Sin más ni más

Views: 1103

Esto sólo lo voy a escribir por está ocasión.

Mi diálogo interno se enredada con muchas explicaciones (lógicas e ilógicas, reales e irreales), imaginé los mejores y los peores escenarios. Pero al final estás ahí ¿Qué haces ahí?

Por mucho tiempo me dije que la distancia, que el no verte, que el no saber de ti,  me iba a permitir continuar y; —¡sí! claro que continúe— con días normales, haciendo cosas cotidianas como lavar los trastes, tender la ropa, ir a trabajar y poco a poco la chispa se fue consumiendo.

También aprendí a dejar de exigirme, a dar oportunidad que las cosas fluyan, a estar un día a la vez. Pero en estos tiempos donde la enfermedad la puedes adquirir a la vuelta de la esquina, terminaron por exprimir la poca fe que tenía.

Hubo un día en el que desperté incierta y llamé a todos mis allegados, pero al llegar a ti, hui.

Las razones, pues las mil y una; la falta de interés, las malas acciones, el no encontrar el manual para entenderte, porque contigo el gris puede ser rojo y viceversa. Pero no todo es malo y de ahí se abre la controversia y me pongo gris, abatida.

Y todo estaba bien… Andaba por la vida caminando entre el rumbo de sostener. Sin embargo un día sin más, te enredaste en mis sueños y nuevamente la incertidumbre me comenzó a triturar.

Anduve varias semanas aferrándome a las diez razones por las cuales no debía de buscarte. Pero un día, así sin más ni más la lista desapareció  y ¡Heme aquí…!

Escribiendo y rompiendo esa línea de silencio y distancia a la que me había aferrado.

Entre uno de mis escenarios, pensé que al verte mis sentimientos iban a desaparecer, que el tiempo y la distancia iban a surtir efecto, que iba a poder encerrarte en la línea de sólo amigos que el vínculo que había creado estaba hecho trizas. Ahora me doy cuenta que me sigue temblando el ombligo, que la lengua se me enreda con tantas cosas que quisiera decir. Decirte.

A veces quisiera comer contigo emparedados o sentarme en la banca de cualquier parque a mirar pájaros o las nubes, pero nada es sencillo ni en la menta en dónde todo se nubla.

Además, mi desespero va en incremento igual que mis ganas de saber de ti, de querer quemarme en tu sol, de que me enredes el oído con tus historias.

Quisiera tener un nombre para esto que siento, algo que diga la razón de esta burbuja en dónde todo es blanco o negro, paz o guerra que la vocecilla de dentro de mi cabeza guardara silencio, porque me acosa y violenta o me dijera te sientes así por tal o cuál cosa, que en vez de enredarme me aclarara.

Pero la vida es otra cosa, es dejar la vocecilla en tu clóset junto con las ganas que me erizan la piel.

Una y otra vez me he dicho que no hay un nuestro que esto no es mutuo, que mi desconcierto ronda en círculos, que es necesario romper este ciclo, pero de pronto el cielo es oscuro o blanco y estoy perdida entre el  ajetreo del día a día y las ganas de estar contigo, aparte dentro de mi se anidó la idea de no estar de encimosa, y también lejos, algo lejos, escucho que esto es una obsesión.

No sé que vendrá mañana, pero hoy quisiera que me calentaras mis piececitos, mientras pongo mi cabeza en tu pecho y decir… ¡Te amo!

2021