Seamos realistas
Arrancando el 2024 y, como es usual, cientos de miles de personas han diseñado sus propósitos de año nuevo, con la intención de hacer mejoras sustantivas en los estilos de vida de cada uno.
El tema es que, en un altísimo porcentaje de los casos, se trata de buenas intenciones que acaban en eso, intenciones; incluso hay quienes orondamente presumen que esto me lo he propuesto durante muchos años y no lo he logrado. La pregunta obligada, ¿vale la pena volverlo a escribir?
De los más comunes encontramos: hacer deporte, bajar de peso, ahorrar, viajar, hablar más con la familia, leer más libros, beber o fumar menos, utilizar menos el celular, encontrar trabajo, ser más sociable, mayor compromiso o pensar más en uno mismo.
La gran mayoría, propuestas genéricas que se hacen porque pareciera una especia de manda tener que elaborar dichos propósitos; ¿estamos siendo realistas?, me parece que no, porque es evidente que, por ejemplo, alguien que gusta de comer mucho, requerirá de algo más que fuerza de voluntad para dejar de hacerlo para lograr algunos gramitos de menos en la báscula.
¿Por qué prometemos hacer cosas que no podremos cumplir?, porque no estamos pensando asertivamente, porque queremos mostrar al mundo que tenemos ese temple y que podemos honrar nuestra palabra. Incluso hay quienes los escriben para, con el paso del año, ir haciendo los ajustes para legitimar lo poco que podremos lograr.
Tendríamos que hacer un repaso de lo que hemos vivido a lo largo de un año, y con esa base, identificar aquellas cosas que nos gustaron, pero también ser muy precisos en las que no; reconocer aquellas cosas en las que podríamos mejorar, para con esa certeza realizar ajustes que estén en nuestras manos.
Por ejemplo, antes de proponernos ahorrar cantidades industriales de dinero para un viaje, comencemos por algo más simple, como aprender a ser puntual; en lugar de soñar con que tendremos el empleo del siglo, mejor comenzar por cuidar mi imagen personal y lucir aseado y bien arreglado para toda situación. Es en esos pequeños detalles en los que podremos encontrar avances significativos.
Otra idea sería, sólo por sugerir, aprender a priorizar las cosas, antes que buscar ser millonario comenzar por concluir mis estudios que por desidia, pereza o desdén no he logrado terminar.
Existe la creencia de que, por arte de magia, el diseño de estos propósitos de año nuevo equivale a iniciar de cero, lo cual resulta imposible, pues somos como somos y nuestra historia suele ser aliada o enemiga de nuestra conducta.
Estadísticamente, nada más un 8% de las personas que pregonan sus intenciones de inicio de año logran avanzar en sus metas; un estudio de la Universidad de Scranton en Estados Unidos refiere que un 23% de las personas que se plantearon cambios al inicio de año olvidan ese listado tan solo a la semana de iniciado el año.
La Asociación Psicológica Estadounidense explica que el principal problema es hacer planteamientos poco realistas y elaborar demasiadas perspectivas; un listado pequeño y asequible resulta más propicio y pertinente.
Ustedes, estimados lectores, ¿son realistas de verdad o se me piran?
Excelente inicio de año.
horroreseducativos@hotmail.com

