Todavía oscura, el nuevo poemario de Ale Pastore

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A finales de 2020, aparecía La distancia del tiempo, un compendio de poemas de iniciación de Ale Pastore, que daban fe de una riqueza desbordante y que marcaba el inicio de un camino literario prometedor. Hoy, casi dos años después, llega Todavía oscura, una obra madura, labrada con pasión, pero, sobre todo, con respeto por la poesía.

Y es que de las muchas virtudes que Todavía oscura exhibe, quizá la más tangible es la madurez de la voz que da forma a estos versos. El respeto del que hablamos líneas arriba no es un mero concepto, es una manifestación de principios. Pastore se construye con cada pieza que compone este volumen, no sólo exhibe su poética, sino que deja constancia de la poeta que ya es, pero que también será porque este libro —y de eso no caben dudas— es parte de un trayecto constante.

El oleaje no muere

se lleva las lágrimas

y con ellas mi muerte.

He muerto y muerto

y mil veces muerto

 

Y no me verás morir.

La parte final de He muerto mil veces da fe de aquello. Lo de Ale Pastore es cíclico y eterno porque si bien hay un desmarque notorio de su primer libro, la artista no renuncia a sus referencias, a la nostalgia, a la familia, al arte como tal, a los animales y a la naturaleza en toda su plenitud… al mar. Y con ello deja claro que su voz siempre estuvo ahí, cálida y potente, pero que hoy se nos presenta asentada y con las huellas indelebles del trabajo consciente, de las influencias, de la intencionalidad de la palabra, de la preocupación por todo lo que compone a un autor que respeta y ama lo que hace.

Gambirazio Ediciones los invita con enorme orgullo a la presentación de Todavía oscura, el nuevo poemario de Ale Pastore, el sábado 23 de julio, a las 6:00 pm., en el auditorio Laura Riesco de la Feria Internacional del Libro de Lima (Parque de los Próceres, Jesús María). Acompañarán a la autora los destacados poetas Miguel Ángel Zapata y Marco Martos, además de Juan Carlos Gambirazio.

He muerto mil veces

 

Ante ti he muerto,

y con ello muere

mi amor de ti.

Muere mi sombra

sobre más sombras

y mis labios yermos

escapan de existencia.

Ante las miradas

hemos muerto.

Se han cerrado

nuestros ojos fríos,

sin curvas ni penas

ni versos de amor.

He muerto y muerto

y mil veces muerto.

¿No escuchas?

¿Dónde vives?

¿Dónde quedó el hogar?

Esta casa mía

se ha ido para siempre.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Ha cruzado el ventanal.

Me he plantado

en medio de la calle

para escuchar los versos

de los jilgueros cantores.

Siguen cantando

en este silencio.

Hay silencio hoy en la calle

y aun así, hay canto

sobre esta ciudad.

El oleaje no muere

se lleva las lágrimas

y con ellas mi muerte.

He muerto y muerto

y mil veces muerto.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Y no me verás morir.

Evocación

A mis hermanas Claudia y Milena.

 

1

Corazón, mar de costas misteriosas, su alborecer en la arena húmeda se mezcla con la sombra descolorida, mientras gaviotas incesantes pasean entre cielos ventosos y acantilados, que ni el ruido del vuelo alado se disipa, cuando nace el día y baña nuestra inocencia.

2

Y retorna la claridad cuando me pierdo en una sonrisa diluida en los cristales de mi infancia. Tres vestidos, tres pares de medias y zapatos blancos, tres atentas miradas a un mismo cielo, me recuerdan que no existe niebla que perdure y que la distancia también es un nudo que amarra el tiempo.

3

Sentada junto a mi mar, en su orilla —El fondo de la vida— escena que invita a toparme con ellas, para cubrir mi cuerpo de agua y mis labios de sal. El sonido permanece y también borra, alejándome de todo aquello que revolotea, y mientras el cielo cubre la memoria, nacen geranios de luz como ofrenda, sin preocuparnos a dónde alumbren.

4

En la sombra duerme la pureza del aire, las hojas son la espera del sonido tenue, el silencio busca consuelo y esperanza, la casa en que crecí es el alféizar que me sostiene, el hogar que me acopla, el ocaso que siempre cae sobre todo aquello que no tiene voz.