+Mercedes Benz desafilia a las agencias del grupo Star House en Lerma y Metepec; Severa Crisis en el Sistema de Partidos Políticos; Meras Marcas
La frase:
Cuándo compres un auto no lo compres por su precio, cómpralo por la seguridad que te ofrezca al conducirlo.
FRASE DE VENDEDORES
YA NO HAY SERVICIO PARA MERCEDES BENZ NI EN METEPEC NI EN LERMA
En febrero de este año, fue encontrado muerto en la hacienda de San Andrés Cano, ubicada en Cacalomacán, municipio de Toluca el empresario Héctor Mena Abascal, quien entre otras cosas había sido vicepresidente de la Asociación de Distribuidores de Automóviles del Estado de México y estaba involucrado en varias empresas del ramo en Toluca y otras regiones.
Hasta la fecha no se han aclarado las causas de su muerte, en el sentido de si fue un homicidio un suicidio. Era al menos socio o funcionario de por lo menos 8 empresas dedicadas a la venta de vehículos.
Lo anterior lo comento porque, en los últimos días del mes de junio, la armadora Mercedes-Benz de México publicó en por lo menos 2 diarios de la ciudad de México que dejaba de prestar servicio en cinco sucursales del Valle de México y Toluca, que incluye las agencias en Interlomas, Bosques de las Lomas, Esmeralda, Metepec y Lerma, pertenecientes al grupo denominado Star House.
Por lo menos 3 de esas agencias, Bosques de las Lomas, Metepec y Lerma, pertenecieron en un principio a la familia Mena, pero el caso es que cientos de clientes y usuarios de la marca han quedado al garete, a pesar de que la armadora anunció que ofrecerá atención a los clientes de las agencias que ya no pertenecen al grupo en la Red de distribución de Autosat y Hermer.
Se especula en el ambiente automotriz que la razón por la que dejaron de funcionar dichas agencias con la marca alemana, es por una millonaria deuda. Así es de que, si usted tiene un Mercedes-Benz, tendrá que ir a la ciudad de México para recibir el servicio correspondiente.
Severa Crisis en el Sistema de Partidos Políticos; Meras Marcas
Convertidos en meras marcas de negociación política, los partidos políticos mexicanos abandonaron sus doctrinas ideológicas y buscan ahora a toda costa sobrevivir en el espectro de la vida política nacional, así sea aliándose con los eternos contrincantes o acercándose con los otrora enemigos irreconciliables, todo lo cual ha generado una severa crisis en el sistema de Partidos Políticos que está aniquilando la vida democrática del México moderno.
Tal desdibujamiento doctrinal de los institutos políticos mexicanos, los ha dejado prácticamente sin vida interna, sin renovación de cuadros militantes, sin argumentos ideológicos ante la sociedad, sin una plataforma de metas, y en absoluto dominio de clanes familiares o grupales, que no les permite desarrollarse.
Cronológicamente, la aparición de los partidos políticos como organizaciones extraparlamentarias debe situarse a partir de la tercera década del siglo XIX, y constituyen una de las piezas fundamentales de las democracias contemporáneas, y aún en los regímenes no democráticos.
En Estados Unidos los partidos comenzaron a estructurarse, a través de la creación y coordinación de poderosas bases locales, entre 1829 y 1837, dado que en los regímenes liberales creados por la burguesía carecían de una base democrática y la mayoría quedaba al margen del sistema; y resultaba difícil, en una democracia, la acción política eficaz del individuo independiente.
Es por eso que el sufragio universal y la libertad de asociación permitieron a todos los habitantes convertirse en ciudadanos, al posibilitar una igualdad jurídica de actuación en defensa de los intereses y creencias de todos.
Sin embargo, ante la nula posibilidad de contar con una militancia, es que surgen los partidos políticos democráticos, emanados normalmente de la oposición y con una mayor presencia entre los actores social y económicamente más poderosos, pero desarrollando importantes aspectos ideológicos y programáticos: república, libertades políticas, democracia, laicismo, sufragio universal, pedagogía, reforma agraria, etc.
Del mismo modo, surgen los partidos socialistas, como organización autónoma de la clase obrera para conseguir la destrucción de la sociedad burguesa, apoyados por los sindicatos y las sociedades del pensamiento, para impulsar la lucha por las libertades, el sufragio universal y las reformas sociales.
Luego vinieron los partidos comunistas con el triunfo de la revolución socialista en Rusia, en 1917, bajo la dirección del Partido bolchevique, significando la consolidación de una concepción distinta que se extendió por diversos países, incluyendo América Latina, como en México con el triunfo de la Revolución Mexicana que dio pie al surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, que luego se transformó en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1938, y después en Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946, para mantenerse en el poder presidencial mexicano hasta el año 2000, de manera ininterrumpida, aunque navegando con una presencia permanente y marginal del Partido Comunista Mexicano (PCM), representando a los grupos liberales, y del Partido Acción Nacional (PAN), representando a los conservadores del país.
Con la inestabilidad social, surgieron igualmente los partidos fascistas, a partir del aumento de fuerza de socialistas y comunistas en Europa, pero buscando su expansión en otras latitudes.
Ya avanzado el siglo XX, se consolidan los regímenes democráticos contemporáneos, como un componente propio para hacer frente a la aparición de regímenes basados en el partido único, como en Rusia, Alemania, Italia o aún de facto en México.
Bernardo Bátiz, consejero de la Judicatura Federal, explica que un partido político es una asociación de ciudadanos con un fin compartido; se distingue de otras agrupaciones básicamente por la naturaleza del fin que persigue, que como todos saben, es asumir el poder en una comunidad, el Estado, la Nación –en primer lugar–, pero en cualquier agrupación; se hace política en el mundo de los negocios, en el deporte, en las iglesias y hasta en las escuelas. Para nadie es un secreto que participar en política es una de las actividades principales en nuestros días.

La reglamentación constitucional de los partidos políticos aparece en el artículo 41 que determina que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes de la Unión y de los poderes de los Estados y la Ciudad de México; y que la renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas, atribuyéndoles prerrogativas, tiempos en los medios de comunicación, recursos a sus finanzas y al gasto en las campañas, aunque muy poco a su doctrina o ideología, que debiera ser el dato esencial que distinga a unos de otros y elemento definidor de su naturaleza, pero también para cerrar la puerta a las ambiciones personales, a la corrupción, a los intereses grupales; y en cambio, privilegiar el establecimiento de un orden social acorde con los principios de izquierda, de derecha, liberales o conservadores, las convicciones, la ética y la congruencia.
Si la estabilidad de un régimen político puede medirse por el acceso al gobierno de aquellas fuerzas que no han contribuido a su creación, el triunfo y la estabilidad de las democracias occidentales se ha centrado en el proceso de institucionalizar la oposición y, por tanto, de aceptar el pluralismo político como base real.
La lucha democrática en México ha pasado del dominio extranjero, al logro de la independencia, del autoritarismo, a la revolución armada, del predominio unipartidista, a la reforma democrática, del pluralismo democrático, a la alternancia partidista, pero hoy, se está retrocediendo a la prehistoria del dominio unipersonal, y eso tendrá un costo social muy alto, ¿no le parece a usted, estimado lector?


