Taekwondo: entrenador/maestro; ciencia, principios y desarrollo espiritual
¿Qué es el Taekwondo? ¿Es un deporte, un arte marcial o una forma de vida? Su definición de tipo literal nos señala que se trata de una técnica de pierna, de puño y el camino para trascender en ello, esto último es a lo que hace referencia el Do que tiene que ver con el camino de un crecimiento interno donde cada practicante se propone a ser mejor que el día anterior, el parámetro de comparación es el practicante mismo, los rivales de combate o de competencia son un regalo de otros practicantes para que el menos experimentado crezca. En el ámbito marcial es claro que se trata de una disciplina que busca el crecimiento espiritual y que está fundado y cimentado en principios. Así es que la segunda pregunta queda respondida en el sentido de que el Taekwondo es una forma de vida que, a través del arte marcial y el deporte, se aproxima a un crecimiento espiritual que al final confluye con la misión de vida en este plano que tiene que ver con amar y ser amado.
Hoy en día ha cobrado mucha fuerza su faceta como deporte olímpico, pero no debemos olvidar sus bases marciales y técnicas en el taekyon y el subak. Se trata de un arte marcial que engloba miles de años de sabiduría y de técnica marcial. Otro tema importante es que el Taekwondo tiene gran variabilidad con sus seis apartados técnicos: Kiorugui, poomsae, kibon kinsul, kyokpa, hoshinsul, shibon. El enfoque está en el entrenamiento del cuerpo y la mente, siempre con el objetivo de crecer espiritualmente, físicamente y deportivamente así como manteniendo un equilibrio de la psique. También es importante señalar que se practica sin armas y que se puede enfocar hacia el ejercicio, el deporte, un método pedagógico o una filosofía de la vida. Es decir, tiene gran variabilidad y se puede abordar desde varias perspectivas.
Hay que hacer una distinción en el campo de acción del entrenador y del maestro. El primero está obligado a aplicar la herramienta científica, los principios del entrenamiento deportivo y el maestro es el ejemplo y requiere trasmitir a través del ejemplo lo que es siempre aplicando, siempre siendo los principios marciales y los pedagógicos. Sin embargo, se acaba de hacer una odiosa comparación ya que si bien no todo maestro puede ser un entrenador ni todo entrenador puede ser un maestro, lo ideal es trabajar y ser ambos perfiles. No debemos de perder de vista la importancia de los principios filosóficos, el entrenador/maestro los debe tener claros y conducirse en consecuencia. En este perfil se trata de ser la cabeza y el responsable del proceso pedagógico y de enseñanza aprendizaje que implica el desarrollo del Taekwondo. Debe además de construir con las bases del entrenador/maestro un programa técnico de carácter psicopedagógico que incluya los requerimientos para avanzar en cada uno de los grados.
Existe un tema importante del que se habla poco, pero está presente en todos los deportes y que toma una importancia mayor en las artes marciales. Se trata del dopaje deportivo. Hay que señalar la relevancia que tiene el código antidopaje que de manera tajante debe mantener un carácter institucional, como el comité olímpico internacional y todas aquellas organizaciones internacionales y nacionales del ámbito deportivo, que tienen que hacer suyo este código convirtiéndose en supervisores antidopaje y deben de velar por el cumplimiento del mismo, que tiene una importancia ética e inclusive de salud pública y por supuesto de los deportistas. Es importante que el monitor entrenador/maestro tenga bien claro las implicaciones del doping así como el conocimiento para que puedan asesorar correctamente a sus deportistas y a sus atletas al respecto. Se deben diferenciar los aportes nutricionales de apoyo al deportista del dopaje. Así es que el dopaje tiene que ver directamente con el código de ética institucional del deporte y también con los principios que rigen de manera directa el Taekwondo.
Por otra parte, es importante que el entrenador/maestro tenga presentes los objetivos, que finalmente se convierten en los del atleta o practicante. Esto tiene que ver con el hecho de que a veces no basta con conocer las capacidades físicas que hay que desarrollar sino cuáles son las actividades y ejercicios que cada deportista requiere con base en los objetivos personales. Aquí recuerdo el principio del entrenamiento deportivo de la individualización y también el tomar en cuenta los principios relativos a las cargas de trabajo y todo debe responder a cuál es el objetivo.
Para concluir, quiero señalar que el entrenamiento deportivo que incluye al del Taekwondo es un proceso pedagógico en el que hay situaciones de enseñanza aprendizaje en donde nuevamente se retoma la cuestión de los objetivos. Se vienen las preguntas de ¿qué voy a enseñar? ¿a quién se lo voy a enseñar? ¿cuál es mi objetivo de enseñar esto? Se requiere entonces de un programa que me lleve a mi meta. Me parece importante proponer un sistema constructivista de la enseñanza aprendizaje, tal vez contrario, al conductista tradicional de las artes marciales. Tradicionalmente, el Taekwondo ha sido enseñado y practicado desde una perspectiva conductista. Sin embargo, esto ha sido rebasado y me parece que una gran aportación es precisamente señalar a partir de conocimientos la práctica de una perspectiva constructivista en la acción y en el día a día de la actividad del entrenador/maestro y de sus atletas o practicantes.
Lo valioso estará en vivenciar esta construcción que sin duda requiere de la colaboración de un equipo y del liderazgo de quien encabeza el proceso. Entonces me parece más valioso el convertirse en entrenador/maestro y ser equipo que disertar sobre opiniones acerca de los diferentes sistemas o modelos pedagógicos que existen. Sin embargo, valdría la pena poner en práctica lo que han propuesto como modelo grandes pensadores como Piaget y Vigoysky. Hay que señalar que la experiencia y el empirismo del entrenador/maestro debe ser reforzada por el conocimiento científico de los procesos involucrados. Sin duda debe estar dispuesto a aprender de los expertos y volverse un experto para tener la máxima capacidad al servicio de sus entrenados. A veces nos toca enseñar y todos los días nos toca aprender.
