RESCATAR AL PRIÍSMO: ¿QUÉ HACER?, ¿CÓMO?, ¿CON QUÉ?
En los últimos días he platicado con muchos priístas de convicción (porque sí hay y sumamos miles sólo en el edomex; campesinos, obreros, empleados y empresarios), y concluimos que estamos obligados a rescatar al partido de las garras de las dirigencias actuales, o en su peor escenario preparar un funeral digno del mejor partido de México y buscar otro camino para el priísmo.
En su sano juicio, incluyendo a propios y no, nadie hubiera imaginado lo que sería de nuestro querido Instituto Político después de la elección del 2018. Un punto de quiebre, que me consta como delegado en funciones de Presidente del PRI en Ecatepec, es que el traidor de alfredito jugó a perder en esa elección, seguramente para salvar de la cárcel su pálido pellejo. Igual en 2023.
A pesar de su dirigencia nacional y su lamentable accionar, la ciudadanía reconoce que el partido le hace falta a México, para evitar que suceda lo que hoy vive Venezuela. Voy a citar la calificada opinión de Jesús Silva-Herzog Márquez:
“Lo que hemos visto en México desde hace 6 años es justamente la sordera del voto. Hablo de las oposiciones que desde el 2018, lejos de aprender de sus derrotas contundentes, se empeñan en ignorar. Les ha resultado más fácil reprobar al votante que ejercer la autocrítica. La oposición que está en los partidos tradicionales no ha recuperado la confianza de la gente, no han insertado sus prioridades en la conversación pública, no ha generado liderazgos atractivos. Pero más allá de esas fallas, lo que resulta sorprendente y alarmante es que han perdido hasta el instinto de sobrevivencia. La reelección del Moreno (sic) significa eso: el PRI no va tras el votante. Con el control que tiene de la estructura, Alejandro Moreno se aferra a un cacicazgo porque el PRI no aspira ya a recuperar el poder”.
En ese escenario, creo firmemente, lo que debemos realizar los priístas, sobre todo los cuadros, los que fuimos postulados a un cargo de elección popular, es luchar por renovarlo, con la ley en la mano y con el respaldo de las autoridades electorales. De otra manera será, como lo dijo Manlio F. Beltrones, una revolución interna, a chingadazos pues. Vayamos escogiendo todos, al contrario, al palero de alito.
El primer paso es cambiar o quitar a las dirigencias actuales, de abajo hacia arriba. Primero las municipales, enseguida las estatales y la nacional. Los nuevos dirigentes deberán ser mujeres y hombres jóvenes, acreditados y reconocidos en sus sectores y organizaciones, como verdaderos luchadores sociales.
En el edomex ya existe un grupo político para esa noble, fructífera y grata tarea revolucionaria, el G7.
¡El bien superior es recuperar el poder público, el priísmo duro debe volver a ser gobierno, renovarse o morir, estamos a tiempo!
Lic. José Rangel Espinosa X (Twitter): PepeRangel1910

