SUTIL PERO LETAL
Hace unas semanas, la barcelonés Clara Valverde, experta en biopolítica presentó su más reciente libro De la necropolítica neoliberal a la empatía radical, al hablar acerca de la temática de su libro, tocó el tema de la violencia y formas de violencia que ha detectado como parte del sistema político y económico.
Clara, dejó muy claro que hay varios tipos de violencia ejercidos desde los cotos de poder, ya sea político o económico. Señala que este régimen neoliberal, deja morir a aquellos que no son rentables para el capitalismo neoliberal; la implantación de la idea de que mientras formes parte de la fuerza del sistema, formas parte del él, pero el día en que dejes de pertenecer a esa fuerza entrarás a formar parte de los excluidos, aquí algo importante, el temor a la exclusión genera o deriva en más violencia porque el mismo sistema orilla a que los aún no excluidos vean a los diferentes como inadmisibles y lejos de ayudarles, los desechan, los discriminan, como sucede en nuestro país.
Además de esto, Valverde habla de una violencia sutil, la que a través de políticas sociales, es que se ejerce violencia; al generar condiciones que coartan o violentan la dignidad humana y mediante diferentes formas de represión. Pero existen otras, que a mi parecer son importantes de identificar y de combatir y se trata de las trampas lingüísticas como ella las designa, que no es otra cosa que el establecimiento de frases en el argot coloquial que refuercen la condición de superioridad de las clases dominantes y la desesperanza en el resto de la población, en frases como es lo que hay, no me puedo quejar, no va a ir peor, no pasa nada, etc. Generan el ambiente propicio para el control y manejo de las clases desprovistas y necesitadas.
Y si a esto le agregamos nuestras carencias culturales y problemas de Estado, escuchamos otras más como es México, si no tienes palancas no se va a poder, el que no tranza no avanza o qué tal el clásico de que lloren en mi casa a que lloren en la tuya… y así podría seguir con una larga lista de frases que pudieran parecer inofensivas o banales, pero como dice Valverde son formas de violencia sutil que poco a poco y con la repetición se convierten en formas de pensamiento y de actuar que, como lo hemos constatado, no nos ha servido de mucho.
También quisiera agregar a esta idea, la constante difusión de imágenes violentas o mórbidas que contribuyen al reforzamiento del miedo y el instaurar a la violencia como parte de nuestra vida. Esto tiene que terminar. Ciertamente vivimos tiempos difíciles, pero no es para siempre, ni reflejan realmente quiénes somos. La violencia tiene que terminar, en todas sus formas; sutil o explícita, no se puede negar, tampoco se puede enaltecer.
Porque no es normal que sigan despareciendo personas, asesinando periodistas, feminicidios, robos, discriminación, pobreza, etc. Nos tiene que asombrar, consternar, preocupar lo que ocurre en nuestra sociedad en general porque como dice Pilar Quijada, especialista en neurociencia Tal vez por eso los clásicos apuntaban que la capacidad para asombrarse era la base de la filosofía, una disciplina que se define como la capacidad de hacer reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo. Hay que volver a pensar en qué nos llevo a lo que vivimos hoy e idear algo que nos lleve a algo mejor y no terminar exterminándonos unos a otros.
El sello particular de la cultura depende de la actitud que tome el hombre, el grupo o el pueblo. Eusebio Castro Barrera, filósofo mexiquense.

