ENTRE LA THALASSOFOBIA Y LA TECNOFOBIA

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El hombre no está hecho para la derrota. El hombre puede ser destruido pero no derrotado. El viejo y el mar.

 

 

Los economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson ganaron el premio Nobel de Economía 2024, por sus estudios sobre “cómo se forman las instituciones y cómo afectan la prosperidad”. Una de sus principales lecciones es: “La inteligencia artificial puede ser maravillosa, pero como todas las tecnologías, depende de su uso”.

Comentando con mi hija sobre el particular, una de nuestras reflexiones fue sobre las ventajas y desventajas de la Inteligencia Artificial (IA), así como sus oportunidades y sus riesgos, su presente y su futuro; fue cuando me vino a la mente la riqueza de las metáforas. Se me ocurrieron algunas analogías entre el mar y la Inteligencia emocional.

Antes de continuar, les platico sobre el significado de thalassofobia: Es el miedo al mar y a grandes cuerpos de agua, especialmente el océano, y puede incluir el miedo a ahogarse, a la vida marina desconocida o a la idea de lo que hay debajo de la superficie. Al igual que la aerofobia, temor a volar, la thalassofobia puede variar en intensidad, desde un leve malestar hasta una ansiedad significativa al pensar en el mar.

Profundizar en la comparación entre el mar y la inteligencia artificial (IA), resulta interesante. Así como hay personas que desde la costa admiran un atardecer, sin necesidad siquiera de pisar la arena y mojarse los pies, habrá quien sólo de tener su Alexa en su casa, se siente que aprovecha la IA.

Como la IAel mar también es inexplorado y cambiante. El océano es vasto y en gran parte inexplorado, con muchas áreas que aún no hemos descubierto. Además, está en constante cambio debido a las mareas, las corrientes y el clima. De manera similar, el campo de la inteligencia artificial (IA) está en constante evolución. Cada día se desarrollan nuevas tecnologías y algoritmos, muchos de los cuales aún no hemos comprendido completamente y acaso quizá no lo logremos antes del ecuador de éste siglo.

Riesgos y recompensas: Navegar por el mar puede ser arriesgado; hay tormentas, arrecifes y criaturas desconocidas. Sin embargo, también ofrece oportunidades para conocer nuevas tierras, pescar en abundancia y disfrutar de la belleza de la naturaleza. La implementación de IA implica riesgos, como errores de programación o decisiones automatizadas mal informadas. No obstante, también ofrece numerosas oportunidades para innovar, mejorar procesos y resolver problemas complejos.

Para navegar con éxito, se necesita habilidad, conocimiento y experiencia. Los marineros deben conocer las condiciones del viento, las corrientes y cómo manejar su embarcación. De manera similar, el uso eficiente de la inteligencia artificial requiere condiciones específicas, como habilidades en programación, análisis de datos y comprensión ética. Es necesario saber cómo funcionan los algoritmos para poder manejarlos y aprovecharlos correctamente.

Colaboración: A menudo, la navegación se realiza en equipo, con diferentes personas desempeñando roles específicos para garantizar que el viaje sea seguro y exitoso. Asimismo, el desarrollo y la implementación de la IA pide la colaboración entre diversas disciplinas, incluyendo la informática, la ética, el diseño y el comportamiento humano. La diversidad de perspectivas puede ayudar a abordar los desafíos y maximizar los beneficios.

Respeto por el entorno: La explotación excesiva de los recursos marinos puede causar daños graves, como la sobrepesca y la contaminación. Por ello, se deben establecer prácticas sostenibles. En el ámbito de la inteligencia artificial, también es crucial utilizar la tecnología de manera responsable. Esto incluye asegurarse de que los sistemas sean justos, transparentes y no precipiten las desigualdades.

Así como no se le debe temer al mar, pero sí se le debe de respetar, lo mismo debe de ocurrir con la Inteligencia Artificial; no seamos escépticos y temerosos, más bien respetemos a este nuevo protagonista fundamental en el mundo del siglo XXI y estudiémoslo al menos en lo elemental.

Así evitaremos ser presa fácil en un tsunami o en una estrategia de avasallamiento con fines dictatoriales mediante el uso perverso de algoritmos.