Regreso a clases

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A más de un año de la interrupción de las clases presenciales para la totalidad de los estudiantes en México, el presidente de México ya fijó fecha de vuelta a clases para el próximo 30 de agosto. 

A estas alturas, ya nadie puede decir que la vuelta a clases sea una mala idea, la cuestión quizá polémica es cómo y qué escuelas están en situación de volver. 

El sistema educativo mexicano es complejo y desigual, hay varias razones que resulta relevante rescatar: hay una diferencia muy importante de ingresos; las regiones rurales y urbanas son muy dispares; los niños y niñas se ha criado en diferentes ambientes familiares que puede que hayan generado también diferencias de desarrollo personal y educativo; los recursos dispares que se reparten entre centros educativo y; por supuesto la preparación de los docentes en México también es muy dispar. Razones por las que no se ha podido homogeneizar una política educativa nacional. No basta con llamarle “nueva” escuela mexicana para transformar las cosas. 

Por otro lado, la pandemia no solo evidenció aún más las diferencias antes señaladas, sino que las incrementó y esto por supuesto que resulta relevante a la hora de tomar medidas de corrección y por supuesto, para la vuelta a clases. 

La responsable de la Secretaría de Educación ha propuesto un decálogo de prácticas necesarias para mantener la salud de los niños mexicanos, quizá no resulte una mala idea, sin embargo, el “problema” de la disparidad educativa no solo se puede resolver con decálogos y buenas intenciones. Me refiero a que algunas escuelas aún no están en posibilidad de volver a clases pues la falta de recursos es una realidad palpable. Ya dijeron desde la Secretaría que cada escuela, con los padres, gestionarán de manera autónoma esta vuelta, pero y ¿la nueva escuela mexicana donde quedó? 

Aunque es de sentido común, no es lo mismo una escuela en Tijuana, que, en Mérida, Torreón, Acapulco o Nezahualcóyotl, y es ahí donde quizá es más evidente que la Secretaría de Educación NO tiene una estrategia clara. En este sentido, quizá, generalizar la vuelta a clases no sean tan buena idea. No hay un plan claro, y si lo hay, el Gobierno de México no ha sido muy claro en comunicarlo. 

Independientemente de lo antes comentado, diré en defensa de las autoridades que es evidente que, de pandemias, pocos expertos y pocas experiencias. Sin embargo, a este gobierno le tocó y tendrá que dar la cara en nombre de los mexicanos. 

No expreso en esta columna que sea una cuestión sencilla de resolver, pero tampoco se puede dejar a su suerte al sistema educativo mexicano, particularizado en las escuelas. Por eso, o se planifica bien o estaremos condenados el fracaso. Y si existe un plan, o se comunica bien o los resultados seguirán siendo los mismos, desastrosos. 

Carlos Gonzalo Blanco Rodríguez 

@cgonblanc