Soberanía alimentaria

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Muy contento, porque ya tenemos lluvia. Empezó el 4 de junio, el periodo nos hacía mucha falta, a trabajar como locos, porque tenemos lluvia cuatro días, después se suspende otros cuatro y luego continúa sin parar.

Es poco el tiempo que tenemos para movernos, para trabajar las tierras, dejar todo sembrado y los que tenemos maíz de 40, 50 centímetros, hacer las siguientes labores, en eso estamos.

Quisiera llamar la atención de la sociedad en general, un tema que va relacionado con el Día Mundial del Medio Ambiente, pero tiene que ver con la vocación agrícola, forestal, pecuaria de nuestro país.

Una cosa es la capacidad o el uso de los recursos naturales que nos permiten hacer esta actividad primaria y otra cosa es lo que la sociedad trae como bagaje cultural de generaciones anteriores y las recientes políticas.

Recientes, hablemos de 30 ó 40 años, diré que estamos importando el 33 por ciento de la leche que consumismo en México; también se importa el 44 por ciento de la carne de cerdo; el 95 por ciento de soya; 71% de trigo; 85% de arroz; 10% de frijol. Increíble, el 100 por ciento de maíz amarillo industrial.

Todo el maíz de uso industrial viene de Estados Unidos, a veces de Sudáfrica, de Argentina, pero es dependencia, lo contrario se soberanía es dependencia.

En términos generales estamos produciendo el 52 por ciento de los alimentos que consumimos en México y eso es una situación de alta vulnerabilidad.

La FAO que es el organismo de la ONU que se dedica al tema de la alimentación, de la producción de alimentos, consumo, precios, recomienda que los países debemos producir cuando menos el 75 por ciento del consumo, para considerar que no hay dependencia.

Si estamos en el 52, algunos que hacen estadística, documentan estas situaciones hablan del 58, pero de todos modos seguimos dependiendo de productos y de países y de precios, de políticas con otros intereses.

Quiero solamente recordar como una anécdota, una situación triste, grave que ocurrió en Chernobyl en 1986, tenemos la edad suficiente para recordarlo, en Ucrania explotó una zona de energía nuclear y se salió de control y bañó una gran parte de Europa, una parte de Rusia de radioactividad.

Irlanda en ese tiempo le vendía leche a México y a otros países y le sigue vendiendo o le seguimos comprando, pero en ese tiempo Conasupo era la institución oficial que se encargada de las importaciones y exportaciones también, le siguió comprando a pesar de que hubo evidencias del alto contenido de radioactividad.

Conasupo, le distribuía a otras empresas que producían lácteos, es decir, la leche venía en polvo, no tengo el dato preciso de cuántas miles toneladas de leche en polvo se introdujeron entre el 87 y 90-91 que era el periodo de más intensidad de ese contenido radioactividad.

Años después se reabrió el tema, porque instituciones como la UNAM hicieron sus estudios sobre la población que había consumido siendo infantes, personas que ya habían cumplido 10 años, que traían padecimientos o incluso habían fallecido.

En esa época se documentó que el cáncer infantil había aumentado en 300 por ciento y hubo intereses gubernamentales que sellaron el asunto, que dijeron eso ya no es materia de investigación, hay que taparlo y lo acallaron, por eso dije que era como una anécdota, porque ya no está en nosotros de hacer investigaciones, pero sí sirve para reflexionar que es lo qué tenemos que hacer.

Los recursos naturales de México no son al 100 por ciento para hacer agricultura, sino lo que se llama agroforestefía, es decir, hacer una combinación de árboles de todo tipo, y en forestales se incluyen los zapatones, nopales, en general las cactáceas, los árboles maderables y por supuesto los frutales que en México es muy diverso.

Los frutales que tenemos nos los envidian en muchos otros lugares del mundo, ahí está una de las fuentes o formas que tenemos de resolver, cómo usar bien estos recursos, cómo ocupar la mano de obra rural y además disminuir esa dependencia alimentaria.

