Vacaciones

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La ansiada palabra vacaciones proviene del latín vacatio y con ella se nombra un descanso temporal, con mayor precisión, se refiere a una dispensa de hacer algo, como aquella muy famosa con la que Cicerón gana una concesión para no presentarse a las sesiones del Senado, ya solicitada por funcionarios que sobrepasaban la edad de sesenta años, la vacatio a causis, autorización a los ancianos senadores de no involucrarse como jueces en casos tan complicados como el cesaricidio –asesinato del César–.

Vacaciones se refiere a estar libre, desocupado, vacante, disponible para el viaje, el cual, no tiene que ser geográfico, se puede hacer turismo emocional como  propuesta energética donde el descanso se relaciona con vacatio, con encontrar ese espacio para el desarrollo personal, realizando actividades que hacen sentir bien, porque mediante el descanso se superan la ansiedad y los trastornos emocionales, se disuelven las tensiones y es posible dejar la mente en blanco para reencontrarse con uno mismo.

Durante los días de vacaciones podemos ahorrar energía mental, si evitamos los pensamientos simultáneos de las obligaciones e ignoramos murmullos de culpabilidad por el trabajo, con el único objetivo de  liberar la mente y el espíritu. No tiene que ser muy lejos, un lugar evocador e inspirador de paz y tranquilidad induce  un viaje al Yo interno, esto ha sido necesidad de creyentes y agnósticos por  aquietar las preocupaciones desde hace siglos.

Vacatio conlleva el sentido que le da el Salmo 44, 11: «vacate et videte quia ego sum Deus»,  según Francisco Prado Vilar: proceso de purificación espiritual del monje, que consistía en retirarse al entorno del claustro y aislarse del strepitus mundi –ruido del mundo–. Esta idea de la vocación monástica como un aislamiento  del ruido del mundo era evocada frecuentemente con un juego de palabras entre vocatio –vocación o llamada– y vacatio –pausa, acallamiento, silencio–.

Hacer un turismo personal también implica vacacionar, patrimonios por descubrir, paisajes, cielos estrellados, paseos por pueblos alejados del mundanal ruido, darle un nuevo significado al ocio, al tiempo libre y la salud, haciendo uso de lo ganado con el salario, destinado en estos días para el gozo, así son las  vacaciones pagadas, necesario tiempo de descanso no sólo una práctica recreativa.

Cómo y cuánto se añoran las vacaciones sentimentales evocadas en pinturas de otros siglos  con la imagen arquetípica del paraíso perdido que precede al estado de desengaño donde el mundo natural irrumpe en el mundo moderno. Es una pena no tener vacaciones desde hace un lustro, mis empleadores sólo desean para mí,  el mayor rendimiento de mi productividad.