¿Traición?

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La polémica se ha desatado en redes. Lo sucedido con Louise Glück, Premio Nobel de Literatura de este año, ha puesto en la mesa de la discusiones el papel del editor de poesía. Pre-Textos se ha enfrentado a la decisión del agente de la poeta norteamericana de dejar la editorial donde se le ha publicado la mayor parte de su obra en español y solicitar que se destruyan los ejemplares que quedan de la edición.

 

¿Es una traición o una decisión medida? Por el lado que se le quiera ver, existe una deslealtad que no siempre es tomada por el autor. En este caso, la acción no puede ser medida por un solo lado, pero definitivamente debe ser tomada en cuenta no para evitar casos futuros, sino para que sea reflexionada en torno a lo que se conoce como un contrato de responsabilidades y efectos.

 

Si bien, la poeta no era conocida de manera global, y su trabajo, al menos el que se nombra, no era muy difundido en el ámbito hispano, si debe considerarse un sentido de lealtad frente a la editorial que se arriesgó a tomar su obra y traducirla para enfrentarla a un mercado que realmente no tiene un aprecio por la poesía.

 

A partir de ser nombrada Premio Nobel, era obvio que su trabajo iba a ser puesto en la mesa de novedades. Sabíamos que lo poco editado en español iba a salir de las bodegas y sería vendido como la novedad del momento (cosa que, por cierto, no ha sucedido).

 

Sin embargo, lo que se viene discutiendo es la acción de dejar a un lado la editorial que la dio a conocer en nuestra lengua y pedir, en un acto de barbarie, la destrucción del stock de cada una de las ediciones. Un acto que no es comprensible bajo ningún punto de vista.

 

Pre-Textos se enfrenta a la disyuntiva de hacerlo, cosa que por un lado tiene un sentido legal, avalado por un contrato, que no puede disolverse tan fácilmente, pero que ante una situación como la descrita, puede acarrear problemas económicos que afectarían de manera definitiva la existencia de la misma editorial con una demanda que acabaría con los sevillanos.

 

Lo ideal sería que la agencia que representa a la poeta norteamericana tomará en cuenta lo realizado por la editorial y permitiera que los ejemplares existentes sean distribuidos de manera limitada (porque finalmente así es), aunque no existiera la posibilidad de una reedición de los mismos realizada por el editor.

 

En este momento, los pocos ejemplares en circulación del trabajo poético de Glück tienen un valor de coleccionista un poco más allá de lo que vale realmente, aunque por la polémica desatada es factible que exista un leve rechazo a la figura y nombre porque, como siempre sucede, hay una solidaridad con la editorial y existe un sentimiento de traición contra la poeta.

 

Aunque la pregunta se plantea desde el principio: ¿Es o no una traición?