Sistema fiscal de contraste

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En repetidas ocasiones se nos dice que el sistema fiscal cobra más a quien más tiene y que por eso se cumple con el principio de proporcionalidad tributaria en el que se paga de acuerdo a la capacidad económica de cada persona, no obstante, existen varias razones por las cuales nuestro sistema fiscal genera más pobreza y a su vez hace más ricos a los ricos. 

Quiero aclarar, que no es mi intención polemizar respecto del gasto público o la orientación política que en la actualidad impera, sino resaltar ciertas deficiencias en nuestro sistema jurídico tributario que causan más desigualdad y separación de clases sociales, y en este sentido, tampoco es la intención enfocarse únicamente en las personas que son informales o defraudadores, ni siquiera en relación a la corrupción, sino que quiero destacar tres causales por las cuales los más pobres se ven más afectados por el sistema tributario a pesar de la existencia del principio de proporcionalidad. 

La primera sería la mencionada crisis inmobiliaria que se genera a través de los impuestos al patrimonio como el traslado de dominio y el predial, y es que en columnas pasadas he resaltado que en dichos impuestos, se cobra de acuerdo al precio de los bienes, por lo que, los más pobres van a tener que deshacerse de sus bienes para poder pagar el impuesto que surja de una herencia o donación, con lo cual, se está desplazando a los contribuyentes de sus hogares ancestrales para enviarlos a conjuntos habitacionales de interés social y en las ciudades imperan las empresas o negocios que si puedan pagar los altos impuestos a los bienes inmuebles. 

Con esto, nuevamente resalto que en México se va a dar una crisis inmobiliaria tal y como vemos en Estados Unidos, tarde o temprano, habrá más homeless en las calles. Por otro lado, se destaca otro error en el sistema (error en la matrix), como lo son los topes de deducciones respecto a porcentajes, por ejemplo, si dos personas tienen que realizar el mismo gasto, supongamos de $100,000.00 y tienen un tope de deducción del 20%, uno rico que gana $1,000,000.00 y uno pobre que gana $100,000.00, entonces el rico podrá deducirse hasta $200,000.00 y el pobre únicamente podrá deducirse $20,000.00, y pagará el impuesto respecto de los otros $80,000.00, es decir, el rico si se puede deducir completo el mismo gasto y el otro no, con lo cual los pobres se ven más afectados. 

Finalmente, se resaltan los remates de bienes embargados, en los cuales los bienes se rematan a precios inferiores a los precios reales sobre avalúo realizado por la propia autoridad fiscal, con la opción de ampliar el embargo, con lo cual, al venderse a un precio inferior a un tercero, los ricos se ven más beneficiados pues al participar como postores, estos compran bienes de la desgracia ajena a un precio menor al de avalúo.

Por tanto, sin caer en extremismos, el aprender de la materia fiscal, es un acto revolucionario que enfrenta al poder económico y a la empresa mexicana.