Una escultura más en el Paseo Tollocan

Views: 1271

La escultura de cuerpo completo del profesor Carlos Hank González —la más reciente de ellas puestas en el Paseo Tollocan—, reconoce su idea de crear una gran Avenida que dignificara la importancia de Toluca ante los demás estados del país. Un deseo de que la capital mexiquense tuviera un Paseo de gran belleza y sólida construcción en ingeniería y arquitectura; donde belleza artística no estuviera exenta del espíritu y amor por la patria chica. Lo logró en compañía del afamado arquitecto e ingeniero Pedro Ramírez Vázquez. En esos tiempos, uno de los mejores de la patria como constructor de grandes obras en el país: la nueva Basílica de Santa María de Guadalupe, el Estado Azteca, los Museos de Antropología e Historia y de Arte Moderno o sus obras en el Centro Cultural Mexiquense

Con el Paseo Tollocan, la ciudad adquirió otra imagen que sorprendió a visitantes que venían del oriente legendario: donde en tiempos remotos una ciudad prehispánica llamada Tenochtitlan trajo admiración a la mirada de cronistas españoles y, le dio fama mundial para siempre al paso de los siglos. Así la Ciudad de Toluca logró la imagen en el deseo de ser digna capital mexiquense. Así poder estar a nivel del admirado Paseo de la Reforma en Ciudad de México; o que pudiera competir en su tiempo con obras urbanísticas en el campo internacional, y por ello, sin temor de comparación con las mejores avenidas o autopistas del continente americano y del mundo

Para saber cómo es que se hizo la escultura que hoy se encuentra en el Paseo Tollocan dedicada al profesor Carlos Hank González, reviso el libro titulado: Carlos Hank González / Prototipo del culto a la amistad, publicado en 2008 por el Gobierno del Estado de México en su serie: Colección Mayor. En él se reúnen opiniones compiladas por el Dr. Humberto Benítez Treviño. En este libro encuentro el Acta Notarial con fecha de 10 de julio de 2004, por la cual se constituye una Asociación Civil con la denominación Patronato Profesor Carlos Hank González, con el objetivo de preservar la memoria de uno de los más ilustres hombres que ha dado el Estado de México. Dicha Asociación entre sus tareas se propuso solicitar al escultor Víctor Gutiérrez que hiciera una escultura de cuerpo entero del profesor en su imagen de orador o tribuno. Sin duda el artista logró en la misma conseguir el aura y fuerza de quien fue como gobernante uno de sus mejores oradores del siglo XX.

Otra prueba de la importancia del maestro Hank lo es revisar el texto titulado: Carlos Hank González / Trascendencia y visión de una política contemporánea, publicado en el año 2010 por el gobierno estatal en la Serie llamada Biblioteca Mexiquense del Bicentenario y que fuera compilado también por Humberto Benítez Treviño. En el Estudio Introductorio encuentro: Carlos Hank González es conocido por su excelente actuación en los puestos públicos en el municipio de Toluca, como g  gobernador Constitucional del Estado de México, regente del Distrito Federal, secretario de Turismo y de Agricultura y Recursos Hidráulicos en el gobierno federal, y su ya reconocida capacidad de profesor normalista, legislador y empresario. Un resumen de vida que los mexiquenses conocieron siempre, pues la capacidad del político tenía que ver con la que tenía para convivir con todos los estratos sociales de la entidad. En particular con sus vecinos en la tierra que le vio nacer Santiago Tianguistenco el 28 de agosto de 1927.

