RESPUESTAS ÁGILES Y EPISODIOS DISFUNCIONALES EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, EN CAMINO A LA SUPERACIÓN DE LA CRISIS COVID-19

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PRESENTACIÓN

 

Un gobierno con más respuestas ágiles y menos episodios disfuncionales es lo que requiere la sociedad mexicana para salir más rápido de la crisis del COVID 19.

Un grupo de expertos con un amplio trabajo en los diferentes ámbitos de gobierno, comunicadores efectivos, y académicos reconocidos, nos comparten sus puntos de vista siempre en el ánimo de generar mejores resultados en las administraciones públicas.

Aquí sus reflexiones:

 

GOBIERNO DIGITAL

Marina Carmona García

 

Febrero y marzo 2020. Mensajes de quienes dirigen a nuestro país resultaron confusos, se difundía que a nivel mundial surgía un virus que tenía alto contagio y que no había tratamiento ni cura; sin embargo, constantemente veíamos a nuestras autoridades decir que no pasaba nada, que no habría contagio, que podíamos protegernos con amuletos, seguir conviviendo juntos, que no era necesario el uso de cubrebocas, que solo afectaba a unos cuantos, que estaba preparado el gobierno para toda esta situación…nada más disfuncional que mensajes gubernamentales confusos.

Para quienes hemos colaborado en el gobierno antes del año 2000 pudimos vivir el parteaguas en los avances de tecnología que se dieron a nivel mundial durante esos años, así como su aplicación en las áreas de los gobiernos municipales, estatales y federales.

Entre los años 1997 y 2000 fui testigo de cómo los municipios tenían ya a su alcance las nuevas tecnologías como computadoras, impresoras, fax, software, entre otros, tanto para mejorar sus actividades administrativas como para la prestación de los tramites y servicios públicos. Posteriormente llego el internet y tuvieron que conocerlo rápidamente para incorporarse a esa dinámica.

Había un cambio y como en una carrera de relevos fue urgente mantener el paso, continuar con la marcha y acelerar para no quedarse atrás.

Algunos no comprendieron su importancia y simplemente dejaron de lado este tema, otros más lo intentaron con mínimos resultados, y quienes, si lograron integrarse como el gobierno federal, los gobiernos estatales y algunos municipales, hoy se distinguen en tener Gobiernos Digitales fuertes, eficientes, eficaces y transparentes.

En la Página de la Secretaría de la Función Pública del Gobierno Federal se define al Gobierno Digital o electrónico como “todas aquellas actividades basadas en las modernas tecnologías informáticas, en particular Internet, que el Estado desarrolla para aumentar la eficiencia de la gestión pública, mejorar los servicios ofrecidos a los ciudadanos y proveer a las acciones de gobierno de un marco mucho más transparente que el actual. Estas actividades cubren aspectos internos de la gestión de los organismos públicos, la difusión masiva de la información sobre los actos del gobierno, así como la prestación de más y mejores servicios a los administrados.”

Mientras que para Gil-García y Luna-Reyes en su libro Avances y retos del gobierno digital en México, “gobierno digital es la selección, desarrollo, implementación y uso de tecnologías de información y comunicación en el gobierno para proveer servicios públicos, mejorar la efectividad administrativa y promover valores y mecanismos democráticos, así como el rediseño y desarrollo de marcos legales y reglamentarios que faciliten ajustes organizacionales para el desarrollo de iniciativas orientadas a mejorar el uso de la información, así como el desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento”.

Como vemos, no ha sido nada sencillo para los Gobiernos, ni para los particulares el integrarse a lo digital, se requiere querer adaptarse a esa normalidad además de recursos; y volviendo al inicio de este escrito, quienes dirigen tienen el compromiso de mandar mensajes precisos, claros, rápidos, positivos para que tanto sus colaboradores, sus equipos y sus trabajadores, se preparen, se concentren, se mentalicen en integrarse a estos cambios digitales que a diario surgen y por supuesto sean capaces de compartirlo con la población a la que administran y sirven.

Hoy, otra nueva normalidad la del Covid-19 nos alcanza y nos exige que nuestra vida la realicemos a distancia, y es así como lo Digital ya no se elige sino se vuelve imprescindible y todos y todas debemos ser capaces de vivir, servir, trabajar bajo esa perspectiva.

¿Soluciones rápidas?

Ante una sociedad confundida, deprimida, encerrada, desempleada, sobreocupada, con actividades que antes no realizaban o enferma, es indispensable que las autoridades que se quedaron atrás hoy busquen apoyo, asesoría y recursos, para instaurar o en su caso actualizar lo Digital en sus gobiernos, ya que requieren mantener una cercanía a distancia con su población, que les proporcione información, servicios, tramites, audiencia, entretenimiento, tratamiento y una vida.

