TODOS VISTEN LA VERDE; ¿ACASO LOS JUGADORES LA CUBRIRÁN DE GLORIA?

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Aún faltan horas para que ruede el balón, pero en las calles el partido ya comenzó. El verde predomina entre los pasillos del tianguis, donde las camisetas de la Selección Nacional se mezclan con puestos de ropa, antojitos y el ir y venir de familias que aprovecharon la mañana para hacer las compras de la semana sin dejar de lado la expectativa por el encuentro frente a Inglaterra.

Los comerciantes también se sumaron al ambiente. Algunos atendieron detrás de sus mesas vestidos con la playera tricolor, mientras otros adornaron sus puestos con los colores nacionales. Entre cazuelas humeantes, tortillas recién hechas y el aroma de la barbacoa, las conversaciones inevitablemente terminaban en el mismo tema: el resultado que esperan ver esta tarde.

En los comedores improvisados bajo lonas naranjas y verdes, las mesas lucieron ocupadas desde temprano.

Entre platos de consomé, tacos y refrescos compartidos, las familias comentaban alineaciones, hacían pronósticos y discutían quién anotará el primer gol. Más de uno consultaba el celular para confirmar el horario del encuentro, mientras otros defendían, con la misma pasión de siempre, la confianza en el equipo mexicano.

Los vendedores reconocen que los partidos de la Selección suelen cambiar el ritmo de la jornada. Hay quienes esperan una mayor afluencia antes del silbatazo, mientras otros calculan que las calles se vaciarán conforme se acerque la hora del inicio.

«Primero se come y luego se ve el partido», comentó entre risas uno de los locatarios mientras seguía despachando órdenes.

Entre los pasillos también desfilaron aficionados con camisetas de distintas generaciones, desde modelos recientes hasta aquellas que evocan otros torneos y otros recuerdos. Niños, adultos y personas mayores compartieron el mismo entusiasmo, convirtiendo una jornada habitual de mercado en una antesala donde el futbol se volvió tema común entre desconocidos.

La expectativa no solo se siente en las pantallas que más tarde transmitirán el encuentro, sino en la vida cotidiana. Entre compras, comida y conversaciones espontáneas, el partido frente a Inglaterra ya encontró su primer escenario: las calles, donde la afición mexicana comenzó a jugarlo mucho antes del silbatazo inicial.