Una prueba de tequila

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“Una larga de equivalencias une a todos los amantes del mundo”

Roland Barthes

Mayo. Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir Dos palabras y una constante repetición en las últimas cartas de esta obra literaria. ¿Qué es la muerte? Sí, muchas veces he pensado en ella. Dos palabras que afirman la entrega al abismo, “al menos él se disparó” piensa antes de chocar contra el pavimento. Escena evitada en la tragedia griega, ¿por qué ocultarla? ¿Debía el espectador ver el suicidio de Yocasta para entender el destino trágico de Edipo o bastaba verle sin ojos y que él lo dijera? Siempre existe sangre derramada por sujetos ajenos o este mismo: guerras, peleas, golpes, caídas, raspaduras, cortadas, etc. La sangre es símbolo de la mortalidad, también referencia a un salvador que es su religión. ¿Jesús perdonarás a esta pobre alma? A.S. siente cierto mareo. Extraña la entrada a la otra vida se siente como un cojín.

Abril. Toma las últimas páginas del libro y empieza a leerlas en voz alta. Te había comentado de este libro, ¿recuerdas?, menciona A.S. Los personajes ficticios de alguna manera se identifican con una historia falsa, ¿son indicios o intertextualidades? “Ésta es la última vez […]¡No volveréis a verme nunca más!” Mírame a los ojos, míralo dicen mucho de este momento. No puede evitar que su voz se quiebre. Te imploró con la literatura y la narrativa que crearon juntos. ¿Cómo borrar un punto final? Qué difícil es la escritura de la vida. Puedo proyectarme en ti desgraciado. La obra es indicio de la perdida del objeto de deseo. Esa fue su verdadera última vez.

Enero. A.S y ella se retratan detrás del espacio que hacen destacar a aquella ciudad: unos vitrales. Entras a la primera clase, te dan un plan de trabajo y una lista de lecturas. Antes de que finalicen las dos horas, tus compañeros se reparten cada una de la obras. Mucho autores desconocidos, sólo conoces al escritor francés Alejandro Dumas. Te lo ganan y es allí cuando ves aquella oración que te generará un sentido más allá del libro misma. Cursivas, fuente: Times New Roman, letra: 12. Respeta el formato de MLA. Los sintagmas inefables que darán cuenta de tu vida: Las desventuras del joven Werther. Sus primeras impresiones: un sujeto desbordado por sus emociones, resistente a la sociedad burguesa, parece que la detesta. Parece ser el único personaje redondo ¿en verdad su elección final es razonable?

Marzo. Sigue sin saber cómo pasar más de la descripción. Goethe, ¿cómo entrar en tu obra?, reflexiona. Llena unas columnas con una experiencia nula, con la repetición de las mismas citas, sin análisis meramente literario. Su padre (el padre de ella) bien le dijo que se concentrará en lo suyo, ¿por qué hablar con los padres si ya llevan tres meses? Tal vez meras formalidades –Me preocupa que confundan su amistad con otra cosa–. Esas palabras posiblemente eran sentencia, no sugerencia, sino afirmación. A.S. ¿por qué no lo viste? ¿acaso no tienes un ojo crítico? ¿Por qué no esperé por ti?, dice él, odio muchas veces mi sentido de la puntualidad, tal vez sea parte de mi hybris. ¿Te enojaste? ¿Cómo saber si se enojo? Puede ser obvio, si un plan se deshace una de las parte queda con enojo. Quiero estar contigo, ¿qué hago en una fiesta de familiares?, reflexiona y escapa a su encuentro. Puede verse desde una gran panorámica, sonríen y se sonrojan. –Tengo algo muy importante que decirte.– Ella le dijo que le ama cerca de unos columpios y un puesto de churros.

Diciembre. Nunca pensé ver el amor en ti, tú, tierna niña de mi infancia, mi gran amiga. No te reconocí en un baile, se reconocieron en su fiesta de dieciocho años. –¿Por qué sonríes tanto?– recuerdo qué él le dijo. No se despegan en aquella noche. Le otorga un llavero de Venecia, uno de sus objetos/recuerdo preferidos de su viaje a Europa. Día 17, verdadero día del cumpleaños de ella. Aprovecho el llavero y la inclusión de dos sujetos para crear una pequeña ficción, respecto a dos personas que viajan en una góndola. –Jamás había conocido a alguien como tú.– .Contesta ella, o al menos eso recuerda de aquel mensaje. No piensa en el significado de aquellas palabras, sólo sabe que se siente especial. Estamos destinados, ¿niño estudias literatura y crees en causalidades? Entran a una iglesia en Navidad. Agradezco después de sentir tanta ausencia de tu parte, gracias Dios. Sigues siendo muy tonto A.S. –Wey estás casi pidiendo que le digas que te gusta– Le dice una amiga días antes. Él no sabía que el verbo gustar puede ser recíproco. Las mejores vacaciones de invierno, según él. Las fechas pasan, el nuevo semestre se asoma a la vuelta de la esquina. Suena de fondo la primera canción de la adaptación mexicana de una película de Disney, producida por la misma casa del ratón y creo que una televisora mexicana.

