REGALO DIVINO
Sabe lavar la tierra, pero también tiene el inmenso poder de lavar, limpiar y sobre todo curar nuestra alma.
Es como la vida, a veces es suave y otras veces es agresiva, pero siempre suele dejarnos algo nuevo.
Nos recuerda constantemente que la naturaleza tiene su propio ritmo, que simplemente hay que fluir con ella.
Su sendero esta trazado, y siempre hagas lo que hagas. será en dirección hacía abajo, porque el arriba ella nunca lo ha conocido.
Algunos la consideran la octava maravilla del mundo, es tan espontánea, ejerce la plena libertad del todo, sin ningún reparo.
Sabe de tristezas, y en sus largos y contínuos días, los instantes parecen cansados, corren con lentitud susurrando al mundo su tristeza.
Algunas personas la buscan, y la abrazan, porque al sentirse unidos a ella, nadie puede notar sus lágrimas y sus penas.
Nunca dura para siempre, pero tiene la habilidad de volver siempre, las veces que quiere y cuando quiere.
Se piensa a veces, que fue inventada para acompañar las notas tocadas sútilmente con un contrabajo.
Es capaz de doblar las hojas de los árboles más grandes y rudos, como también acariciar y dar vida a los pétalos de una flor casi marchita.
Su escritura suele ser como la de una niña o un niño, con líneas oblicuas, lentas, totalmente diligentes.
Sabe ser insistente y sutil, nos envuelve con sus brazos silenciosos, llena nuestro mundo de insinuaciones y de melancolías, tiene el sentido de la vida allá arriba, es realmente indescifrable.
Piensan que tiene escasez de objetivos; sin embargo, se dice que está llena de recuerdos y deseos más ocultos.
Nos enseña el valor de algunas cosas, sobre todo el valor inmenso de tener un techo debajo del cual estar protegidos.
En otoño nos trae recuerdos, en invierno nos entristece, en primavera nos refresca y en verano colorea nuestro mundo.
Tiene muchas habilidades, entre ellas es lavar y limpiar las memorias de las aceras de nuestras vidas.
Sabe perfectamente como arruinar un día de picnic, pero sin duda, sabe mejor cómo salvar la cosecha de un granjero.
Nos deja sobre el suelo muchas frases, siempre distintas, nunca se repiten, porque ella es única y nunca aparece de la misma manera.
Es nostalgia, es tristeza, porque a veces nos recuerda que también somos anfibios sin necesidad de vivir en el agua, agua que, necesitamos, pero muchas veces no valoramos.
Es tan poderosa que puede producir fenómenos contradictorios, hace desaparecer a las personas, y hace aparecer a los caracoles.
El viento sopla las palabras, con la misma facilidad como ella resbala entre los dedos, pero ella, tiene el poder de destruir o dar vida a todo nuestro mundo.
Y como dijo alguien cuya identidad es anónima: Quien diga que el sol trae felicidad, nunca ha bailado bajo la lluvia.

