+Trampa “mortal” en Otzolotepec. Tramo carretero lleva más de un mes inundado y la autoridad ni siquiera voltea a mirar el problema; La tormenta que dejó sin hogar a casi 180 personas en Santo Tomás de los Plátanos
La frase:
No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.
CONFUCIO
Otzolotepec bajó el agua y la autoridad, bien, gracias
Muy cerca de una de las zonas fabriles más importantes del Valle de Toluca, existe una calle, que algunos consideran como carretera, la cual une dos puntos estratégicos: la entrada al paraje El Espino, una zona importante por la producción de muñecos de peluche que son obra de las manos de los artesanos de Xonacatlán, y una zona industrial donde se asientan importantes factorías.
Esa prolongación de la Avenida El Espino lleva un mes inundada, y, a la fecha, no hay autoridad ni municipal, estatal o federal que le ponga atención y se tome la molestia de hacer algo para liberar la zona del agua que, en algunos tramos, supera los 45 centímetros de tirante, lo que la ha vuelto intransitable porque los valientes que se atreven a cruzarla descubren que además del agua sucia que lleva semanas ahí acumulada, también guarda como sorpresa baches profundos donde cualquier vehículo puede quedarse atorado.
Hasta donde se sabe, es territorio municipal de Otzolotepec, por lo que la presidenta municipal de esa localidad, Sinaí Lugo Vargas, debería por lo menos darse una vuelta por esa zona para conocer el terrible estado de la vía de comunicación que ha dejado de ser una opción de conectividad y se ha convertido en todo un reto para conductores intrépidos, quienes se atreven a cruzarla.

De hecho, en torno a ese desastre que –se entiende– que se causó por las intensas lluvias, ya han surgido nuevas actividades económicas. Por ejemplo, personas inteligentes crearon un sistema de grúas que ofrecen servicio a quienes caen en los profundos baches o simplemente les entra agua al motor cuando intentan cruzar.
Por sacarlos de la inundación que tiene más de kilómetro y medio de largo, cobran 100 pesos, pero si el incidente causa otros desperfectos al vehículo, pues eso ya tiene otro precio, ya que el emprendimiento se asoció con un taller mecánico donde se reparan desperfectos que pueden ser en la suspensión de los automóviles o en las bujías a las que les entra agua puerca ahí acumulada. Todo depende de la falla que presente el vehículo.
También ya operan en el lugar una especie de carritos de golf los cuales ofrecen a otros vehículos o personas atravesarlos sin mojarse, a quienes cobran 20 pesos por cruzar. La persona o vehículo se sube en el carro modificado y, como ya se saben la ruta por donde se puede cruzar a salvo, los llevan del otro lado de la inundación sin ensuciarse los zapatos y sin poner en riesgo bicicletas e incluso motocicletas.
El sitio es una verdadera vergüenza para cualquier autoridad, pero como está justamente en los límites de los municipios de Otzolotepec y Xonacatlán, pues ambos municipios se hacen como que no lo ven y toleran que las cosas sigan como hasta la fecha.
Los pobladores de la zona me comentaron que el lugar tiene una longitud de aproximadamente 2 kilómetros, y profundidades en algunos puntos de hasta 45 centímetros, por lo que en realidad representa un alto riesgo para cualquier conductor, sin importar si se trata de un vehículo compacto o un camión de carga, de los cuales, por cierto, circulan cientos en la zona porque, como ya se dijo, hay cercano un parque industrial donde trabajan miles de personas.

Tierra de nadie, en eso se ha convertido ese cruce, por lo que la mayoría de trabajadores y personas comunes y corrientes procuran evitar la zona y prefieren rodear el sitio, ir a dar la vuelta hasta el centro de Otzolotepec, y después regresar por el camino del otro lado para evitar una avería mecánica que puede costarles miles de pesos.
A los que han tenido la desgracia de caer en alguno de los profundos baches que hay debajo de la laguna que ahí se formó nadie les responde, pues las autoridades municipales aseguran que se trata de un fenómeno natural del cual nadie es responsable.
Pero de lo que sí debería hacerse responsable esa negligente autoridad municipal es de las afectaciones que se causan a quienes ahí se quedan atrapados por horas, lo cual podría traducirse en horas-hombre perdidas y también en las averías causadas a los vehículos que ahí se quedan atorados.
Es evidente que doña Sinaí Lugo Vargas tiene cosas más importantes que hacer frente a este problema, el cual ni siquiera voltea a ver y mucho menos hace algo por enfrentar y evitar más daños a los ciudadanos, o, por lo menos, si tuviera un poquito de vergüenza, de plano debería mandar a cerrar ese tramo carretero e impedir que más particulares sigan cayendo en esa trampa vial.