 

INDICADORES Y GESTIÓN ÁGIL, DOS CAMINOS PARA SALIR DE LA CRISIS DE COVID-19

Ramón Cuevas Martínez

El Indicador de ocupación hospitalaria -número de camas disponibles, y número de camas con respiradores- ha guiado la toma de decisiones de todos los gobernadores de manera más o menos efectiva. Para salir de la crisis necesitamos implantar indicadores de funcionamiento de la estrategia gubernamental, para conseguir resultados más rápidamente.

¿Cuáles son esos indicadores?

Se trata de indicadores de funcionamiento que permiten monitorear aspectos vitales de la actuación de la administración pública en el tema de la crisis sanitaria. Es común que este tipo de indicadores se vuelvan tan efectivos que sustituyan con toda razón el ejercicio de planeación de largo plazo. El motivo es que son más prácticos y generan información inmediata para la toma de decisiones.

Nombraré tres ejemplos de indicadores de funcionamiento que están ayudando a las administraciones públicas a salir de la crisis:

Radar Covid. Esta aplicación (APP) del gobierno español permite registrar en el smartphone los contactos por más de 15 minutos entre personas que no tuvieron sana distancia, para que en caso de que exista algún contagio, se notifique inmediatamente a todas las personas que convivieron con la persona enferma. A diferencia de las aplicaciones comerciales, esta no recaba datos personales de los usuarios.

Movilidad. Este indicador monitorea la movilidad de las comunidades en tiempo real mediante tecnología satelital. A mayor movilidad, mayor contagio.

Red de Monitores Humanos. Algunas ciudades europeas han reclutado personal de salud para monitorear que las personas enfermas cumplan la cuarentena, de tal forma que cada monitor tiene a su cargo un reducido número de enfermos, evitando que propaguen la enfermedad.

La administración pública, en la primera línea de combate.

En México prácticamente todas las pequeñas poblaciones están arribando al primer pico, y en las ciudades grandes ya se viven los primeros rebrotes.

Nunca he coincidido con la parte del discurso oficial donde se señala que los doctores, enfermeras y trabajadores de la salud son la primera línea de combate, porque estoy convencido de que son la última línea de atención, pues entran en acción una vez que todas las recomendaciones sanitarias han fallado y también cuando la autoridad no ha hecho bien su trabajo. Los médicos, en la última línea, prácticamente combaten a la muerte; de ahí surge la importancia de imprimir mayor agilidad a la administración pública, pues, por la responsabilidad que tiene de brindar información directa a la población sobre las recomendaciones sanitarias y ejecutar acciones de gobierno exitosas, es la PRIMERA LINEA DE COMBATE A LA PANDEMIA.

¿Qué se ha hecho con agilidad?

Los trabajadores del sector salud, por supuesto; la policía de muchas ciudades pequeñas, los empleados municipales que operan los servicios públicos como la recolección de basura y la dotación de agua potable se encuentran a la altura de la exigencia de la crisis sanitaria, pues en medio de la emergencia que los alejó de sus principales herramientas de trabajo (oficinas, personal operativo) mantienen en funcionamiento una gran cantidad de servicios y trámites, dando continuidad a la vida de millones de personas.

¿Qué se episodios disfuncionales vemos?

Todos los días vemos una evidente falta de agilidad en la coordinación para operar la emergencia en los diferentes niveles de gobierno, pues no quedó claro en muchos episodios de gestión de la crisis, el nivel de responsabilidad y autoridad que correspondía a cada ámbito de gobierno, paralizando la comunicación con la población y la atención a enfermos en momentos donde se requería información clara y precisa para aminorar la incertidumbre.

Quedó demostrado que hizo falta mayor agilidad en los procesos de compras públicas de cubrebocas y respiradores. Faltó una mayor organización para regular los precios de los insumos sanitarios que consume la población. También faltó personal médico y se evidenció la falta de infraestructura del sector salud.

Retos como el teletrabajo y la gestión de una administración pública digital son caminos que se deben fortalecer en el corto plazo.

 

UNA AGENDA PARA EL PRESENTE Y PARA EL FUTURO

Alejandro Rodrigo Falcón

La Emergencia Sanitaria derivada del virus SARS-CoV2 (COVID-19) ha desnudado una serie de limitaciones en la administración pública de los tres niveles de gobierno, y puso al descubierto no solo su falta de capacidad para comunicar de manera clara y articulada los programas, políticas, servicios y acciones que llevarían a cabo en beneficio de la población en un momento de crisis, sino también, el evidente retraso que se tiene en muchos temas, como el abasto de agua, cobertura y sistemas de salud, digitalización de servicios, protocolos de actuación, acceso a tecnologías de la información, programas de desarrollo sostenible, entre otros.

