Terrores digitales

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Con la deconstrucción digital doy un paso a una serie de colaboraciones sobre aquellos aspectos que considero deberían ser abordados como parte de las oportunidades históricas hacia las cuales nos enfrenta este nuevo entorno digital en el que considero que resulta importante ir sumando una serie de ideas y esfuerzos para construir una mejor realizad y aprovechar las tecnologías en la vida de todas las personas, etapa en la que agradezco especialmente el espacio y la apertura para abordar estas temáticas en las cuales se pretende compartir algunas reflexiones de la postmodernidad que nos ha alcanzado y en algunos aspectos inclusive la ficción supera a la realidad.

Sin embargo, los momentos de estas dos quincenas debo esperar con el anuncio de los diversos temas que serán propuestos en este tercer año en que tengo la oportunidad de seguir expresando mi punto de vista y reflexiones respecto de un futuro digital que se encuentra presente en nuestras vidas y que ante la falta de análisis sobre el particular, existen varios elementos que ponen en riesgo una adecuada gobernanza y que pueden limitar de manera representativa los derechos y libertades de la ciudadanía.

Es por ello que en este espacio de la nueva serie de colaboraciones y atendiendo las fechas alusivas al día de todos los santos, y que permitirá la siguiente colaboración abordar algún tema especial en torno al día de muertos, ha resultado curioso como un sincretismo de diversas culturas ha provocado que en estas fechas con motivo de los cambios de estación, cierres de ciclos y hábitos generados en cosechas, no sólo ha permitido contrastar la vida y la muerte, sino el conjunto de nuestras creencias en las cuales nuestras fortalezas se ponen a prueba a través de nuestros miedos.

Entre dichos miedos, la tecnofobia es la actitud más representativa de las diversas representaciones que nos brinda la incertidumbre tecnológica de sabernos en algún momento superados por nuestras creaciones, sean mecánicas a través de la robótica, inmateriales a través de los algoritmos, u orgánicos, a través de sistemas y ecosistemas inteligentes que nos orillan a interactuar con un ambiente que ha materializado los anhelos de la ciencia ficción de manera natural en nuestras vidas, en un proceso en el que la tecnología bien podría ser confundida con la magia.

Ahí es donde quisiera abrir un breve paréntesis, puesto que si bien, hace sólo 100 años, tecnología actual como las comunicaciones inalámbricas y vía satélite, el internet, los procesamientos de datos, la gestión de las actividades a través de los dispositivos inteligentes, las capacidades computacionales, la energía eléctrica, el acceso a la información y la gestión del conocimiento, la tecnología nuclear y los aplicativos de la mecánica cuántica, sería vista como verdadera alquimia y hechicería, cuando únicamente constituyen el aprovechamiento del entorno basado en la ciencia y la tecnología, un conocimiento democratizado que ha permitido la evolución de la humanidad.

Bajo esa perspectiva, es posible considerar que aún existe una gran parte de desconocimiento sobre lo que encierra la naturaleza, es decir, diversos aplicativos que hoy vemos imposibles, con el descubrimiento tecnológico y el avance de la ciencia, en algún momento podrán constituir los nuevos parámetros hacia los cuales se volcarán las actividades de las personas.

Mientras tanto los terrores digitales que el día de hoy se encuentran presentes representan riesgos reales a los cuales nos enfrentamos como sociedad y a partir de los cuales, en el este periodo de pandemia se han acentuado algunas complicaciones derivadas de una mayor vinculación con los dispositivos digitales, entre las cuales, destaco algunos:

  • Predestinación, quizá el principal temor asociado con las tecnologías en el que se considera inevitable la caída de la sociedad humana frente a la tecnificación a través de la sustitución de las actividades humanas por las tecnológicas, en el que la sociedad humana finalmente correrá el fin de su ciclo vital y será sustituida por seres más evolucionados, que eventualmente serán las máquinas.
  • Hibridación, que se relaciona con el transhumanismo y los diversos riesgos que corren los seres humanos al tratar de asemejarse a la divinidad por medio de la tecnología, como paso para deshumanización y la creación de nuevos seres que destruirán las costumbres y tradiciones humanas
  • Extinción, quizá la más simple de los temores vinculados con el uso de la tecnología que empezó a volverse latente a través del uso de la energía nuclear y del lanzamiento de las bombas atómicas en la segunda guerra mundial, con lo que se considera que un error de cálculo a través de un uso indiscriminado de energía nuclear o bombas de dicha tecnología pueden provocar el fin de la raza humana.
  • Involución, que se relaciona con la gran dependencia que pueden tener las personas respecto del uso de las tecnologías y que puede llegar al extremo que de producirse un fallo con el uso de la tecnología y un evento catastrófico, las nuevas generaciones resultantes no puedan continuar con la gestión tecnológica de la anterior, y en consecuencia, ante la falta de tecnología y de señas de una civilización anterior, estas nuevas generaciones surjan de nuevo como en la época de las cavernas.
  • Desnaturalización, es decir, como la pérdida de todos aquellos atributos que nos hacen humanos y que a partir de dichas características se justifica nuestra especie, por lo que ante el crecimiento tecnológico y la eliminación de dichos atributos en nuestras vidas, se puede llegar a un estadio en el cual el ser humano perdiera esos atributos que los dioses envidian a los mortales.
  • Descubrimiento, en el que eventualmente se podrá conocer la verdad del origen del ser humano y del universo, a partir de lo cual, del resultado que se obtuviera de dicho conocimiento se obtengan resultados que no promueven un paso más allá de la evolución humana y que por ende, condena a todas las generaciones a seguir una vida sin sentido.
  • Enajenación, uno de los principales miedos que surgen con el uso de la tecnología y que no solamente va en torno a la fascinación de las personas con la tecnología, sino a la pérdida de las libertades derivada de la comodidad a través de las tecnologías, lo que elimina las capacidades racionales por parte de la ciudadanía digital.

Miedos que en este cierre de periodo hábil, en vísperas de las fechas navideñas, sirven como los parámetros a considerar para que los objetivos de una nueva realidad digital pueda evitar aspectos dañinos para las personas.

Hasta la próxima.