Viaje astral

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¿Sabía que durante el sueño podemos trasladarnos a lugares del orden límbico diferentes del mundo pensado o mental al que estamos acostumbrados, casi copia exacta de los lugares que frecuentamos? Al despertar el cuerpo astral regresa a su forma normal. Impactante, ¿verdad? La práctica de esta sugerente actividad durante los períodos de sueño, suele ser recurrente entre grupos de meditadores y esoteristas  como una manera de alcanzar otra dimensión.

Sin embargo, el fenómeno puede ser espontáneo, y algún día o noche, visitar ese espacio extracorpóreo que hemos diseñado por años en nuestros pensamientos y preocupaciones. Este desdoblamiento está documentado desde la antigüedad y es posible mirar en esto el origen de la conceptualización de la vida.

Sueño lúcido, se le ha llamado o desdoblamiento doloroso, experiencia extra corporal, desprendimiento corporal, exteriorización de la conciencia, viaje del alma, pero no nos impresionemos, diferentes nombres para el mismo evento que nos ocupa, depende del tipo de aproximación o explicación que queramos proporcionar.

El fenómeno no es otro que el de la experiencia única, inequívoca, lúcida y realista de que una parte de nosotros se separa del cuerpo físico, frecuentemente en estados de reposo, bajo los efectos de un trauma o anestésico, o bien, durante actividades cotidianas. Salimos de nosotros mismos en la forma de un doble idéntico al cuerpo físico, pero bastante más etéreo que aquel según Charles Tart, autor del término Out of body experience (OOBE). Según este investigador son dos los rasgos distintivos fundamentales de una experiencia extracorpórea (EEC): 

  1. Uno se encuentra ubicado en un lugar distinto a aquel en el que se halla su cuerpo físico, al que puede —aunque no siempre— ver desde un punto de vista externo. 
  2. Siente su conciencia, durante la experiencia, muy clara. Puede parecer tan clara y lúcida, a veces más clara y lúcida todavía que el estado de vigilia ordinario, lo que acaba convirtiendo a la EEC, como algunos dicen, en algo más real que la realidad, es decir, en algo aparentemente más vívido y real que la experiencia ordinaria.

Esta cualidad parece desarrollarse mientras mayor número de veces sucede para un individuo, por lo pronto, pienso que si existen los viajes astrales, sería conveniente abrir una agencia para regularlos, porque suceden a veces entre semana o entre madrugadas, o diez minutos antes de despertarse para ir al  trabajo.