La incertidumbre de la duración de la emergencia sanitaria, del aumento o disminución de contagios, del avance en el semáforo epidemiológico para el regreso de actividades y apertura de servicios, son algunos de los factores que han generado desconcierto no solo en los ciudadanos, sino en las mismas dependencias gubernamentales.

Este momento histórico ha dejado muchas lecciones, pero también, muchos más retos que los que se tenían antes de la llegada de la pandemia y los gobiernos deben actuar en consecuencia de manera urgente, por ello, hoy más que nunca tienen vigencia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, cuyo principio establece “para no dejar a nadie atrás”, pero, durante la emergencia derivada del Covid-19 ¿cuántos se están quedando atrás? El retroceso en muchos rubros ha sido mayúsculo.

En este sentido, es necesario preguntarnos qué están haciendo las instancias gubernamentales para avanzar en dichos objetivos, es importante replantearse la vinculación que deben tener los ODS de la Agenda 2030 no solo con los planes de desarrollo, sino con los programas y planes sectoriales, políticas públicas y, por supuesto, con los presupuestos. Mientras sus objetivos y metas no sean vinculatorios de manera normativa, se les destinen recursos, se generen indicadores vinculados a programas y se evalúe su avance, seguirán siendo una lista de buenos deseos.

A pesar de que se ha hecho un esfuerzo institucional como la reforma a la Ley de Planeación de 2018, que en su artículo quinto transitorio, sentó un precedente para considerar la adopción de la Agenda 2030 como un compromiso vinculante a integrarse en el marco del Sistema Nacional de Planeación Democrática, y que se ha instalado el Consejo Nacional y los consejos estatales y municipales para la atención de la Agenda 2030, no ha sido suficiente, ya que éstos últimos han sido órganos integrados y dirigidos principalmente desde el gobierno, para cumplir una formalidad, haciendo falta una mayor visión de corresponsabilidad y participación que promueve la agenda global, por lo cual, se debe fortalecer la colaboración multi-actor y multi-sector en dichos mecanismos, mediante la integración vinculante de los representantes de la academia, la iniciativa privada y la sociedad civil organizada.

Al respecto, cabe hacer mención, que el Estado de México fue la primera entidad en contar con un Plan de Desarrollo alineado con los ODS de la Agenda 2030, lo cual ha permitido dar un seguimiento a las líneas de acción de la agenda.

También, el pasado 24 de agosto del año en curso, se presentó la Estrategia Legislativa para la Agenda 2030, que analiza el marco normativo federal identificando leyes que pueden ser adicionadas, reformadas o derogadas para adecuarse con los objetivos y metas que persigue la Agenda, a fin de volver realidad el desarrollo sostenible en México. Si bien, es un documento que marca una hoja de ruta, también lo es (como lo menciona el propio documento), solo un exhorto a las y los integrantes de la Cámara de Diputados para impulsar la transversalización de la Agenda, es decir, una invitación a generar cambios legislativos y eso se traduce en que haya voluntad política de las y los legisladores para concretar las propuestas que el documento menciona.

En este sentido, y a menos de una década del plazo para cumplir con los ODS, la ruta para transversalizar el enfoque de sostenibilidad en los programas y acciones de gobierno aún está en una fase inicial, la crisis generada por el COVID-19 puede servir de catalizador para un cambio social y ofrece una oportunidad para llevar a cabo un cambio sistémico y elaborar planes hacia un futuro más sostenible e igualitario.

Para incidir en estos cambios, es de vital importancia implementar acciones vinculantes con la Agenda 2030 a nivel municipal, pues es el gobierno más cercano a la ciudadanía, es en lo local donde se deben generar los grandes cambios:  mejorar los mecanismos de coordinación multi-actor y multi-sector efectivos, ya que en muchos casos se presenta duplicidad de esfuerzos; trabajar desde una perspectiva de integralidad, que considere simultáneamente las dimensiones social, económica y medioambiental del desarrollo; implementar procesos participativos e incluyentes en la planeación de políticas públicas; generar indicadores específicos en los Planes de Desarrollo y en los programas municipales para el cumplimiento de las Metas y Objetivos de Desarrollo Sostenible; vincular el presupuesto municipal al cumplimiento de metas establecidas en los ODS; establecer mecanismos, incentivos y condiciones que permitan asegurar la participación de la sociedad civil en el cumplimiento de los objetivos; y, adecuar la normatividad municipal al cumplimiento de la Agenda.

La planeación e instrumentación de políticas públicas debe trascender las administraciones para garantizar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, esto deberá ocurrir pronto, y mientras más rápido actuemos, menos personas estaremos dejando atrás. La Agenda 2030 es eso: una agenda más allá de una administración, es una agenda para el presente y para el futuro.

