AYRTON SENNA, UNA LEYENDA INMORTAL

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La vida es como una carrera. Hay que saber cuándo acelerar y cuándo frenar. Ayrton Senna.

 

 

 

Corría el año 1969 cuando se inauguró el Teatro Morelos en nuestra ciudad de Toluca, con una selección de películas de estreno. Entre ellas, mi favorita fue *Grand Prix*, que retrataba la vida de los pilotos de Fórmula Uno.

Transcurrieron 55 años para que una nueva filmación sobre la Fórmula Uno lograra impactarme tanto como el placer que me causaba ver, al menos, una docena de veces Grand Prix. Tuvo que llegar en 2024 la serie producida por Netflix sobre el gran piloto brasileño Ayrton Senna, titulada Senna.

La serie, magistralmente producida en seis capítulos que se deslizan como agua, retrata a un ser humano excepcional: amoroso, solidario, luchador y de gran carácter. Este último atributo, quizás, fue el que lo llevó a la tumba al chocar frontalmente con los directivos del gran circo de la Fórmula Uno.

Apenas había cumplido 20 años cuando ya  recibía los primeros aguijonazos envenenados del enjambre perverso y sin escrúpulos de los organizadores de las carreras de go-karts en Brasil. Decepcionado, comprendió el fango sobre el que estaban las pistas y sus “reglas de competencia”.

Desde entonces, Senna se transformó de ser una piedra en el zapato a convertirse en un verdadero dolor de cabeza para los sátrapas, ambiciosos e insensibles promotores del negocio de millones de dólares. Cuando llegó a la Fórmula Uno, estos eran Jean-Marie Balestre y Max Mosley, presidentes de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el primero de 1985 a 1993 y el segundo de 1993 a 2009. Una auténtica mafia sobre ruedas.

La serie narra la historia del brasileño universal, quien quizás llegó a superar lo logrado en las pistas con el volante entre sus manos, por lo que hizo fuera de ellas con el corazón en sus manos. Su legado ha beneficiado a millones de niños brasileños a través de programas educativos y de desarrollo social implementados por su fundación, que siempre ha dirigido su hermana Vivianne.

El pasado 1 de mayo se celebró el 30 aniversario de tan desafortunado suceso que conmovió a Brasil entero. En sus funerales, lo despidieron tres millones de personas, un hecho sin precedentes en el deporte mundial.

Ayrton Senna fue un gran líder que trascendió más allá del deporte de las carreras de autos, que fue su pasión y propósito de vida. Su historia debe servir de ejemplo para las nuevas generaciones. Aquí les hablaré sobre el legado del héroe de las pistas.

Desde su niñez, Senna destacó por su incansable trabajo y dedicación al deporte. Su ética y compromiso con la excelencia son un recordatorio de que la perseverancia puede llevar al éxito.

La pasión de Senna por las carreras era evidente en cada una de sus actuaciones. Hacer lo que amas y hacerlo con pasión puede llevar a alcanzar metas extraordinarias. A lo largo de su carrera, fue un verdadero gladiador de los circuitos, enfrentando numerosos desafíos y obstáculos. Con garra y creatividad, siempre encontró la manera de superarlos. Esto nos enseña la importancia de afrontar las dificultades con determinación.

Tras su trágica muerte, se lograron grandes avances en la seguridad de los pilotos en la Fórmula 1. Sennaabogó por mejoras en este ámbito, lo que resalta la importancia de cuidar de uno mismo y de los demás.

A pesar de su estatus como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, Senna siempre mostró humildad y respeto hacia sus competidores y el deporte. Esto enfatiza la importancia de mantener la humildad, sin importar el éxito.

Senna valoraba cada momento en la pista y vivía intensamente cada carrera. Esto nos enseña a apreciar el presente y disfrutar de cada experiencia. Su legado sigue vivo, inspirando a personas de todas las edades a perseguir sus sueños y a vivir con pasión y propósito.

Ayrton Senna falleció el 1 de mayo de 1994 durante el Gran Premio de San Marino en Imola, Italia. Ese fin de semana estuvo marcado por varios accidentes trágicos; el piloto brasileño Rubens Barrichello tuvo un accidente durante la práctica, que lo dejó inconsciente brevemente, aunque afortunadamente no sufrió lesiones graves.

No corrió la misma suerte el piloto austriaco Roland Ratzenberger, quien falleció el día anterior a la carrera, el 30 de abril de 1994, tras un accidente en la clasificación. Su monoplaza se estrelló contra un muro, lo que le causó lesiones fatales.

Estos eventos contribuyeron a la atmósfera de tensión y preocupación en el circuito, que culminó con la tragedia de Senna el día de la carrera. Su lamentable deceso, marco un hito en los grandes premios, después de 1994, la Fórmula Uno, perdió su magia y encanto, ya no fue lo mismo.

Descanse en Paz.