Sepultar al escritor ante de que el libro llegue a las manos del lector
En cada lector busca algo el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo lleva dentro. Es una de las frases más contundentes del premio Nobel de literatura en 1990, Octavio Paz. En esta afirmación da la posibilidad al lector de que se identifique en algún poema, de que comprenda que no es un ser ajeno a la poesía, porque ésta es una puerta esperando ser abierta por manos dispuestas a girar la manija y hallar detrás de ella lo inexplicable. Paz nació en la Ciudad de México, para sorpresa mía en Mixcoac el 31 de marzo de 1914. A propósito de Mixcoac, recientemente impartí un taller sobre creación literaria en este mismo lugar. A los asistentes les hablé sobre algunos de los integrantes del Boom Latinoamericano, entre ellos Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, resaltando que cada uno hizo algo trascendente en sus obras, de acuerdo a su técnica, que es un término importante en la creación literaria.
En el caso de García Márquez, su labor como periodista influye directamente a la hora de dar vida a sus novelas y cuentos; tal es el caso de Crónica de una muerte anunciada. Y en el caso de Julio Cortázar, su obra Rayuela muestra un poco sobre sus vivencias cuando se encontraba en París, la ciudad donde todo ocurre para los escritores. Sin embargo, aunque Octavio Paz no era parte del grupo del Boom, fue un hombre influyente en la política, destacado por su aportación en los ensayos, como El arco y la lira. Son impresionantes las palabras que usa para describir a la poesía; lo hace impecable en una hoja completa que destina para nombrarla.
A Octavio Paz se le conoce más por sus ensayos que por su poesía; esta última no es muy bien recibida por algunos lectores, puesto que al leerla se muestra un hombre que sabe dónde confluye el amor. Sin embargo, su vida personal marcada por escándalos vinculados a violencia contra su esposa Elena Garro y sus relaciones con la política son un factor determinante por el que hasta este momento hay lectores que prefieren no leer su obra por la etiqueta que ya tiene asignada el autor. Es aquí donde surge algo importante para la lectura. El ensayista Roland Barthes, quien habla sobre la muerte del autor, que consiste en suponer que él es como un collage que tiene influencias y crea a partir de su contexto; por ello su obra integra todas sus perspectivas de la vida. Sin embargo, el lector también es una pieza clave; él hará una relectura de la obra, una reinterpretación, que es adaptada a su propio contexto y conocimientos previos.
Roland plantea: El nacimiento del lector se paga con la muerte del autor. Quiere decir que el lector debe quitar de la obra de un escritor todo prejuicio y conocimiento que tenga al respecto, de tal manera que no impida apreciar un libro por la información que ya tiene de él. Estos escándalos a los que se vio envuelto Octavio Paz les sucedieron a otros escritores como Pablo Neruda, Charles Bukowski, Mario Vargas Llosa, por mencionar a algunos. Es importante mirar la obra objetivamente porque todo libro guarda enseñanzas.
Para quienes escriben, es un hallazgo todo lo que se deposita en su obra, porque no se crea sin sentir; cada obra lleva un poco de la esencia del autor, pero no lo determina como ser humano. Al lector le toca encontrar otros hallazgos en ella, los mismos que le permitirán comprender otros espacios, experimentar nuevas sensaciones. Cuando un libro llegue a nuestras manos, debemos sepultar, metafóricamente hablando, al autor, y con ojos dispuestos a encontrar tesoros ocultos en el libro.
La vida de Octavio Paz, como la de todo escritor, debe ser entendida como un asunto personal. Un nuevo mundo comienza cuando la puerta se cierra y se abre un libro que también es una puerta, esperando por un lector atento que extraiga joyas entre palabra y palabra. Hace un par de días se conmemoró su nacimiento, quien tiene libros que valen la pena ser leídos, como Palabras en espiral, Piedra del sol y, por supuesto, su ensayo El laberinto de la soledad. Separar a la obra de su autor es una oportunidad para leer al Nobel de México.