 

LA ESENCIA DE LAS DECISIONES, ANÁLISIS EXPLICATIVO DE LA CRISIS DE SALUD DEBIDO A LA PANDEMIA POR COVID-19

María Magda G. Cortés

 

“La esencia de la decisión final permanece impenetrable para el observador, a menudo, incluso para el que la ha tomado” (Kennedy, J.F., 1962).

Difícilmente podemos hacer un análisis de cómo se han tomado las decisiones en torno a la pandemia y si en su caso el gobierno ha considerado todas las opciones o si sus actuaciones y comunicaciones de la misma se basan racionalmente en maximizar el beneficio social y atenuar el sufrimiento de las personas en sus comunidades y en sus familias.

Cada personaje que participa en la toma de decisiones lleva a la mesa de discusión y dilucidación: sus concepciones, su formación académica, su experiencia, sus percepciones de la situación y su epistemología con cuyas herramientas tratará de influir en las decisiones para salir o atenuar la crisis que ha provocado la pandemia. Un error continuo en este proceso es que un especialista si no tiene contrapesos epistemológicos (conocimiento), etológicos (comportamiento humano), etnológicos (cultura), políticos y económicos de otros participantes ignorará muchos hechos que escapan a su especialidad con el objeto de que sus cogniciones encajen en sus modelos de solución (Allison, G.,1971).

Sería de gran aprendizaje el conocer públicamente como se han tomado las decisiones, desde los diagnósticos a las estrategias y tácticas para enfrentar la crisis económica, política y de salud que a la fecha reporta en nuestro país (563,705 casos; 113,781 activos, 60,800 muertes y 389,124 recuperados (covidvisualizer.com))[1].

El perfil de los participantes en la toma de decisiones es fundamental ya que una crisis como la presente es multi-dimensional: Social, Económica, Política y de Comunicación, éstas se desglosan en un número mayor de factores que sitian las decisiones como: los Internacionales, infraestructura hospitalaria, geográficos, agendas gubernamentales, sanitarios, médicos, laborales, educativos, técnicos y culturales.

Cuando no hay información del proceso de la esencia de las decisiones lo que nos queda a los que la padecemos es hacerles las preguntas correspondientes:

  • ¿Se formó una mesa de discusión multidisciplinaria para la toma de decisiones en torno a la crisis de la pandemia por covid-19?
  • ¿Las decisiones del gobierno en el manejo y comunicación de la crisis de salud provocaron lo que querían evitar (crisis económica y social)?
  • ¿A qué dimensión se le ha dado mayor peso en la toma de decisiones en esta crisis de salud por la pandemia por covid-19?

Los burócratas de nuestro país se molestan cuando se hacen comparaciones de los resultados  del manejo de la crisis por covid-19 con otros países, la argumentación principal se basa en que no podemos comparar peras con manzanas, sin embargo, esta crisis sanitaria nos evidencia que somos un pequeño mundo en el universo y que todos los seres humanos que lo habitamos estamos en riesgo por el mismo motivo, lo que cabe esperar en esta situación es que se tomen decisiones objetivas donde se pondere el bien común y se provoque  la emergencia y valoración del respeto por las leyes y normas como fundamento civilizatorio del fluir social para salir de esta crisis tan larga y de consecuencias tan terribles para los mexicanos, el gobierno tiene que re-conocer y transmitir con su liderazgo: ejemplo,  humildad y  empatía. La comunicación de las decisiones gubernamentales deberá ser claras, precisas y armónicas en todos los niveles institucionales. En un sentido positivo también les preguntamos:

¿Consideraron en la toma de decisiones y en su comunicación las buenas prácticas y resultados eficaces y eficientes de otros países para manejar la pandemia de covid-19?

LOS ENORMES DESAFÍOS DEL GOBIERNO MEXICANO Y DE SU ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN TIEMPO DE PANDEMIA

Dr. En A.P. José Martínez Vilchis

 

En muy pocas ocasiones en la Historia de México, un gobierno en turno se ha enfrentado a un escenario tan adverso en lo económico y en lo social. Con un retroceso anual sin precedentes del Producto Interno Bruto (PIB), y con una población disminuida en la salud y desangelada por un futuro tan poco promisorio, el gobierno mexicano debe resolver estos desafíos a través de su Administración Pública, pero hay un grave problema. En el mundo y en México impera una percepción negativa sobre la Administración Pública; en el mundo porque el neoliberalismo la ha reducido a su mínima expresión y ha atacado a su burocracia de manera errónea, y en México porque el gobierno de Morena la ha satanizado por considerar que es ineficiente y corrupta por ser parte del anterior régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su solución a esto ha sido disminuir el número de dependencias y de servidores públicos. En este marco y por el impacto de la pandemia de COVID-19 se avecinan un gran número de tareas que deberá realizar el gobierno y su Administración Pública en los próximos años. Me permito presentar un listado de los temas considerando su relevancia estratégica para el futuro de nuestro país.

