Solidaridad: Un valor que persiste

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Los desastres naturales por los que ha atravesado México, han marcado de forma significativa la vida de muchos. Los embates de la naturaleza son sucesos que provocan crisis en diferentes sentidos, pero las crisis tienen también, diferentes ángulos y diferentes formas de afrontarse.

 

En el caso de los actos de la naturaleza, por los que nuestro país se ha visto devastado en días pasados (sismos, huracanes y tormentas) son tres por lo menos, las etapas de crisis que habrán de presentarse, por lo que es importante no desgastar la ayuda y el apoyo desinteresado y por demás solidario de la gente, organismos, empresas, industria, instituciones civiles, religiosas, ONG’s, socorristas, organismos militares, etc.

 

La primera etapa, es la inmediata al desastre. Esta es la etapa, en la que, por el efecto del desastre, la gente casi instintivamente, se arroja casi sin pensarlo al auxilio de quién lo necesite (permítanme aclarar, que esto no es totalmente a priori, sino que en parte o en mucho, es efecto de las experiencias pasadas, como por ejemplo el terremoto del 85) Este es un efecto fuera del común denominador, cercano al campo de lo supra humano, pero más cercano, a uno de los valores más sensibles de la humanidad; La Solidaridad.

 

La segunda etapa es, cuando se declara el fin de las actividades de rescate y comienza el momento en que entraran las maquinas a realizar actividades de remoción y demolición. Este es uno de los momentos más significativos de la crisis, ya que es un tiempo en que la culpa, el abandono y la sensación de que algo más pudo hacerse o pudo salvarse a uno más prevalece. Ahora, la Solidaridad, debe acompañarse de uno de los más grandes atributos de los seres humanos, el Amor. No hay mucho que decir en ese momento, pero pocas cosas dirán tanto como un abrazo, una expresión de consuelo, un suspiro sentido y acompañar a cuantos podamos en ese momento.

 

La tercer etapa se presenta, cuando ya no hay a quién rescatar, ya no hay tampoco edificios que derrumbar, la gente espera impávida una señal de ayuda para reconstruir. Es la etapa en la que los afectados por el desastre se quedan solos, en espera de lo que sea que deba seguir. Ya no hay gente, ya no hay socorristas, ya no hay prensa, sólo ellos y lo que les haya quedado. Esta es la etapa en la que debe recuperarse el aliento, tomar nuevas fuerzas y regresar a los refugios y albergues a orar, cantar, llevar apoyos necesarios, acorde al momento a todos los que necesiten de ellos.

 

La Solidaridad, es un valor que sabe dar sin esperar nada a cambio, es un valor que se sabe acompañar de entusiasmo, osadía, arrojo, compasión, es un valor que suma voluntades. Jesucristo dijo:

 

» Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

» Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

» Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán       saciados.

» Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos serán tratados con  misericordia.

» Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

» Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

 

Cuando des, da con el corazón sin esperar recibir nada a cambio y entonces y sólo entonces, recibirás más, mucho más de lo hubieses podido desear.