Para ello quiero comentar que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, le cito textual:

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado, que le asegure así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

Tiene así mismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

Es el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Hasta el 2011 en México, se logró modificar el artículo cuarto y el 27 de la Constitución para hacer cuando menos ya en el texto constitucional reflejado este derecho universal.

Aquí lo hicieron más cortito el artículo cuatro de la Constitución dice: Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, adecuada y de calidad. El estado garantizará que las instituciones especializadas coordinen sus acciones entre sí o con organismos internacionales para lograr la suficiencia alimentaria de las familias mexicanas.

En esto de alimentación nutritiva, adecuada y de calidad, se obliga al Estado, que son todos los niveles de representación popular que adquieren el nivel de autoridad que manejan los presupuestos, recursos, normas para hacer efectivo este derecho.

Cómo nos garantiza el Estado el derecho a la alimentación nutritiva, adecuada y de calidad.

Aterrizo el tema para informarles que se va a llevar a cabo en el auditorio de la delegación regional de Sedagro en Atlacomulco, una reunión donde asisten diputados locales y federales para dar a conocer algunas acciones que se emprenden para que las familias de pequeños y medianos productores de leche, retornen o vuelvan a esas unidades de producción que usted y yo conocimos, donde se involucra o se aprovecha la mano de obra de los recursos locales.

Entre ellos el suelo, el agua disponible y el ganado para que además de ser una fuente de empleo, alimentación, también capitaliza a las familias, porque ese modelo que era bueno nos daba no solamente economía y soberanía como país, por qué se deterioró, porque se dio preferencia a los negocios que hacía la gente del gobierno.

En esa época aunque había un director general de Conasupo, atrás del director estaba un personaje que se llama Raúl Salinas de Gortari, que le llamaban el cerebro o era el que despachaba en Conasupo y que hacía las negociaciones para hacer las importaciones.

En esa época había otros tratos, en el 94 inició la vigencia del TLCAN que hoy está el tema en el Senado de la República.

Nosotros queremos hacer valer nuestra opinión, la voz para decir en esos tratados internacionales tiene que haber salvaguardas y áreas de protección, es decir, no todo tiene que entrar al libre comercio, que entren los carros, sí adelante, lo electrónico, todo lo que quieran, pero cuidado con los alimentos.

La vez pasada que me permitió tratar el tema de la UPOV 91, estamos insistiendo en que se proteja la propiedad intelectual de nuestros maíces, que no se permita que sea tratado como cualquier mercancía.

Nuestro maíz no es cualquier mercancía, sí se tiene que negociar, comprar y vender, cierto; pero ello lleva y en especial cuando es semilla, no se puede considerar como una mercancía cualquiera.

Estamos en un proceso de rescate, no solamente en el caso del maíz, agua, los manantiales, los bosques, tenemos que proteger a las unidades; la familia es una unidad que por cierto en México pervive, es muy valiosa, todavía con sus detalles, a la mejor sus defectos, pero la familia es una unidad social y económica.

Hay una gran solidaridad y no solamente la familia papá, mamá e hijos, sino donde están los abuelos, primos y eso tiene que tener un reflejo en otro esquema de apoyo económico como el financiamiento, que la familia sea sujeto de crédito y eso tenemos que proponerlo y hacer que se apruebe para reactivar el financiamiento en el campo, casi desapareció.

Hace 30 años se daba crédito a alrededor de 250 mil hectáreas de maíz, en este momento no llega a 5 mil hectáreas de crédito para maíz en el Estado de México. Se ha dejado a la deriva a los productores.

Qué hacen los jóvenes que no ven opciones en lo rural, buscarle y como dice el presidente López Obrador, hay alguien que los está induciendo, esperando para meterlos en las áreas peligrosas.

Esto es lo que queremos compartir, vamos a procurar en esta reunión que nos escuchen los diputados, hacer las propuestas para que se apoye, puede ser con ganado, con infraestructura, equipamiento, a esas familias, a pequeños productores y si en un momento hay volúmenes suficientes de producción de leche, que se abran los centros de acopio y que se pueda deshidratar, pero la leche de México producida con nuestras manos, con nuestra gente y consumida aquí mismo.

Eso es lo que proponemos para encaminarnos a la auténtica soberanía.