La historia en cuento Segunda clase

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Dubitativo, el maestro pasó la tarde reflexionando: los puntos que ganen ja, ja, ja, creo que van por eso, pero buscar en la computadora y en su celular eso sí los motivará … ojalá eso suceda.

En la siguiente clase al llegar al aula como que se respiraba un ambiente distinto, de interés, de que más de uno o una querían tomar parte en la clase.

Antes de comenzar a hablar, Audomaro, –nombre del maestro– vio como quince manos –estilo las conferencias mañaneras de la presidenta Claudia Sheinbaum– presurosas rascaban el aire pidiendo la palabra, eso lo alegró y la concedió a una joven nerviosa que decidida, parló:

Lo que le quiero decir maestro es que ayer omitió datos, que para mí fueron errores. Como usted dijo que me puse a investigar y se le olvidó hablarnos de Venustiano Carranza. Tomó su celular y continuó mire usted el llamado Varón de Cuatro Ciénegas quién era gobernador de Coahuila… 

– De acuerdo señorita, pero le suplico no usar el celular, acotó el maestro y la joven continuó por su cuenta:

Bueno, Don Venustiano fue parte central, pues a la muerte de Madero se levantó en armas contra el usurpador Victoriano Huerta y como veo que muchos compañeros quieren hablar terminaré diciendo que a él se debe la promulgación de la Constitución de 1917.

Audomaro estaba feliz, por dentro de su cerebro le bailaba, tuve razón en ponerlos a investigar y concedió la palabra a un joven inquieto:

– Cierto yo por mi parte le comenté a mi abuelo porque a él le gusta la historia y me recomendó el libro de Fernando Benítez “El Rey Viejo” en donde se narra cómo matan a Carranza… maestro es una novela muy interesante. Me falta muy poco para terminarla, ¿Ya la leyó?

– Claro. Fernando Benítez además de ameno se basa en hechos comprobados, por ejemplo, la muerte de Carranza en una covacha en Tlaxcalaltongo Puebla, parece que más bien él se suicidó, pues se acostó con un jubón, ustedes le dirán pijama de viejito y el balazo al corazón está disparado junto, esto se nota por la mancha de pólvora quemada y sangre que se ve en su casa museo aquí en la Ciudad de México, a la que ustedes pueden ir y está en Río Lerma 35 colonia Renacimiento en la Alcaldía Cuauhtémoc. Se los recomiendo.

La clase iba ágil, Audomaro concedió la palabra a otro dicente y entonces se acordó de que iba a conceder puntos:

Laura  ven a mi escritorio para que en cada intervención tengan los puntos que prometí. Laurita pregunta el número de lista a tus compañeros que intervinieron. Si, a ver tú:

– Maestro a mí mi tío me recomendó que viéramos el documental “Memorias de un Mexicano” de Carmen Toscano… 

– ¿Y viste el documental?

– Por supuesto maestro está en Internet y las figuras no sé cómo le hicieron, pero están claras y la narración es muy amena, en esta yo diría que es película más que documental y sale todo: Don Porfirio, Madero, La Decena Trágica, La celebración del Centenario…

El maestro interrumpió.

– Esa película es un tesoro nacional, ¿Qué les parece si mañana en lugar de clase nos vemos en el salón de proyecciones y ahí la vemos todos? Que magnífica idea, ¿ya le diste tu número de lista a Laura?

– No, soy el 28. Pero no es por eso maestro, lo importante es que ahí aprendí historia y vi algo más: las motivaciones, las ambiciones, las traiciones…

Audomaro no cabía en sí de gusto y concedió la palabra a una jovencita que exigía hablar.

– ¿Y qué le parece maestro si también vemos la película “El Atentado”, dirigida por Jorge Fons y basada en la novela “El Expediente del Atentado” que trata de un tipo que ya mero mataba a Porfirio Díaz. Yo la vi y me gustó mucho.

Audomaro aceptó la propuesta y en su fuero interno vio que había dado en el blanco. Auxiliarse de la tecnología moderna y mover el interés de las chavas y los chavos es la solución. Se atrevió a hablar.

– Miren estoy muy contento, aunque regresamos a lo que según ya habíamos estudiado, ustedes se dieron cuenta de que la historia no es aburrida y que además del texto hay en video visual mucha tela de donde cortar…

Viendo que había más manos que rasgaban el aire y que el tiempo se acortaba Audomaro concedió la palabra a otra jovencita:

– Maestro y de todo esto viene por qué tantos militares gobernaron México y aunque usted llegó a Plutarco Elías Calles, al que llamaban el líder máximo de la Revolución, yo leí que tuvo a dos títeres como presidentes: a Emilio Portes Gil y a Pascual Ortiz Rubio, y que éste último representó lo que luego el PRI haría como propio: el fraude electoral pues según aplastó en las urnas al maestro José Vasconcelos…

Ring, ring sonó el timbre y el dómine vio que no querían salir, es más, uno de los que tenían levantado la mano lo conminó:

– Maestro y ¿los que faltamos, qué? Es justo que mañana seamos los primeros porque veo que todos los que no participaron, mañana lo van a hacer.

El maestro accedió:

– Laura anota a los que no participaron hoy para que les toque mañana.

A duras penas salieron del aula y cuatro alumnos y tres chicas se quedaron a preguntar. Audomaro vio pasar al maestro del salón vecino que sorprendido notó que en esta ocasión no lo encontró sólo y medio tristón. Y Audomaro siguió charlando hasta la cafetería donde vendían unos molletes bien ricos.