Tratamientos naturistas: psudoterapias que matan

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Un año atrás teníamos una interesante clase de introducción a la investigación científica. En ella, hablábamos el grupo y el que aquí suscribe, del proceso de ciertas disciplinas para recibir la categoría de Ciencia. Desde la curiosidad de una idea que en algo mejore tú entorno, la formulación de una hipótesis y pasarla por el laboratorio y otras teorías que arrojen resultados confiables. Medición, validación, estandarización, etc. Y cómo esto ha logrado, por ejemplo, en el terreno de la psiquiatría, que hoy parezcan inverosímiles los casos de enfermos esquizofrénicos encadenados y con trepanaciones en el cráneo, en el siglo antepasado; casos que hoy día con la medicación y el proceso terapéutico adecuado, pueden llevar una vida funcional. O cómo en el terreno de la medicina, la varicela o el sarampión, que también décadas atrás arrancaban vidas por racimos, hoy basta con un piquete para olvidarse de ellas. Todo gracias a la Ciencia.

Pero fuimos más allá. Justo ese fin de semana se presentaba en el centro de la ciudad una de las múltiples y multitudinarias ferias holísticas que se venden en todo el país. El caso no era menor, apenas un par de semanas atrás el divulgador científico Mauricio José Schwarz respondía en uno de sus polémicos tweets, las tantas formas en que intentó que la justicia hiciera responder a los charlatanes que en estas ferias se presentan, con la promesa ruin de mejorar la calidad de vida de los incautos que asisten a este tipo de circos, particularmente enfermos. El caso era el de los diabéticos:

Lo combatí por muchos años en México, vi a gente perder piernas por dejar de usar insulina debido a las recomendaciones de este miserable. Nunca fue posible meterlo a la cárcel, que es donde corresponde, respondió el periodista a pregunta expresa sobre los tratamientos impuestos por el establecimiento naturista Shaya Michan. Lo escalofriante vino luego. Una de las alumna del curso, Brenda D. pidió la palabra y expuso otro caso: apenas un par de meses atrás en uno de esos consultorios una de sus tías había abandonado sus tratamientos médicos por seguir las recomendaciones de estos sujetos, con consecuencias peores: la muerte. Y concluyó, ojalá esta clase hubiera llegado un par de meses antes. El silencio en el aula fue desolador.

Hay temas diversos para engañar a los incautos en estas ferias, desde la meditación basada en las enseñanzas del perverso Osho o terapias de psicomagia, bioneuroemoción o biodecodificación (ambas inexistentes) o tratamientos naturistas. Creencias absurdas de que puedes provocarte un cáncer por malos pensamientos o que puedes curar el mismo y otros males, tomando batidos de coliflor o cosas por el estilo. Una idea descabellada para cualquiera. O, al menos eso parece, y es que la desesperación es tan poderosa que puede orillar a muchos a cometer locuras o confiar en estos bandidos, por el miedo a perder la vida, lo que claro está, es mucho más un proceso de duelo mal asimilado psicológicamente, que la razón hablando.

Sin embargo, tomemos para refutar, sus ridículos argumentos: te dicen que pueden curarte casi de cualquier mal cuidando tu alimentación, que somos lo que comemos (este tipo de tonterías las usan mucho), pero no ofrecen prueba alguna. De hecho el único argumento es que la comida contiene prana, que eso te curará. Y si usted como yo, pensó, ¿qué rayos es prana?, sólo hay que ir al buscador y checar. Se define desde el terreno de las pesudociencias prana a la energía vital de las cosas, pero que a los ojos de la Ciencia y la investigación, es nada, tal cual, nada, por un solo motivo: no se ha comprobado su existencia.

Estos falsos profetas alegan que seguir una dieta puede salvarnos de una enfermedad. Cierto, sólo en cierta parte, en el sentido de la prevención, y de hecho se reduce a cierto tipo de enfermedades, la diabetes cuyo origen está ligado a los hábitos alimenticios. Eso lo sabemos ya incluso como conocimiento de la cultura popular. Pero para nada significa que lo que dicen ellos, una vez enfermo, que funcione, no hay pruebas. Luego valdría la pena tirar un par de mitos más que usarán como excusa, pero su imaginación no es tan rica, de hecho es parte de un discurso heredado. Todos estos charlatanes están lejos de tener cualquier preparación en cualquier área.

Este tipo de ferias han seguido dejando bolsillos vacíos y muerte a su paso, por una razón simple: no hay un marco legal en el país que los obligue a pagar lo que causan, el intrusismo profesional es un área aún poco explorada. No obstante, parece que, de a poco, en el terreno científico ha ganado, ya que el discurso ha cambiado. Antes descaradamente orillaban a los pacientes a dejar sus tratamientos, pero a partir de que los abogados en Europa, por ejemplo, han conseguido enjuiciar a charlatanes de este estilo, la narrativa ha cambiado, diciendo que no están peleados con los médicos, que no se invita a dejar los tratamientos, que lo único que hacen es enseñar al paciente a comer sanamente y llevar, ambos, de la mano. Pero, ¿no es eso lo que dice siempre el medico?, y, luego de eso, ¿no viene el muy mexicano dicho, ¡ya qué, de algo me he de morir!?

No señores, no hay que ser ignorantes. Dicho de forma no peyorativa, ya que todos ignoramos algo. Enfermedades como el cáncer, se curan sólo con la detección temprana y los cuidados paliativos pertinentes. Debemos buscar que se enjuicie a aquellos ladrones y medios de comunicación que engañan a la gente con el valor más importante, el de la salud, y cuya única garantía que ofrecen es una túnica blanca, una barba o un turbante en la cabeza, y una voz calma y palabras rimbombantes, ya que del otro lado, en Europa (El País, 2018), en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa de Sevilla, España, se ha desarrollado el primer fármaco con el potencial de curar la diabetes de tipo 1. Y, aunque eso debe esperar unos 15 ó 20 años, en que se supere las pruebas pertinentes, es luz en el camino. Un milagro con garantías de validez.