Salvoconductos digitales
La realidad supera la ficción y los efectos de la pandemia dieron pauta a diversas iniciativas para recuperar la normalidad en el marco de la pandemia apoyados por la tecnología; lamentablemente la falta de consensos ha generado resultados deficientes en su implementación, como en el caso del rastreo de contactos, los controles sanitarios en establecimientos, inclusive, en las campañas implementadas para vacunación no ha sido posible que la población en general acuda a inmunizarse, lo cual ha provocado un escenario cambiante que favorece mutaciones del virus SARS-CoV2 como en el caso de la recién descubierta variante Ómicron que conjuntamente con Delta, y las demás variantes, encienden los focos rojos de la persistencia de la pandemia ante la imposibilidad de que terminen los contagios y muertes asociados a dicho virus, despertando por momentos la paranoia colectiva de que propague un mal apocalíptico, lo cual, no es sino parte de los temores infundados a que ha dado lugar la tradición oral que ha hecho de las redes sociales su mecanismo de difusión a partir de las fake news.
Si bien es cierto que en el caso del Ómicron, la Organización Mundial de la Salud refiere que muestra mutaciones múltiples, algunas de las cuales sugieren un mayor riesgo de reinfección que otras variantes que también son de preocupación y, la OMS alertó que el número de casos de Ómicron está aumentando en casi todas las provincias de Sudáfrica, donde el índice de vacunación es bajo, y que se le ha detectado a tasas más rápidas que los aumentos repentinos de infección anteriores, lo que hace pensar que puede tener una ventaja de crecimiento, ello no implica que la pandemia vaya a variar significativamente, salvo que se tratara de un caso diverso a otras pandemias que han sacudido a la humanidad previamente, por lo que, lo importante es seguir informados con las noticias que nos brindan las pautas adecuadas y no generar conjeturas que no son útiles en estos momentos.
Estas falsas noticias y creencias distorsionadas, no son sino el cultivo básico de la intolerancia, sobre la cual, el derecho establece diversos mecanismos de equilibrio y protección, en los cuales, el derecho a la protección de datos personales, como un derecho instrumental, genera filtros para evitar que la información de las personas pueda generarles efectos prejudiciales en su contra, razón por la cual, determina una serie de datos personales como sensibles, mismos que a través de un manejo diferenciado y medidas de seguridad generan las garantías suficientes para que se mantenga la expectativa de privacidad en el nivel especial que requiere el caso.
Sin embargo, como parte de esas políticas ineficaces, el principal desgaste se ha dado en torno al adecuado manejo de datos personales, que, generalmente a través de controles sanitarios han permitido que las personas sean rastreadas en actividades que anteriormente no eran susceptibles de monitoreo en los diversos ámbitos de su actividad, tanto en el ámbito laboral, como en el de consumo y esparcimiento, que combinado con los datos de tránsito y migratorios, los exponen a un riesgo diferenciado mientras dure la pandemia y las nuevas variantes, y, a un riesgo potencial en cuanto al uso posterior de la información, dependiendo no sólo de la evolución y término de la pandemia, sino de las calificaciones y medidas que pueden darse en torno a las decisiones tomadas por las personas en estos momentos.
Como parte de las medidas migratorias como en el caso de Estados Unidos, en los cuales, a partir del 8 de noviembre de 2021, todos los viajeros aéreos que no sean ciudadanos estadounidenses ni inmigrantes de los Estados Unidos deberán estar completamente vacunados y proporcionar prueba del estado de vacunación antes de abordar un avión hacia los Estados Unidos, por su parte, los ciudadanos estadounidenses y los residentes legales permanentes que sean elegibles para viajar pero que no estén completamente vacunados deberán presentar prueba de una prueba de COVID-19 negativa un día antes de su vuelo, y, los ciudadanos estadounidenses en los Estados Unidos que estén completamente vacunados deberán presentar a las aerolíneas un comprobante de vacunación y una prueba de COVID-19 negativa tres días antes de su vuelo.
En el ámbito de la Unión Europea, dio lugar a los pasaportes COVID, los cuales no son sino la sistematización de los registros inmunitarios, es decir, en torno a las vacunas aplicadas, conjuntamente con las pruebas COVID, en su caso, reporte de recuperación, y, eventualmente, registros de viajes, dio lugar a lo que comúnmente se denomina como pasaportes COVID, mismos que, puede constar en formato electrónico o físico, incluyendo niños, y que contribuye a la libre circulación puesto que, el certificado COVID digital de la Unión Europea es aceptado en todos los Estados miembros y contribuye a garantizar que las restricciones actualmente en vigor puedan suprimirse de manera coordinada.
Al viajar, el titular del certificado COVID digital debe, en principio, quedar exento de las restricciones a la libre circulación: los Estados miembros deberán abstenerse de imponer restricciones adicionales de viaje a las personas titulares de un certificado COVID digital de la UE, a menos que dichas restricciones sean necesarias y proporcionadas para salvaguardar la salud pública. En tal caso, por ejemplo como reacción a nuevas variantes preocupantes, dicho Estado miembro tendría que notificarlo a la Comisión y a todos los demás Estados miembros y justificar su decisión. Los principales elementos para su funcionamiento son los siguientes:
- El certificado COVID digital de la Unión Europea contiene un código QR con una firma digital para protegerlo contra la falsificación.
- Cuando se comprueba el certificado, se escanea el código QR y se verifica la firma.
- Cada centro emisor (p. ej. un hospital, un centro de pruebas o una autoridad sanitaria) tiene su propia clave de firma digital. Esta información se almacena en una base de datos segura en cada país.
- La Comisión Europea ha creado una pasarela que permite verificar las firmas de los certificados en toda la Unión Europea. Los datos personales del titular del certificado no tienen que transmitirse a través de la pasarela, ya que no es necesario para verificar la firma digital. La Comisión Europea también ayudó a los Estados miembros a desarrollar software y aplicaciones nacionales para expedir, almacenar y verificar certificados y los apoyó en las pruebas necesarias para unirse a la pasarela.
Si bien el pasaporte COVID en la Unión Europea es uno de los más seguros del mundo y no pone en riesgo a los datos personales de sus usuarios, el uso extendido y no oficial por establecimientos empieza a generar riesgos sobre una valoración y tratamiento inadecuados dando lugar a lo que se ha prevenido sobre su uso, como lo es, principalmente la discriminación.
Tal es el caso de nuestro país, en el que el certificado de vacunación no solamente se ha vuelto en un salvoconducto digital para estar en aptitud de viajar a los Estados Unidos, sino que, en el marco de las políticas laborales y sanitarias de los establecimientos ha sido utilizado para tratar de disminuir los contagios, lo cual, por no estar diseñado bajo el enfoque apropiado, ni, con los mecanismos tecnológicos adecuados, da lugar a que, en caso de no evitar que se vuelva extendido el uso de dichos certificados para finalidades inadecuadas riesgos para datos personales, que, eventualmente pueden guardar un valor particular por las conjeturas que pueden extraerse de ellos.
Hasta la próxima.