Cito de dicho texto lo que llama el compilador Humberto Benítez Treviño; Dimensión de la imagen axiológica del profesor Carlos Hank González. / De la vida del maestro Hank hemos integrado testimonios orales para que su actuación política no quede sujeta a un concepto discursivo aunado a diferentes puntos de vista, y así, quien lea esta obra pueda formarse un concepto integrador de las ideas principales de sus enunciados. Tres elementos forman el recuerdo en la creación del Paseo Tollocan: el gobernante Carlos Hank González, un ingeniero y arquitecto de fama mundial Pedro Ramírez Vázquez y un territorio, el Valle del Matlatzinco, territorio único que es origen y final de todo lo sucedido en miles de años desde la revisión a los pueblos originarios de este Valle. De esos tres integrantes de la gran historia del Paseo Tollocan comprendemos que sólo podía terminarse este proyecto por la voluntad política, la sabiduría profesional del artista y arquitecto y por ser el territorio espacio de la historia más profunda del México moderno y de la Ciudad de Toluca con su destino histórico.

Algunas citas aparecidas en el texto me dan luces sobre su interés en la obra social relacionada con la arquitectura de manera particular, cito a Alfonso Carmona Ovando quien dice: [Hay muchas] obras buenas que hizo en la entidad […] entre ellas la remodelación de muchos municipios, con lo que se dio otra vista y presentación al Estado de México […] fue un gran hombre de capacidades y de inteligencia que la supo poner al servicio de la gente, que hizo el bien a los demás. Otra más refiere a lo dicho por Juan Sánchez Navarro: Ahí está Toluca: todavía vemos la entrada preciosa llena de árboles. En Agricultura, que en México es factor definitivo, hace lo mismo que en el Estado de México: a los campesinos los hace trabajar con entusiasmo e interés y los índices de producción agrícola ascienden.

Campesinos, educación con la creación de más de 35 escuelas normales por todo el Estado de México durante su gobierno. Leo al respecto lo que dice Abraham Zabludovsky: El proyecto arquitectónico (De la Central de Abastos) se realizó de estudios de factibilidad y de localización para facilitar el tránsito de vehículos que llegan y salen de la ciudad. El proyecto incluye área de venta con patios de maniobra para carga y descarga, bodegas para almacenamiento y exhibición, así como pasillos para compradores. Las crujías de servicio que alojan bancos y restaurantes comunican y separan el tráfico de peatones de vehículos. Las estructuras son de concreto armado, excepto las zonas de subasta que son metálicas. Quien habla es uno de los arquitectos más reconocidos de las últimas décadas del siglo XX. El mismo que construyó y diseñó en Nepantla el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, lugar donde nació la Décima Musa el 12 de noviembre de 1648.

De varias partes vienen opiniones sobre la idea del cómo fue el profesor Hank González, basta con poner las palabras de Jacobo Zabludovsky, en la época del profesor uno de los más conocidos y admirados comunicadores de final del siglo XX. Dice: No nos damos cuenta cabal de la enorme transformación en el Distrito Federal. Qué sería de la vialidad de esta ciudad si no fuera por los ejes viales y el impulso dado a las obras del Metro, suspendidas durante un sexenio. Hay otro asunto que los habitantes de esta ciudad no captamos fácilmente, porque es paulatino: la siembra de árboles. Desde que nací soy un habitante del centro de la ciudad, y no había árboles más que en algunos camellones del zócalo. Hay que ver viejas tarjetas postales. / Hoy haya calles arboladas, ¿por qué? Porque hace 25 años, cuando Hank fue jefe del DDF, plantó arbolitos. Plantó cientos de miles de varitas, la gente veía las varitas con ternura y hoy son árboles de esta ciudad.

Uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la ciudad fue el traslado del mayoreo de la Merced a la Central de Abastos. El mercado de la Merced parecía inamovible, había una serie de intereses creados, de antiguos vicios enfrentados mediante la negociación. Si no se hubiera trasladado el mercado, hoy el centro de la Ciudad de México sería inhabitable por las ratas de dos y cuatro patas, la mugre, el tránsito de los camiones y los trailers. El paso de las décadas va deslindado la obra que queda, forjando así las nuevas ciudades, obras quedan como prueba de las buenas decisiones en bien de los gobernados y las mismas no son fáciles de juzgar a la luz del pasado y el presente.