Rosario Robles, con las faldas bien puestas, está en Santa Martha
Rosario Robles Berlanga, la de las faldas bien puestas, la fundadora de la Consultoría Sostén (de donde surgió Ivonne Ortega para ganar la gubernatura de Yucatán), la presidenta del PRD, la que fue novia de Carlos Ahumada Kurtz, en lo que se calificó como uno de sus tropiezos políticos, cayó seco, tras doce horas de audiencia en el Reclusorio sur, para ser ingresada (dicen que por dos meses) en el penal de Santa Martha Acatitla.
Eran las 7:20 de la mañana de este martes 13 (¡vaya fecha!), cuando se conoció la noticia a nivel internacional. La di como cierre de mi noticiario Al Instante en Radio Capital Pirata Toluca.
Ella, la que en su tiempo y en su momento acusó a Oscar Espinosa Villarreal. Ella, la cercana a Cuauhtémoc Cárdenas, la que fue la primera mujer Jefa de Gobierno del DF, entró en un desplome total, según afirmó uno de sus abogados defensores. Fue impresionante, ella que esperaba regresar a casa con su hija Mariana Moguel y con sus hermanas, pero el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, se lo impidió.
El argumento para mantenerla en prisión, es que en alguna audiencia anterior, argumentó la Fiscalía, había dado un domicilio distinto al que tiene, con el fin de obtener una licencia de manejo.
Sus abogados, las montañas de papeles, los argumentos la súplica final, no surtieron efecto, se fue a la cárcel vinculada a proceso por ejercicio indebido del servicio público.
No tengo millones para irme a Canadá y regresar para que me absuelvan, dijo en referencia al líder minero Napoleón Gómez Urrutia. Intentó de nuevo convencer al juez de que no era necesario que la condujeran al penal de Santa Martha, pero ya nada valió, se despidió de los suyos y fue conducida por la Policía Federal.
Las especulaciones políticas se dejaron sentir, que si su caso será como el de Elba Ester Gordillo, o el de Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como La Quina, vaya usted a saber, pero los hechos, están dados. Sus últimas horas en libertad habían terminado. Se fue con las faldas bien puestas.

