Dos poemas…

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Peregrina

 

¿En dónde correrá la sed

si no está tu cuerpo?

 

Suelta las manos,

arroja al miedo por el espejo,

que la almohada

limpie el sudor de los senos.

 

Camina

     hacia el fuego incitado por tu piel,

sacia mi hambre

con tus dedos en la lengua,

con las pezones

corriendo hacia mis labios.

 

Sé peregrina en los colores

de la sombra,

vuela hacia la luna

con mis manos en tu pubis,

apaga el murmullo

de los besos nocturnos.

 

Y si no vienes…

¿hacia dónde

volarán los gritos

insaciables de la alcoba?

 

Girasol

 

Sabe a tristeza          la piel

   que se acurruca

en los labios que te seducen;

siento en el galopar

el hastió de girasol dormido;

bebo tus muslos

el misterio del rocío,

escalo peldaños

que desgarran tus bordes de pasión;

    se balancea la indiferencia y el hormigueo;

despierta un sexo.

 

En tu páramo,

deambulan instantes noche a noche;

rondan a la luna,

se reprime el llanto de tus pezones

acribillado por lengüetazos sofocantes,

intensos,

mustios.

 

De entre tus dedos          escapa un rosario:

letanía no concluida:

amor, orgasmo, cadera,

senos, senos,

      senos,       senos.