violencia contra mujeres candidatas; por tanto, en 2019, se estableció paridad de género 50/50, a pesar de que algunos partidos políticos se oponían.

Comentó que los institutos políticos destinaban recursos para capacitación de mujeres pero eran para acciones que reforzaban estereotipos como la entrega de mandiles, licuadoras y otros utilitarios, tratando de demostrar que no podían ocupar cargos públicos; y por parte de la sociedad, se descalificaba y desconfiaba de las candidatas, persistían los prejuicios y estereotipos de que las mujeres pertenecen a la esfera privada o doméstica.

Entre los desafíos para erradicar la violencia política de género destacó: establecer normas que garanticen el derecho paritario; emitir lineamientos para tener reglas de paridad por parte de la autoridad federal y de los gobiernos estatales; incluir en todas las leyes de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, en las leyes electorales y en los códigos penales a la violencia política por razones de género.

También dijo, se debe modificar la legislación, incluidas las Constituciones estatales, pues existen aproximadamente 797 leyes que tendrían que ser reformadas, ya que solo en las de 15 entidades se hace referencia a la violencia política; y se debe contar con registros confiables de casos de violencia política ejercida en contra de las mujeres, ya que esto permitirá elaborar políticas y acciones de prevención.

Otro reto, detalló, es que desde niñas se les enseña a ser competitivas, pero entre ellas, por ello es fundamental empezar a reconocer las habilidades que tienen las propias mujeres, para sumar fortalezas y crecer conjuntamente, ya que el hecho de tener grupos o representatividad de mujeres, no siempre significa que las apoyarán.