TEMAS Y PASIÓN DE VIDA

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Enorme acierto lo fue publicar la colección titulada Biblioteca Isidro Fabela durante el gobierno de Emilio Chuayffet Chemor, siendo director del Instituto Mexiquense de Cultura, Jorge Guadarrama López, en El Colegio Mexiquense, María Teresa Jarquín Ortega y en el Centro Cultural Isidro Fabela, Ana Luisa Valdés, acierto relevante porque se recuperó la vasta vida de un mexiquense ejemplar: heredero de lo mejor de nuestros liberales del siglo XIX, donde surgen ciudadanos que el nuevo México requiere: Éticos por sobre todas las cosas, sabiendo que la ética para servir al pueblo debe convertirse en Normas, que le dirijan en su vida como ciudadano y padre de familia honestos. Isidro Fabela Alfaro es resumen de aquellos hombres y mujeres que fundan un país: En la vida les iba el saber que sus fortalezas y temperamento estaban al servicio de la sociedad y de la patria. No hay muchos ejemplos en el siglo XX de estas características, si revisamos entidad por entidad y aún la propia ciudad de México, en este siglo XXI menos que nunca, por desgracia para la nación y para el pueblo.

Por eso, esta recuperación y edición en la que participa también el Banco de México, es prueba de que lo bueno como el oro, ha de surgir o resurgir a pesar de latrocinios o corruptelas, que han sido motivo de vida por siglos: enfermando a la patria como parecen ser los tiempos que vivimos. Cuando de nieblas y sombras se cubra una vida o un pueblo, recurrir a los mayores ejemplos de vida y de heroicidades del pueblo es tarea impostergable, para no perder la brújula sobre la cual se funda México. Estudiar a don Isidro Fabela Alfaro, es recuperar lo mejor del siglo XX, teniendo herencia reformista en su legado ideológico y de principios éticos y morales: de esos políticos y ciudadanos en los mandos de gobierno pocos tenemos hoy, y ese es nuestro talón de Aquiles en el camino a la democracia y la justicia social. Eso preocupa a don Andrés Molina Enríquez, a Narciso Bassols y a don Isidro Fabela Alfaro, al llegar tiempos en que todo parecía que lo habían vivido al caer el siglo XX en que viven. Temas que conforman la biografía de Fabela están en los XVII volúmenes que se publican como tarea editorial en su carácter histórico: vol. I, Los Estados Unidos contra la libertad: pensemos en este tema y podemos comprender el por qué la generación del 68’ mexicana tenía tanta aversión a la presencia gringa en los territorios de América Latina.

En el caso de Fabela su estudio y escritos vienen de muy atrás, de la pérdida de nuestro territorio en 1848-49 y de la invasión al puerto de Veracruz en 1914, que pudo vivir ya teniendo 32 años, es decir, siendo un hombre entrado a la madurez, por lo que no sabía de las cosas de oídas, sino que lo vivió como afrenta al pueblo mexicano en tiempos de la revolución de 1910. Este volumen trae: La conferencia de Caracas y la actitud anticomunista de México / Los Estados Unidos y la América Latina / El caso Cuba. Estos temas por sí solos ponen en alerta la mente de cualquier ciudadano que no sólo habla con el corazón en la mano de su pueblecito, sino que es un ciudadano del mundo que está atento a los sucesos que van más allá del río Bravo, de los océanos Atlántico y Pacífico. Es decir, es un ciudadano renacentista para el cual nada le es ajeno en este planeta. Volumen II, Las doctrinas Monroe y Drago / La Doctrina Drago, tema recurrente el saber que esa patria al norte de México ha de ser pesadilla, recordando aquella frase que dice: ¡Pobre México, tan lejos de Dios y, tan cerca de los Estados Unidos!

