Martes con M de Mito: las deudas son malas
La sola palabra nos remite a algo que nadie quisiera tener. Descubierto, trampa, agujero, falta, culpa, ofensa, compromiso, obligación… son algunos de sus sinónimos y definiciones. Proviene del latín debita, lo que se debe.
Y es que, si lo vemos de manera llana y simple nadie quiere tener una deuda con nadie, decía Víctor Hugo, La deuda es el principio de la esclavitud. Un acreedor es peor que un amo porque un amo no posee más que a la persona, pero un acreedor posee la dignidad y puede abofetearla.
Seguramente ha escuchado o incluso usted ha sido protagonista de esos episodios de terror cuando el teléfono suena y quien llama es el banco para recordarle que tiene un adeudo con ellos y que le invitan a realizar su pago cuanto antes. ¡Ay!, sólo de acordarme me da escalofríos. O esas veces que llega el estado de cuenta y no lo quiere ni ver. O esas incontables ocasiones que amigos o familiares se dejan de hablar porque uno le reclama al otro el pago de una deuda, principalmente monetaria, y mientras que al primero le da pena recordar la falta, el segundo se ofende y no paga.
Es por todo ello, y más que no debe sorprendernos que las deudas tengan tan mala fama.
Sin embargo, existen deudas que ayudan a edificar un patrimonio o un negocio, por ejemplo.
Ya hemos visto, de manera indirecta: una persona empieza a independizarse y quizá no tenga de primera mano el capital suficiente para adquirir una sala para su casa; bueno en ese caso, puede echar mano de la deuda, obviamente bien presupuestada, –ya lo vimos incontables ocasiones– armar un presupuesto y analizar si se puede hacer frente a esa deuda, si no se sale de éste, durante cuánto tiempo se estará pagando, cuál será el monto, si existen intereses o no… en fin. Y así poder empezar a amueblar su hogar.
Otra situación que tiene que ver con la expansión de un negocio. Pensemos por ejemplo en el señor que vende tacos de canasta en su bicicleta y ve la opción de adquirir una motocicleta para eficientar la entrega de sus pedidos, y ahorrar tiempo para destinarlo en oros asuntos. Entonces, como no tiene el dinero de primera mano, opta por el crédito y endeudarse, pero esa deuda al igual que el ejemplo anterior, se podría llamar buena, ya que ayuda a construir el hogar, el negocio. Ya con la moto, puede incrementar el número de pedidos, y obviamente pagar cuanto antes esa deuda.
Como ambos son buenos pagadores, la institución financiera va registrando positivamente su historial y en un futuro, puede que el señor de los tacos necesite de un auto para ampliar el negocio. ¿Cuál será la respuesta del banco? Pues seguramente positiva, al ver su historial. Así el negocio crece y ayuda a más personas a quizá, contratar más gente.
Del mismo modo, la persona que compró su sala, después puede comprar una recámara o alguna otra cosa. Como su historial es positivo seguramente le abrirán la opción a extender su crédito. Demostrando una vez más esa máxima que dice, el que es bueno con lo poco, será bueno con lo mucho.

