Sin opciones
Con profunda tristeza se tiene que aceptar que, en este momento histórico, ninguna de las opciones que aspiran a la Presidencia de la República tiene los argumentos para ofrecer una alternativa de mejora la realidad nacional. Lo testimoniado el pasado domingo en el debate presidencial, exhibe la calidad de nuestras fichas y tendría que hacernos reflexionar sobre nuestras responsabilidades como seres humanos y ciudadanos. ¿En dónde quedaron las propuestas?
Cuando son las agresiones, las injurias, las mentiras, las calumnias o las habladas las que marcan en rumbo de una conversación, es señal clara de que no hay argumentos suficientes y que preferimos buscar distractores para que se hable del otro antes que de mis limitaciones.
Lo que sucede en esa cúpula, no es más que el reflejo de lo que como sociedad hemos dejado de hacer; hemos permitido que nos pisen una y otra vez, nos conformamos con limosnas y preferimos eso, antes que hacer un esfuerzo para buscar mejores opciones para nosotros y los nuestros. ¿Cuándo decidiremos despertar?
Otrora, se esperaba que quienes aspiraban a un cargo importante, fuesen personas que al menos tuviesen una solvencia ética intachable, el cinismo con el que mienten, la beligerancia con la que se atacan, la desfachatez con la que prometen y prometen cosas que evidentemente no van a cumplir, resultan lastimosas conductas.
Y si a eso sumamos las historias de vida, las cosas no pintan para nada mejor; por un lado hemos visto cómo es que la candidata oficial hace alarde de logros que sólo existen en su mente, cerrando la puerta a cuestionamientos sobre hechos contundentes que le han marcado su trayectoria, pero también por el otro, con la candidata de la oposición, que deja claro que en su seno familiar cercano no hay orden y que se trata de personas clasistas, arrogantes, agresivas, faltas de cortesía y educación, que se valen del nepotismo para lograr cosas. ¿Eso es lo que merecemos?
Nuestra realidad es así de clara, no hay opciones verdaderas, lo que nos llevará a tener otros seis años de inconsistencia, porque no hay forma de que las cosas mejoren con ese tipo de paradigmas.
Lo más grave, el convencimiento que tiene mucha gente con respecto a las acciones que se han tomado en los últimos años; personas que se glorifican porque reciben un apoyo, sin analizar que para que ese apoyo llegue, se tienen que sacrificar cosas trascendentes como fondos o infraestructura.
Todo comienza en casa, ojalá llegue el momento en que quienes educamos, padres e instituciones educativas, logremos permear la idea de que nada es gratis, que siempre será mucho más digno trabajar que estirar la mano para lograr nuestras metas.
Ejercicios como el del domingo, por muy buena intención que tengan, resultan inútiles e irrelevantes cuando no se exponen ideas, sino agresiones; al menos, debieran ser un referente para cuestionarnos seriamente.
Pero no, la ciudadanía parece no darse cuenta de la gravedad del asunto; prefirieron sacar cuanto meme se les ocurrió, pero lo de fondo, sabernos sin opciones, parece ser un misterio sin resolver.
Para llorar.
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