  1. DISEÑO DE UN PROGRAMA DE “RESCATE SOCIAL”.

Se trata de la inversión que el gobierno deberá realizar para mejorar la infraestructura de servicios de salud en hospitales y equipamiento para atender los futuros problemas similares a la pandemia actual. Esto incluye un urgente programa de preparación de profesionales de la salud, principalmente médicos, enfermeras y odontólogos que mejoren la deteriorada salud de los Mexicanos. El paquete económico 2021, prevé: la distribución de créditos y programas sociales a los grupos más vulnerables, fortalecimiento del sector salud, flexibilización para apoyar la liquidez de hogares y empresas, no aumento de impuestos y mayor inversión privada, como las “acciones del gobierno federal frente al COVID-19”. Se sabe que el sector salud en todo el país fue arrasado por graves actos de corrupción y con una enorme desatención en la educación para la salud a la población que presenta graves cuadros de obesidad, diabetes, presión alta, entre otros males, y que son los grandes retos a resolver por la administración de la salud.

  1. ANTE EL TRABAJO EN CASA Y EL AUMENTO DEL USO DE TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y EN LAS RELACIONES SOCIALES, HACEN URGENTE LOS PROGRAMAS DE GOBIERNO ABIERTO, DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y DE CAPACITACIÓN DE LA SOCIEDAD EN TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN.

Las Administraciones Públicas más útiles a sus países en el mediano plazo y si me apuran un poco en el corto plazo, serán aquellas capaces de contar con una estrategia nacional de uso de la inteligencia artificial y de tecnologías de información y que además capaciten a sus ciudadanos e incluyan en todos los planes de estudio, materias vinculadas al uso de las mismas. De no hacerlo así, el rezago por falta de competitividad frente a otros países va a dejar muy mal parados a los negligentes. El concepto de desarrollo y subdesarrollo ya no será solamente un tema económico y seguramente incluirá la capacidad de los países a este respecto.

  1. DESARROLLAR CAPACIDADES ADMINISTRATIVAS EN ESTADOS Y MUNICIPIOS.

Los gobiernos locales (incluyamos a los Estados y Municipios para esta explicación) deben mejorar notoriamente sus instituciones y esto solo se logra con servidores públicos que sean correctamente seleccionados con base en méritos por su preparación, experiencia y vocación de servicio y no como en otros tiempos con base a la disciplina, lealtad y “disposición a la complicidad” que se observa con crudeza por los reiterados ejemplos de malos manejos y nulos resultados en favor de la sociedad. El servicio profesional de carrera, servicio civil o la profesionalización sigue siendo una tarea urgente de la Administración Pública en México.

  1. REALIZAR EL “INVENTARIO” DE LAS CAPACIDADES ADMINISTRATIVAS.

Me atrevería a señalar que son muy pocos o quizá ninguno, los gobiernos en los Estados y Municipios e incluso en la Federación, que sepan lo más básico de sus organizaciones ¿a qué me refiero? No hay una precisión sobre el número de servidores públicos con que cuenta cada ámbito de gobierno, basta revisar la información gubernamental que emite el INEGI, o las Secretarías de la Función Pública o equivalentes en los Estados y Municipios, para constatarlo. Los datos son aproximados por ignorancia o por falta de transparencia, lo mismo ocurre con el número de oficinas y con el gasto en personal y gasto corriente que se ocupe por comparación al gasto de inversión. Esta es una gran tarea a realizar por parte de los funcionarios y estudiosos de la Administración Pública en México. Si quieren ver ruborizar a un gobernante o administrador pregunten ¿Con cuántos servidores públicos cuenta para realizar sus tareas, cuántas oficinas existen y cuánto gastan en ello? Las respuestas serán poco certeras en la gran mayoría o la totalidad de las ocasiones. De ahí que se comprendan las propuestas como la que se presentó recientemente para disminuir el número de regidores y síndicos en los ayuntamientos del Estado de México, aunque deben estar basados en diagnósticos certeros sobre número de habitantes, tareas a realizar por los regidores y presupuesto disponible.

  1. PROBLEMAS TEÓRICOS QUE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEBE RESOLVER.

Si el neoliberalismo “ha muerto en México”, entonces su par administrativo que es la nueva gerencia pública ha quedado “huérfana”. Y entonces, el dilema es resolver que nuevo modelo de Administración Pública habrá de sustituir a la nueva gerencia púbica. Es ineludible acudir a la lectura de textos como los del Maestro Tom Christensen de la Universidad de Oslo que habla del concepto de “Totalidad de gobierno” (The whole of government) que postula un híbrido de soluciones utilizando diversas estrategias administrativas y gerenciales, de acuerdo a la necesidad de cada país. También la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha hablado del tema en un libro publicado en 2010 que se titula “La Administración Pública después de la nueva gerencia pública”. También le cambió el nombre a su Comité de Gerencia Pública por el de “Comité de Gobernancia Pública”.

