Recuerdo de Alanís Boyso

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Todos los municipios del país tienen cronistas, pero no todos cuentan con historiadores. De hecho son muy pocos los que lo tienen de manera oficial. En 1997, José Luis Alanís Boyso fue nombrado por el Ayuntamiento como primer Historiador de Toluca. No es cosa menor. Falleció el pasado 22 de febrero ostentando ese encargo. Me tardé algunos meses, pero ahora quiero rendirle este pequeño homenaje recordando algo de su vida y su obra.

 

Alanís Boyso, como era conocido también (no hay que olvidar a otros Alanís Boyso, como Rodolfo, quien también ha hecho grandes aportes culturales), nació el 27 de marzo de 1951, en una ciudad con gran carga histórica: la tres veces Heroica Zitácuaro, en Michoacán: la primera por el establecimiento de la Junta independiente en 1812, la segunda por luchar en 1855 contra la dictadura de Santa Anna y la tercera por defender a la patria en 1865 contra los franceses.

 

Como muchos de sus paisanos de Zitácuaro, de joven vino a radicar a Toluca, para ingresar, en 1968, a estudiar Historia, en la hoy Facultad de Humanidades de la UAEMéx. En 1970 comenzó su carrera profesional junto a don Mario Colín, quien a la sazón era representante del Gobierno del Estado en el Distrito Federal. Alanís siempre reconoció en él a uno de sus principales mentores y el propio Mario Colín no ahorró palabras para alabar a su discípulo:

 

Es un destacado historiador, maestro universitario, archivista, investigador y cronista municipal, quien ha realizado a partir de 1970 una extraordinaria labor cultural, a nivel estatal y nacional, distinguiéndose por su profundo amor por la historia, honestidad intelectual, responsabilidad, entusiasmo, capacidad de trabajo y humanismo.

 

Colín dice acertadamente que Alanís fue destacado archivista. En el Archivo General de la Nación (AGN), en 1973 fue director de la Unidad Eclesiástica y de 1976 a 1979 Coordinador del rescate, organización y difusión de archivos históricos municipales del país. En el Estado de México fue fundador y primer director del Archivo Histórico estatal. Y a pesar de que luego se dedicó a otras cosas, nunca dejó de ser historiador de los buenos, de esos que se meten al polvo y a los hongos y sufren las alimañas de las cajas con documentos viejos.

 

Fue también Alanís un hombre ligado íntimamente a la cultura mexiquense. En 1976, Yolanda Sentíes, entonces presidenta municipal de Toluca, integró el Consejo Cultural de la Ciudad con la intelectualidad toluqueña de la época, personajes famosos del medio como el mismo Mario Colín, Gustavo G. Velázquez, Enrique Díaz Nava, Humberto Correa, Javier Romero Quiroz, José Yurrieta Valdés, Gonzalo Pérez Gómez, el presbítero Enrique Reyna, Francisco Javier Gaxiola y Alfonso Sánchez García, el profesor Mosquito. La misma Yolita Sentíes dice que en la ceremonia de instalación del Consejo:

 

…el joven Alanís Boyso estaba atento a lo que sucedía, no se le iba ni un detalle, ni una palabra. Al final, fue presentado a cada uno de los integrantes… alguien le preguntó ¿porqué quería ser historiador? y él contestó porque ser historiador es un quehacer mágico, el historiador tiene el privilegio de vivir el pasado, el presente y en ocasiones el futuro, trasciende y a la vez, entraña un compromiso para con la humanidad, perpetuar su espíritu… Al escuchar sus razones, uno de los consejeros propuso: Porque no lo invitamos a que forme parte del Consejo Cultural, hacen falta jóvenes, ¿no creen señores consejeros?, ¿Qué dicen, se acepta?, la respuesta unánime fue sí, y desde entonces con gran dedicación, responsabilidad y amor a su tierra, Alanía Boyso, cumplió hasta el último día de vida, el mágico quehacer de Historiador de Toluca.