La tormenta que dejó sin hogar a casi 180 personas en Santo Tomás de los Plátanos
Quienes estaban en Santo Tomás de los Plátanos como a las 16:00 horas del pasado sábado 4 de octubre aseguran que el cielo comenzó a oscurecerse, casi como si ya fuera de noche, y de pronto comenzó a llover, primero leve y menos de 15 minutos después comenzó la precipitación de manera torrencial.
Eustasio Hernández, quien este año cumplirá, en noviembre, 85 años de edad, relata que las cosas se pusieron muy feas porque el agua de repente prácticamente lo cubrió todo y los cerros comenzaron a deslavarse.
Luego se escucharon crujidos en la tierra, como cuando tiembla, pero luego nos dimos cuenta que eran rocas que comenzaron a caer de todos los cerros que rodean la cabecera municipal de Santo Tomás de los Plátanos, relata el hombre que dice además que ésta no es la primera ocasión que sucede, porque hace diez años vivieron lo mismo.
Hace 10 años, que se cumplen justamente el próximo domingo, ocurrió algo parecido, casi igual, llovió mucho y comenzaron a deslavarse los cerros, la única diferencia es que esta vez no hubo difuntos, gracias a Dios, recuerda.
Después de más de dos horas de lluvia ya comenzaron a presentarse los problemas, porque al caer enormes piedras de los cerros cercanos, las casas de muchas familias corrían riesgo de quedar sepultadas, por lo que a gritos todo el mundo comenzó a desalojarlas y sin voltear a ver qué era lo que dejaban en las casas o los animales que tenían que abandonar, comenzaron a buscar lugares más seguros donde guarecerse.
Don Eustasio dice que fue algo dantesco, pues todo se vino abajo, la mayoría alcanzó a salir corriendo, pero hubo algunos que por la edad o por cuestiones de salud no pudieron ponerse a salvo sin quedar prácticamente empapados y angustiados por la situación que se vivía.
Se vino la noche, se redujo la intensidad de la lluvia y como quiera los vecinos se organizaron para poner a salvo a quienes tenían dificultades para caminar, a los niños, y algunos animales domésticos a los que no quisieron abandonar a su suerte.
Así, Santo Tomás de los Plátanos, esta comunidad del poniente mexiquense, quedó semidestruida, principalmente en las comunidades de Tacuitapan, Rincón Grande y San Pedro Ixtapantongo, que fueron las más afectadas.
Desde el sábado hasta este jueves la cabecera municipal de Santo Tomás de los Plátanos ha estado prácticamente incomunicada, pues la cuadrilla de trabajadores de la Junta de Caminos que intenta reparar el puente que une este municipio con Valle de Bravo no ha terminado de poner en pie el único paso carretero a esa región del poniente mexiquense.
La situación se ha complicado tanto para quienes intentan llevar alimentos o algún otro tipo de ayuda como para quienes pretenden salir de ahí para ir a sus trabajos. Fuera de los trabajadores camineros, los habitantes no han recibido gran apoyo de las instancias estatales. El ayuntamiento local, a cargo del joven Ismael Félix Matías Domínguez, ha hecho lo poco que está en sus posibilidades para mantener a salvo a la población y para suministrar alimentos y bebidas a unos 180 damnificados que la tromba dejó en esta región.
La situación está muy complicada, pues mientras no se reestablezca la comunicación con el principal centro de población, que es Valle de Bravo, poco se podrá hacer para suministrar alimentos y otros insumos que allá se requieren.
La respuesta de las dependencias federales y estatales ha sido muy lenta en el proceso de recuperación para una comunidad demasiado apartada de la capital del Estado de México, donde el agua demostró su furia y puso en entredicho la capacidad de respuesta de las autoridades.

