VOCES ESCINDIDAS

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Poema seleccionado finalista
en el Certamen Palabras del Mundo, Argentina 2019

I
Sólo buscó sonidos de abuelos
en su travesía por la historia.
A todo dieron nombre
en la esencia de sus almas.
A piedra y lodo moldearon la verdad
de los orígenes con sus manos,
ese trastabillar de sus lenguas
hasta que fueron verdaderas.
Sólo buscó idiomas que encontraron exilio
donde los hombres marcaron límites.
Traspasaron fronteras, crearon naciones
y costumbres nuevas.
Plantaron ideas puras en la tierra,
nacieron pueblos, hilaron leyendas
de guerras y conquistas.
Sólo busco voces escindidas
en la oquedad de las palabras;
palabras llenas de vida,
amarradas en las cinturas,
sostenidas en las espaldas,
en huipiles de mujeres;
letras escritas en cinchos
de hombres combatientes.
Sólo busco voces perdidas,
atrapadas en senderos
de los hombres que sueñan siempre.

II
Esas voces perdidas inventaron fuego volcánico,
el humo que anuncia tragedias.
Lucharon antes de conocer la justicia
la libertad antes que esclavitud;
habló en ellas la distancia del lenguaje.
Esas voces prefirieron vivir
en copas de árboles,
formaron extensos bosques en ásperas cortezas.
Troncos hablaron en verdes hojas
escondidas en los pistilos de las flores,
huyeron en vendaval atrapadas por su fuerza.
Nombraron a todas las cosas
antes de todo origen.

Alma Delia Cuevas Cabrera
Esas voces cruzaron océanos,
se refugiaron en fisuras tectónicas
maravilladas por corales y arrecifes,
nadaron en cardúmenes.
Crearon palabras y sonidos espontáneos
atrapadas en el magma rojiazul de islas
en partículas de arena
al formar litorales y mares de cobalto.
El fin de esas voces milenarias no es visible
se hablan con tono alto
en el orgullo de su acento
y extraviadas en señas arrullan oscuridades,
se quedan en semillas que germinan.
Sólo encuentro el silencio de voces apagadas
III
Sólo busco el murmullo de presencias
sombra boreal del orador.
Vigilantes de los puntos cardinales
en solsticio de primavera.
En eclipses de luna la profecía
preserva el quinto sol en una brizna de tiempo.
Sólo busco la vida en esa forma que moldearon
antepasados al dejar el legado de sus pasos.
Superaron peligros, mares bravos
por glaciares, pantanos y nacientes volcanes.
Esa identidad distingue el caminar de un zetzal,
de un yaqui en las montañas,
el sonido de la flauta tarahumara,
la danza del purépecha al correr del viento,
el canto del hñahñu que se aleja a los desiertos.
Sólo encuentro quinientos años después de imposición
enraizadas en la mirada de sus almas.
Esas voces se escuchan a cada paso
resguardo del tiempo y el polvo de sendas reales.
No existe una persona marginada
cuando hablan miles de voces
en mi andar interminable por el mundo.