Salvemos de las telarañas a nuestros vecinos
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No es lo mismo red que maraña y telaraña.
Tú que caminas las calles de Toluca miras las telarañas de cables mal colocados, colgantes, rotos, anudados a los árboles y tirados sobre las banquetas y la pista de rodamiento.
Si a eso le agregas los baches en el camino y los hoyos en las aceras que parecen sepulturas, dirías que estás en Toluca, una ciudad Halloween, una ciudad fantasma en la que tienes miedo de transitar y caminar porque está en el abandono, el descuido y la negligencia de su gobierno municipal.
Empresas de telecomunicaciones, los encargados del alumbrado público y la Comisión Federal de Electricidad colocan postes y para ello rompen banquetas y guarniciones que después no reconstruyen, dejando hoyos y aceras rotas que son impasables al caminar.
Empresas de internet, telefonía y televisión, los de alumbrado público y CFE colocan cables sin cuidar la armonía de las calles, dejan materiales en desuso y cables colgantes por falta de tensión adecuada.
Pero, lo de hoy es una alarmante cantidad de cables de fibra óptica mal puestos y la frecuencia con que se rompen.
Las empresas de telecomunicaciones deberían buscar mejores proveedores de dichos cables de fibra óptica que ofrezcan materiales más adecuados para la tensión al ser tendidos en las calles. La fibra óptica es un avance increíble para la transmisión de voz y datos, imágenes y sonidos, a mayor velocidad. El servicio de internet es el más beneficiado.
Sin embargo, es inaceptable que la fibra óptica, excelente avance tecnológico, se vea ensuciada por la falta de calidad en los materiales con que se cubre para su tendido en redes a través de postes.
En 2018, Carla Miranda Chiguindo refirió que “El espacio público es <<un concepto jurídico: un espacio sometido a una regulación específica por parte de la Administración pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo y que garantiza su accesibilidad a todos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades>> (Di Siena, 2013). Sin embargo, las definiciones a partir de la concepción de ciudad, de ciudadanía y de ser humano, superan la perspectiva jurídica. Los espacios públicos son áreas de suelo donde la gente lleva fuera sus actividades funcionales y rituales que unen a la comunidad, ya sea en las rutinas de la vida diaria o en sus festividades periódicas; o, es el escenario sobre el cual el drama de la vida de la comunidad se desarrolla (Carr, 1992)” (https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/133494/67BCN_CarlaMiranda.pdf?sequence=1&isAllowed=y)
En 2017, Carlos Alvarado Azpeitia, Salvador Adame Martínez y Rosa María Sánchez Nájera reseñaron que a la hora de evaluar las colonias se considera que “la gente debe sentirse en confort, lo cual supone considerar aspectos del mobiliario urbano, ambientales y de mantenimiento del sitio… Lo agradable del espacio público incluye aspectos de estética en la arquitectura de las edificaciones, aspectos de la imagen o paisaje y sobre todo percepciones relativas a la amenidad del sitio” (http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-65762017000100129&script=sci_abstract&tlng=en)
Salvemos de las telarañas a nuestros vecinos.

