Terapia

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No siempre es posible afrontar la realidad por sí mismo, diversas enfermedades requieren tratamiento, un buen médico que guíe los  procesos, que abunde en la esencia de un problema. No es para todos el posibilitar la curación o el alivio, proveer los recursos, medios, ejercicios para abatir los síntomas que un padecimiento provoca.

Existe una gran gama de terapias: médica, ocupacional, grupal, psicoterapia,  terapia cognitiva, familiar, de pareja, sistémica, humanista. Lo importante es readaptarse a la rutina, llegar a la superación de aquella forma negativa de permanecer en el mundo, volver a compartir vivencias y socializar, identificarse, adoptar la contención, amar al prójimo, pues son los demás los que nos contienen, asirse a un psicoterapeuta a veces constituye la  salvación.

La afección puede ser de diversas intensidades, pues la enfermedad aparece como somática o psíquica, de cualquier manera es necesario atenderse esas distorsiones cognitivas, patrones de pensamiento, que afectan la conducta; todo con el objeto de aliviar o disminuir las molestias, reestructurar la calidad de vida del paciente, deteriorada por sus pensamientos, que son causados por las emociones o viceversa, aún no se ponen de acuerdo del orden inverso los psicoterapeutas.

Los animales ayudan bastante en la medida en que sean sumamente cooperativos, agilizan ciertas áreas cerebrales en la especie humana para lograr cambios significativos, este acercamiento suele ser superior a cualquier tratamiento tradicional (queda anotada como tarea principal, el conseguirse un delfín, caballo, o perro y las instalaciones que requieren estas mascotas).

Personajes sociopáticos y con deficiencias motoras reciben ayuda mediante estos mecanismos de terapia, también las fobias incluyendo el aislamiento y el olvido se remedian considerablemente. Casi todas las enfermedades relacionadas con las actitudes y afectos, recuperan su  la dinámica de  la vida diaria, obtienen un cambio positivo y estable. 

Terapia significa también una relación recíproca con el psicoterapeuta en su posición de saber aunque algunos tal vez no puedan recordar el nombre de sus pacientes, seguro guardan en asociación la identidad del sujeto para poder recomponerlo. Nunca olvidar que el paciente llega cuando ya ha intentado varias cosas antes.

Lamentablemente, muchas personas no pueden con las grandes cargas de afectividad y en los tiempos actuales no hay total normalidad, seguimos preguntándonos el por qué y para qué de las cosas y el beneficio de determinados entrenamientos sólo son rápidos  para personas ordenadas y metódicas, quedan excluidos entonces todos los seres humanos que en algún momento se encuentran con  obstáculos no previstos. 

Dicen que hay pacientes que quieren abandonar la terapia, yo, que nunca he asistido a ninguna, desearía la ayuda de la ciencia o de la buena voluntad o la conmiseración u otra coincidencia cualquiera.