En 1979, Alanís es nombrado cronista de Tepetlixpa y en 1982 fundador de la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales (Amecrom). En 1983 integra el Ateneo del Estado. En 1985, durante su paso por la Dirección de Patrimonio Cultural y Artístico, coordina la edición de 121 monografías municipales y las de los 24 pueblos de Toluca. Posteriormente se desempeña como subdirector de Acervo Cultural del Instituto Mexiquense de Cultura y subdirector del Museo José María Velasco. En 1995 forma parte de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, correspondiente en la entidad, de la cual sería vicepresidente y secretario académico. Y desde 1997 es Historiador municipal y presidente del Consejo Consultivo Municipal de Cultura.

 

También es docente y divulgador de la historia. Durante 30 años imparte clases en la Facultad de Humanidades de la UAEMéx. Es autor de medio centenar de libros, unos cuántos en coautoría, así como de artículos en revistas, periódicos, suplementos y boletines de Toluca y la Ciudad de México, eso sin contar sus innumerables apariciones en medios de comunicación (radio y TV).

 

Respecto a su obra, su primer libro data de 1976: Corregidores de Toluca. Apuntes para su estudio. 1590-1810. Es conocida la anécdota de que a raíz de la publicación de éste, se propuso publicar uno cada año, meta que de alguna manera cumple hasta hacer de la suya una obra prolífica. No cabrían todos los títulos de sus libros en espacio tan limitado, por lo que es más sencillo hablar de los temas emblemáticos que se le conocen.

 

El primero es el de los archivos históricos estatales y municipales. Alanís presumía de haber conocido todo, absolutamente todo lo habido y por haber sobre Toluca en el AGN. Gracias a sus investigaciones archivísticas (a las que sumo las de Javier Romero Quiroz) puedo deducir que el culto a San José de Toluca no comenzó sino hasta la década de 1660 (antes de esa época no lo he hallado). Guarda siempre una gran congruencia en su preocupación por la cultura; constantemente propone una especie de decálogo con alternativas para mejorarla y hacer de ésta la espina dorsal de los toluqueños.

 

Por otra parte, la época prehispánica no parece haber llamado su atención fuera de la vida de Nezahualcóyotl. El fuerte de su trabajo inicia en la Colonia, de la cual trata los corregimientos, la Inquisición y la vida novohispana en Toluca, así como la vida de Sor Juana. De la guerra de Independencia resalta su libro sobre la batalla del Monte de las Cruces. Del siglo XIX trata algunos temas como la Erección del Estado y sus segregaciones territoriales, así como las autoridades y alcaldes de la Toluca independiente. Tampoco parecen tan abundantes sus trabajos sobre la Revolución, de la que tiene algunos estudios.

 

Lo fuerte de sus escritos se observa nuevamente en biografías de personajes reconocidos del siglo XX: de su maestro Mario Colín, de quien realiza extensas reflexiones, y de otros notables, entre ellos Isidro Fabela, Adolfo López Mateos, Gustavo Baz y Salvador Sánchez Colín; intelectuales como Enrique Carniado, Javier Romero Quiroz, Gustavo G. Velázquez, Ermilo Abreú Gómez, Miguel Civeira Taboada, Rosa María Ponzanelli, Horacio Zúñiga y el profesor Mosquito; los artistas Vicente Mendiola, Ignacio Barrios y Benito Nogueira.

 

Su último libro, Toluca. Esplendores de su historia, se presentó en la Feria Internacional del Libro del Estado de México (Filem) en octubre del 2018. A muchos nos sorprende su muerte el pasado 22 de febrero, a un mes de cumplir 68 años. El día 28 de marzo, en sesión solemne de Cabildo, el Ayuntamiento de Toluca lleva a cabo un homenaje posmortem y le entrega un reconocimiento al primer Historiador de nuestro municipio, mismo que recibe su esposa, la también historiadora María Antonieta Ruiz Nateras. Termino este recuerdo de Alanís Boyso diciendo lo mismo que pienso sobre otros personajes: Toluca le debe una buena biografía para rescatar sus aportes a la historia y la cultura.