+ Sin Recursos Presupuestales, Son Promesas de Campaña Vacías

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La frase:

El idiota piensa que nada cambia nada, que, hagas lo que hagas, todo seguirá igual, y que lo mejor es no hacer nada.

JAVIER CERCAS

 

MICHELLE NÚÑEZ PONCE VISITA EL MERCADO DE COLORINES

El pasado fin de semana locatarios, comerciantes y ciudadanos recibieron la visita de la candidata de la alianza Morena-PVEM-PT «Sigamos Haciendo Historia en el Estado de México» Michelle Núñez Ponce, en su visita al mercado de Colorines, durante su recorrido recibió felicitaciones y propuestas de diversas personas, a quienes con atención los escuchó y atendió y les comentó: que están en buenas manos además de solicitarles su apoyo este dos de junioa propósito la Villa de Colorines en esta elección cuenta en la planilla con dos regidoras (una del PVEM Edoméx) y el sindico.

Por ciertoalgunos estudios de opinión dan ventaja inalcanzable a la candidata a Presidenta Municipal del pintoresco municipio de Valle de Bravo, de la coalición «Sigamos Haciendo Historia en el Estado de México» Morena PVEM PT, Michelle Núñez Ponce, sobre su adversaria del PRI PAN PRD NA, Zudikey Rodríguez, mientras que el candidato de Movimiento Ciudadano Omar Burgos, está en el sótano.

La candidata Núñez Ponce, sigue sus recorridos por todo el municipio, por colonias, comunidades y delegaciones, la aceptación de los vallesanos se refleja los números que le dan las casas de estudios de opinión.

 

Michelle Núñez en el mercado de Colorines.

Sin Recursos Presupuestales, Son Promesas de Campaña Vacías

Tiene razón el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) que dirige Valeria Moy, cuando advierte que las promesas de campañas de las candidaturas presidenciales terminan siendo promesas vacías, no por falta de voluntad política o capacidad técnica para implementarlas, sino simple y llanamente por la falta de recursos públicos para ponerlas en marcha.

Tan es así, que el coordinador de Finanzas de dicha institución, Diego Díaz Pérez enfatiza que, como cada seis años, la lista de promesas de campaña es amplia, variada y costosa.

Y es que, sin tomar en cuenta las restricciones presupuestales, a las que inevitablemente se enfrentarán desde el cargo presidencialdurante la campaña se compromete ante el electorado el uso de recursos públicos para financiar distintas políticas públicas que implican un impacto presupuestario significativo; y por otro lado, lo que vemos en el gobierno que está terminando su gestión, es precisamente que sufre por la escasez de esos recursos económicos, por lo que trata de obtenerlos de donde sea, así tenga que pasar por encima de leyes y reglamentos.

Valeria Moy.

El analista del IMCO bien señala cuando determina que las promesas de campaña fueron desde duplicar el número de integrantes de la Guardia Nacional y otorgar una beca universal para estudiantes de nivel básico, hasta dar apoyos mensuales a mujeres víctimas de la violencia y reducir la edad a partir de la cual los adultos mayores pueden acceder a una pensión no contributiva.

Pero desafortunadamente para los ciudadanos que votarán el 2 de junio, lo cierto es que varias de las promesas de campaña terminarán siendo promesas vacías por no estar debidamente sustentadas en fondos presupuestales.

Así es que no tiene duda alguna, de que al tomar posesión el próximo día primero de octubre, la primera presidenta de México se topará con un conjunto de obstáculos o restricciones impuestas por la complicada situación de las finanzas públicas que heredará de su antecesor.

Y no es para menos, pues en ausencia de una Reforma Fiscal de gran calado, las restricciones mismas limitarán la capacidad para honrar los compromisos de campaña que adquirió ante los electores que la llevaron al poder.

Tan es así, que de acuerdo con los Pre-Criterios Generales de Política Económica (PCGPE), para el presente año, se estima que el saldo de la deuda del sector público federal alcance su mayor nivel desde el año 2000, llegando a los 17.05 billones de pesos, lo cual limitará la capacidad de endeudamiento del nuevo gobierno.

Pero no sólo eso, su margen de maniobra será limitado, ya que –al igual que en años recientes– aproximadamente 60 por ciento de los ingresos que obtenga estará destinado al pago de compromisos ineludibles, como transferencias a gobiernos estatales y municipales, y el pago de pensiones e intereses de la deuda.

Estima el IMCO: es posible, incluso, que esta restricción presupuestal sea aún más severa en el primer año de la siguiente administración, pues como parte de una estrategia para sanear las finanzas públicas del sector público federal, la Secretaría de Hacienda plantea la posibilidad de un recorte significativo al gasto del sector público en 2025 –de 9.14 billones de pesos en 2024, a 8.66 billones de pesos en 2025– lo que representa una reducción de 578.9 mil millones de pesos; es decir, un 21.1 por ciento menos en términos reales.

Ante un escenario así, el IMCO considera que la ausencia de un pronunciamiento explícito desde la campaña electoral, para implementar una Reforma Fiscal Integral que aumente los ingresos del sector públicos, despertó la preocupación, a sabiendas de que hacerlo se vería amenazada su plataforma electoral en busca de los sufragios para alcanzar el poder.

Ahora, con miras a la fecha de inicio del nuevo gobierno, las preguntas que se imponen son: ¿abordará el elefante en la habitación, contratará más deuda, o correrá el riesgo de no tener los recursos suficientes para sostener sus promesas de campaña en detrimento de sus electores?

Las promesas de campaña suenan muy bonito al calor de la búsqueda del voto que lleve a la victoria, pero otra cosa muy distinta es cuando viene la hora de armar los programas de trabajo en función de los recursos económicos disponibles, y ahí es cuando las cuentas ya no checan.

El problema es que, ante esta complejidad, los equipos de trabajo, lejos de esmerarse por encontrar solución presupuestal para atender todas y cada una de las promesas hechas durante la campaña electoral, se centran en encontrar los pretextos adecuados para justificar el cumplimiento de lo ofrecido a la población.

Esperemos que no sea el caso, y nos encontremos ante un nuevo gobierno serio.

Pero lo cierto es que se espera que el déficit público se reduzca a la mitad en 2025, y de la respuesta a este cuestionamiento se definirá en gran medida, el éxito de la nueva administración federal, y el futuro de las nuevas generaciones de mexicanos, ¿no le parece a usted, estimado lector?