  1. LA CRISIS DE IDENTIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

A diferencia de otras disciplinas de las ciencias sociales que han resulto o tienen más claro su objeto de estudio, como es el caso del Derecho, la sociología o la economía, la Administración Pública aún tiene muchas disputas que resolver. En parte esto se debe a que a lo largo del tiempo se han presentado temas en torno a ella que han creado confusión y que no alcanzan a distinguir su diferencia con los propósitos o los métodos de la tradicional Administración. Existe la innovación, las políticas públicas, la teoría de sistemas, la gobernanza, la gestión pública y recientemente las técnicas gerenciales agrupadas en la nueva gerencia, entre otras. Hace falta teorizar sobre como todas ellas son herramientas o métodos que apoyan a la administración pública que es la disciplina “madre” que las agrupa. Ninguna puede sustituirla o crear un campo de acción y un objeto de estudio diferente al de la Administración de lo Público, que es la sociedad misma y sus problemas gubernamentales.

 

¿EN DÓNDE QUEDARON LOS LIDERAZGOS?

Isidro O’Shea

En la historia se recuerdan diferentes épocas y sucesos que, si bien han sido marcados por severas dificultades, también han permitido que nazcan distintos movimientos sociales y liderazgos.

Ejemplo de lo anterior, y más allá del romanticismo que las ciencias sociales han puesto en ella, está la década de los 60. Década marcada no solamente por la lucha de la consecución de derechos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, sino también por los diversos movimientos estudiantiles alrededor del mundo, y diversas manifestaciones en contra de la poca justificada guerra de Vietnam.

Sin embargo, tal como lo mencioné al inicio, estos movimientos, no fueron producto de la casualidad ni de la espontaneidad; sino que fueron la respuesta a diversas problemáticas sociales, muchas de ellas, injusticias.

Si bien es cierto que ningún movimiento bien estructurado se logra desde la huida de la luna a la llegada del sol, también es verdad, que se necesitan primeras piedras para formar grandes movimientos sociales, o por lo menos, atinadas respuestas.

El liderazgo de Martin Luther King no se logró cerrando los ojos hacia la realidad. Su liderazgo y el movimiento fueron respuesta a una continua persecución contra las personas negras en Estados Unidos. El “I have a dream” fue el clímax de una constante lucha en la que la comunidad, día a día, buscaba poner un alto a los agravios sufridos.

Por su parte, el fin de la intervención estadounidense en la Guerra de Vietnam, no fue tampoco una decisión basada en la generación espontánea; fue el resultado de manifestaciones de la ciudadanía en contra de la acción bélica, al punto, de que al expresidente Lyndon B. Johnson, le costó no presentarse a la reelección.

En México, un ejemplo certero de la importancia de movimientos y liderazgos radica en las injusticias en contra de la democracia en el periodo del partido hegemónico, donde los sufragios no eran contados con la rectitud de una democracia plena. Los movimientos que surgieron a partir de 1988, así como de las elecciones de 1986 en Chihuahua, no se dieron gracias al aburrimiento ciudadano, sino al hastío de ver cómo la voluntad del pueblo se ignoraba. Con ello, nacieron liderazgos fuertes y sólidos en contra ya no de un régimen, sino a favor de una entrañable democracia.

Incluso hasta en el fútbol sucede: el hoy capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, muy probablemente, no sería la figura estelar de liderazgo que hoy representa, si en aquella final de Lisboa, tras 12 años de no ganar la Liga de Campeones de Europa, no se hubiera elevado entre los rivales, para colocar en el minuto 93, el gol que a la postre los haría campeones de Europa.

Resulta evidente que, tanto movimientos como liderazgos, no son resultado de la casualidad sino del esfuerzo constante; esfuerzo que necesita también de una red de trabajo y apoyo, que no se hace solo con los líderes, sino con todos aquellos que creen en una causa.

Si bien en la mayoría de los sucesos ejemplificados, se ha partido de injusticias, estas no deben porque ser el factor distintivo. Los seres humanos muchas veces nos enfrentamos a escenarios adversos, sin que exista la necesidad de un victimario a quien podamos señalar específicamente.

Hoy el COVID-19 es ejemplo de ello, pero también es ejemplo de un fenómeno histórico que clama por liderazgos que, desafortunadamente, parece ser que no tenemos en ninguna esfera.

A nivel mundial nadie ha sido capaz de alzar la voz y marcar – por más dudas que se tengan respecto al virus – una directriz. Las Naciones Unidas han brillado por su ausencia, justo cuando en todo rincón del mundo se les necesita. La Organización Mundial de la Salud, institución hija de la anterior, se ha limitado a pedir a los gobiernos que hagan la mayor cantidad de pruebas posibles; sin embargo, en paralelo hace caso omiso a las irresponsabilidades de los diferentes gobiernos. Más que liderazgo, han demostrado ser autoridad fallida.