Febrero. Verte de nuevo ciudad llena de calles empedradas me lleno de paz, ciudad descrita por tus empinadas avenidas y tus múltiples árboles, ahora él entiende su sintagma preposicional: Ciudad de las flores. La vida es cambio, es movimiento, un traslado a más de seis horas. Hogar mío, significas mucho más gracias a ella. ¿Cómo se organiza el tiempo? ¿A caso notamos cómo acontece? Sólo observa como se mueve el sol. Un camión bastante incómodo, ¿valen los romances a distancia? Ocupa ese traslado tiempo espacio para leer la primera parte de esa novela epistolar. Desbordó la pasión de Werther con pequeñas lágrimas con ese primer encuentro. Libro que intento entender tras cinco lecturas. Ella y A.S. se reúnen en una noche, que suponía ser la primera de muchas. Las promesas son palabras que viven en la nube, un eterno hubiera que posiblemente jamás sucederá.

Mayo. Más y más errores, ¿cómo analizarte si me causas tanto daño? Sé qué te liberaste del estado de tutela, pero ¿por qué el suicidio es el acto más razonable? Intenté salvar una materia que ya estaba perdida. Más de doce horas de trabajo, un artículo sin pies, ni cabeza. Piensas que es uno de tus mejores trabajos, lo entregas y comes por primera vez en todo el día. Un cuernito y una refresco de naranja que incluye la marca que gobierna los mercados y destapa felicidad, ¿no crees que deberías comprar más? Ya tienes un dolor de cabeza. A.S. deberías aprender a organizar tu tiempo. Pasan algunos días–¿Crees que pasaste?– Pregunta la profesora, pasaste primero porque posiblemente ya esperabas ese resultado, ¿cierto A.S.? Al parece tendrás que conocer la palabra crisis, ¿recuerdas que tu padre te dijo que ibas a reprobar? Tardaste mucho, pero su fantasma cumplió sus palabras. Lloras, ¿qué más puedes hacer? A.S. entiende que los fracasos también existen

¿Qué sigue después de la perdida definitiva? El tres de ese mes es la última vez que se ven. Una novela jamás ha sido ventajosa, ¿por qué la escribes?, ¿qué ganas con este desvelo?, ¿qué ganas si es posible que ni la lea?, ¿cuál es tu objetivo? Para ya de teclear, que yo soy el narrador omnisciente. Detente A.S. Detente de una vez, aprende que el amor es efímero. Serás mi última obra, dice él, aunque lo dudo. Dos camiones, algunas estaciones del metro. Seis horas, dos paradas: un pico de gran altura y la ciudad de las flores. Estará ella esperando la novela, es cierto que jamás la pidió. Pasas el centro en un taxi, entras en la casa que jamás pensaste habitar. A.S. aquí fue tu sexto cumpleaños, estabas vestido de un héroe de colores, que son una adaptación japonesa.

Piensa en la primera vez que lo intentaste, piénsalo. Recuerda que Eva Carranza ya no te podrá salvar. Mira a tu hermana y a su hijo, ¿no te generan algún sentido? A.S. soy un narrador y estoy limitado, cualquier cosa que hagas prometo observar. –En este puente quiero morir, aquí estuvimos por primera vez.–Los brazos le tiemblan, todo el cuerpo. Muchas personas le rodean cuando se entrega al abismo, el eterno sueño. “No podréis negar vuestra admiración y cariño a su genio y a su carácter, ni a su destino vuestras lágrimas”. Werther, a tu cadena se une un amoroso más, desdichado trasciendes los siglos. Efecto werthiano sigues vigente.

Extraña la entrada a la otra vida se siente como un cojín. A.S no veo tu sangre, no veo tu cadáver. Escucho tu respiración, ves un poco borroso, ¿por qué será? Cuatro de la mañana. Lo iba a hacer, fui un cobarde. Te dije que tenías más ficciones por escribir. No lo fuiste, estás en una constante lucha entre dos impulsos: la muerte y la vida. No recuerda casi nada, ¿qué esperaba de una vaso casi lleno de tequila? No es que su organismo esté acostumbrado. Al siguiente día amigos te recuerdan el llanto que soltaste y que vomitaste en un inodoro. –Werther te afecta más si estás en un problema amoroso– menciona E cuando A.S. le plática esta anécdota. Inicia un nuevo semestre, enfrentarás de nuevo a esa materia. Sueltas y cierras aquella novela, A.S. eres una antítesis de Werther: ¡Quiero vivir! Siempre habrá otros textos literarios por analizar