Volumen III, Neutralidad / Votos Internacionales, el originario de Atlacomulco, pequeño pueblo al nacer en 1882 como el bien lo sabe, es ya un hombre que recorre el mundo y sabe que no se puede ser chovinista, ni gritar que ¡Como México, no hay dos! Pues los demás pueblos tienen lo suyo para enseñarnos cosas buenas en el terreno de la democracia y del progreso humano. Sólo los grandes hombres del siglo XIX se comprenden al leer y estudiar la vida de Fabela, pues aquellos hombres amaban no sólo lo nuestro, sino todo aquellos que siendo universal era enseñanza vida para la patria. Por eso el volumen IV, retorna a la patria y escribe de Cartas al presidente Cárdenas / La política internacional del presidente Cárdenas, en ello escribe de una etapa para el país vital por un lado los grandes momentos que se deben comprender vive México al interior, con reparto agrario, expropiación petrolera y vida agitada de seis años del cardenismo; o sucesos que traen consigo la crueldad del nazifascismo, para mal de la humanidad de 1922 a 1945 —incluida la guerra civil española del 1936 a 1939—. En ese contexto histórico escribe Fabela, lo que nos hace comprender, el ¿por qué? es el mexiquense más ilustre de los gobernantes que hemos tenido en estos cien años. Dentro de la obra diplomática que traen seis volúmenes, el V refiere el tema de Buena y mala vecindad y, el VI, el tema de la Intervención. En el estudio de los 200 años que llevamos de vida independiente, al investigar sobre la vida diplomática de nuestra patria en relación con las demás naciones, lugar destacado y brillante lo tiene don Isidro Fabela Alfaro, siempre pensando que por esa tarea han pasado personajes como Ignacio Manuel Altamirano, Vicente Riva Palacio, Amado Nervo, Alfonso Reyes, Genaro Estrada, José Gorostiza, Jaime Torres Bodet, es decir, ciudadanos mexicanos cuya importancia en este campo alcanzó a darles en varios casos, puestos en la diplomacia internacional, particularmente en Isidro Fabela y Jaime Torres Bodet. Uno como juez de la Haya y el otro, como director de la UNESCO.

Son 17 volúmenes los que guardan la obra recopilada para fortuna de nuestra identidad, que como me contara mi maestro Alfonso Sánchez García: Mire, maestro Paquito, bien pudo ser que los mexiquenses a la revolución de 1910 no le dimos militares, como sí lo hizo Sonora con Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, pero sí, a teóricos como Andrés Molina Enríquez, Narciso Bassols e Isidro Fabela. Por todos lados que vamos encontramos la figura de don Isidro —cierto que se le reconoce—, pero en escuelas de los subsistemas educativos en la entidad, bien se debería de insistir en enseñar la vida de: Nezahualcóyotl, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Ruíz de Alarcón, José María Heredia, Ignacio Manuel Altamirano, Felipe Sánchez Solís, Vicente Riva Palacio, Vicente Villada y los que en el siglo XX nos recuperaron el legado moral y ético, de sabiduría de aquellos que fundaron la patria. A ellos pertenece el sabio de Atlacomulco. En los volúmenes siguientes, su Obra Histórica del VII al XIII los temas son: Los precursores de la diplomacia mexicana; Paladines de la libertad; Por un mundo libre; Belice; Historia diplomática de la Revolución Mexicana T. I; Historia diplomática de la Revolución mexicana T. II; Arengas revolucionarias. Mis memorias de la Revolución. Memorias de un diplomático; La victoria de Carranza. La política interior y exterior de Carranza. Seguidor de Francisco I. Madero en los inicios de la revolución en 1910 y seguidor de Venustiano Carranza, dolorosos momentos ha de haber vivido al saber del sacrificio y asesinato artero que sufrió Madero junto con José María Pino Suárez en el año de 1913, y de igual manera en 1920 con el magnicidio que se comete en contra del presidente Carranza en Tlaxcalaltongo por parte de militares alzados, que no le permiten imponer al sucesor a la presidencia del país. Sí, Álvaro Obregón, el caudillo que preside la década de los veinte como líder indiscutido         —para lo cual—, si era necesario, corrompiendo a sus opositores, pues ¡nadie se atrevía a negarse a recibir un cañonazo de 50 mil pesos!. Tiempos aciagos vivió don Isidro. Los volúmenes XV y XVI traen su Obra Literaria: La tristeza del amo; ¡Pueblecito mío!; Cuentos de París. A mi señor Don Quijote. Maestros y amigos. El volumen XVI aporta el recuerdo de: Mi gobierno en el Estado de México; y el volumen XVII se titula: En palacios y paraninfos. Discurrir por miles de páginas nos hace recordar que estamos ante un gigante, que sólo puede ser comparado con los más grandes de la patria en la historia mexiquense. La obra queda y el individuo se va, sus huellas mientras más profundas menos el tiempo las ha de borrar y la edición de esta obra escrita por don Isidro es huella profunda y memorable