En el plano global, vemos a diario en los noticieros, decenas y/o centenas de experimentos, en lo que resulta más una competición científica propia de la Guerra Fría, que un verdadero esfuerzo en conjunto por lograr la vacuna o el tratamiento que todo ser humano anhela. Cada país, farmacéutica y universidad quieren llegar al objetivo por separado, y así permitir elevar su fama y ego.

En el ámbito nacional, hablar del liderazgo presidencial está de sobra, pues si bien todos reconocemos su capacidad de convencimiento hacia las masas, también sabemos que su liderazgo poco se ha dirigido a disminuir los daños a la salud. El discurso y las acciones han tenido como objetivo adulterar la visibilidad de los efectos causados; esperando que únicamente no colapse la infraestructura de salud, y no se generen desde aquí imágenes aterradoras hacia el resto del mundo.

Peor aún, la oposición política – ciudadana tampoco ha sido capaz de estructurar, no una narrativa en contra del gobierno, sino una narrativa que permita unirnos como mexicanos para combatir juntos una pandemia que nos ha trastocado a todas y a todos en un escenario en el que parece que vivimos aislados.

Hoy estamos ávidos de salir de nuestras casas, de saludarnos de mano y de abrazarnos, pero sin duda, también lo estamos de liderazgos, liderazgos que hagan al mundo girar, y nos permitan olvidar la fragilidad del suelo que hoy pisamos

 

LA COMUNICACIÓN LEGISLATIVA EN TIEMPOS DE COVID-19

Marcela Michel Quiroz Ayala

La pandemia por Covid-19 no solo puso a prueba el sistema de salud en México, puso a prueba el modelo de comunicación de las instituciones. Atendiendo los principios de transparencia, rendición de cuentas y máxima publicidad, así como garantizando el derecho de la ciudadanía a estar informada, el Poder Legislativo del Estado de México continuó con la difusión de los quehaceres legislativos, aprovechando los múltiples beneficios que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s), reforzando la política de comunicación digital e impulsando diversos ejercicios de Parlamento Abierto a través de la plataforma electrónica www.cddiputados.gob.mx y las redes sociales institucionales y de los grupos parlamentarios con representación en la LX Legislatura Local.

En julio de 2019, el 15o Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México publicado por la Asociación de Internet MX (AIMX, 2019) reveló que los 82.7 millones de mexicanos usuarios de internet pasaban conectados 8 horas con 20 minutos al día; todos los días (86%), principalmente martes y miércoles (83% y 80%, respectivamente) en un horario de 12:00 a 19:00 horas a través de su Smartphone (82%) y laptop (76%) entre otros dispositivos, para acceder a redes sociales (82%), enviar o recibir mensajes instantáneos (78%) o e-mails (76%).

Con una penetración del 71% entre la población mexicana mayor de 6 años de edad y el 67% de los cibernautas que perciben que están conectados las 24 horas (AIMX, 2019); las tendencias de comunicación y marketing para el 2020 adelantaban que la narrativa institucional debería estar apoyada además de diversos elementos gráficos y audiovisuales, de herramientas que facilitaran el engagement con la ciudadanía y promovieran contenidos inteligentes a través de las redes sociales que permitieran informar, comunicar y conectar con las audiencias.

En marzo de 2020, el clivaje provocado por la propagación del SARS-COV-2 y los efectos de la política de confinamiento y sana distancia en el país, aceleraron el cambio en el modelo tradicional de la comunicación y las estrategias de comunicación de las instituciones; un mes después, el Congreso Mexiquense aprobó las reformas que permitirían sesionar a distancia al Poder Legislativo y a los ayuntamientos mexiquenses y casi dos meses después, se publicaron en la gaceta oficial.

Comunicar en tiempos de Covid-19 exigió ser ágil, flexible y contestar rápidamente las siguientes preguntas: ¿comunicamos correctamente? ¿utilizamos los canales adecuados? ¿cumplimos con las exigencias y necesidades de los reporteros de la fuente y de la ciudadanía? ¿qué tipo de contenidos necesitan nuestras audiencias? ¿cómo combatir la infodemia?

El quehacer legislativo no cesó, la difusión del trabajo legislativo en comisiones y en sesiones, tampoco. El día a día de la comunicación legislativa migró de las instalaciones de la Cámara de Diputados del Estado de México, los foros, las ruedas de prensa y las entrevistas presenciales al home office, los portales electrónicos, los canales de YouTube, las plataformas de videoconferencias –Zoom, Microsoft Teams, Meet, StreamYard-, los webinars, las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales en primer término, y los modelos híbridos o mixtos, en segundo término.

El Poder Legislativo del Estado de México como fuente de información, debía responder a la demanda de información de la ciudadanía y de los medios de comunicación. Desde la Coordinación de Comunicación Social e Imagen del Grupo Parlamentario del PAN de la LX Legislatura Local, reforzamos la difusión de las actividades de las y los diputados locales a través de las TICs, entendiendo que la ciudadanía estaría más tiempo conectada a internet, prácticamente 24/7, es decir, las 24 horas del día, todos los días.

Anexando a los contenidos habituales del trabajo y difusión de la agenda legislativa, información de utilidad acerca de las medidas de prevención del Covid-19, síntomas y números de emergencia; consejos para el teletrabajo y las clases en modalidad a distancia, así como de prevención de la violencia en contra de las mujeres y actividades a realizar en los hogares, a fin de cumplir con la función social de la comunicación y combatir los fenómenos de la violencia de género y la infodemia.

La comunicación legislativa se ajustó rápidamente a la nueva realidad, para dar respuesta a las audiencias. Las lecciones de la pandemia, las seguimos aprendiendo.

 

LIDERAZGO, COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN, CLAVES PARA ENFRENTAR LA CRISIS

Lucio Ramírez Medina

Un liderazgo que unifique, una comunicación que cohesione y una participación social que potencie, son las condiciones esenciales que se requieren para enfrentar una crisis como la que está provocando en México la pandemia del Covid-19, con un saldo de muertos que ya rebasa los 63 mil a finales del mes de agosto, de acuerdo a las cifras oficiales y con estimaciones de las autoridades sanitarias internacionales, de llegar a las 130 mil víctimas mortales al cierre del año.

Sin embargo, esas condiciones esenciales son justamente las que no han figurado en el combate a la crisis, puesto que vemos a un jefe de la Nación que camina en sentido contrario a las disposiciones preventivas del Sector Salud, una comunicación política con mensajes contradictorios y dispersos en torno a las prioridades nacionales, todo lo cual impide que se genere una participación social que potencie el esfuerzo, los recursos y los resultados.

Peor aún, además de la carencia de condiciones esenciales, la constante ha sido la confrontación y el desacuerdo entre el Presidente de la República y los Gobernadores de las entidades federativas; la falta de coordinación de los gobiernos con los sectores de la sociedad; y el limitado respaldo a los integrantes del sector salud, donde han tenido que enfrentar la pandemia con escaso equipo y de baja calidad, convirtiéndose en uno de los sectores con mayor castigo en cuanto a víctimas mortales al estar expuesto a un alto riesgo de manera permanente.

El liderazgo que ha hecho falta

Un líder no es necesariamente el más popular, sino quien destaca por su creatividad, innovación y capacidad para transformar en un clima de respeto a las ideas, a la apertura y al aprendizaje para generar empatía, coordinación, colaboración, trabajo disciplinado y ordenado con claridad de objetivos.

El verdadero liderazgo aflora de inmediato porque pone como principal prioridad la vida, la salud y la seguridad de las personas, de ahí que encuentre de inmediato respuesta solidaria al trabajar en equipo con la sociedad en busca de un nuevo futuro.

Warren G. Bennis señala acertadamente que “en una crisis, la gente quiere líderes que se esfuercen por unificar a sus seguidores. Quieren líderes con la capacidad de Winston Churchill para articular la amenaza común e inspirar a la gente a superarla juntos”.

La comunicación que se necesita

Para que la comunicación proactiva y transparente en época de crisis sea efectiva y genere un proceso de reatroalimentación, debe fincarse en mensajes, contenidos y programas de trabajo preciso, claro, congruente y articulado hacia el logro de un objetivo de beneficio comunitario.

Justamente el ciclo de la comunicación se ve interrumpido cuando los gobiernos, poseedores de todos los recursos económicos, técnicos y humanos, caminan en sentido contrario a los intereses y a las aspiraciones de la sociedad, generando mensajes contradictorios que confunden, desalientan a la gente y convierten las fortalezas en debilidades, porque la credibilidad es el fundamento de la comunicación. “Si no creemos en el mensajero, no creemos en el mensaje”, como advierten Kouzes y Postner.

Sin participación social no hay éxito

La Historia, que es la maestra de la vida, nos recuerda permanentemente que el capital humano, en decir la participación social, representa el gran protagonista para superar eventualidades de crisis y alcanzar los objetivos trazados.

Pero el motor que mueve la participación social es la motivación que genera un liderazgo confiable, y que permite una comunicación efectiva.

La vacuna podrá mitigar y hasta acabar con la pandemia del Covid-19, pero la crisis del país está lejos de superarse, por lo que bien vale la pena replantear la ruta que sigue el país en la búsqueda de progreso, justicia, seguridad y democracia; y ello no será posible sin liderazgo auténtico, comunicación efectiva y participación social.