Hablemos de violencia vicaria

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La violencia vicaria es la violentar a través de una persona, en este caso hijas o hijos, a la madre y generalmente se presenta en el momento de la separación y es perpetrada por el progenitor; aunque también actúa de otras maneras como causarle daño agua persona adulta que está a cuidado de la mujer a quien quiere dañar, así como a sus mascotas.

Este tipo de violencia se presenta cuando los hombres sienten que perdieron el control, es decir, cuando ya no tienen el poder para manipular a la mujer con la que compartieron algún vínculo emocional de pareja, porque ya no tienen contacto con esa persona; entonces utilizan a sus hijos o hijas como medio de dominio para provocar daño y angustia a las madres.

Se observa en el incumplimiento con lo acordado con el régimen de visita asignado al padre agresor, pues en ocasiones se llevan a los menores sin autorización de las madres y no les permiten verlos; también buscan tener la guarda y custodia sólo con el fin de dañar a las mujeres al saber que es uno de los dolores más fuertes que pueden experimentar.

En otros casos, manipulan a las hijas o a los hijos en contra de su madre; hay situaciones en las que los descuidan económicamente. Por ejemplos, en la alimentación, medicinas o en sus actividades escolares, todo esto con la intención de que la mamá recurra al padre y trate de convencerlo de cumplir con las obligaciones que tiene con los menores. Existen casos extremos en los que el progenitor maltrata e incluso llega a asesinar a sus descendientes.

Por la parte económica, la violencia vicaria acompañada de otros tipos de maltratos como el físico, patrimonial y psicológicos, van de la mano y terminan siendo una sola. Por ello, aunque esta violencia tiene como fin dañar a la mujer, al mismo tiempo se violenta a las y los menores.

La violencia vicaria, puede provocar diferentes daños a las víctimas, uno de los más graves se da en el aspecto psicológico.

Por desgracias las mujeres vivimos en una cultura, donde uno  de los mandatos de género es la maternidad, por lo que la responsabilidad de cuidar a los hijos principalmente es de nosotras. Entonces, cuando existe una situación, en la cual pasa algo considerado negativo en el desarrollo de sus descendentes; surge un sentimiento de culpa que puede desencadenar algunos malestares psicológicos.

Ese sentimiento de culpa, puede provocar el desarrollo de síntomas de ansiedad, depresión y estrés postraumático, al igual se puede manifestar mediante el enojo, debido a las situaciones que se enfrenan como la pérdida de sus hijos, violencias vividas anteriormente y los obstáculos legales con los que se cruzan durante este proceso.

Las afecciones se presentan de forma diferente en cada mujer, dependiendo de su contexto y de su historia de vida. En muchas ocasiones, no logran identificar los daños emocionales, porque incluso los agresores, las alejan de sus redes de apoyo; además no es fácil reconocer  o comunicar, que están viviendo violencia , debido al miedo de ser revictimizadas, juzgadas e incluso sentir vergüenza por lo que están viviendo. 

No debe descartase los escenarios extremos, pues la violencia puede provocar que las mujeres lleguen a suicidarse por el dolor de la pérdida, sobre todo su se presentan obstáculos en el acceso a la justicia y no hay reparación del daño por parte del aparato de justicia. Por lo anterior, el apoyo psicológico con perspectiva de género es fundamental porque les facilita la elaboración del duelo y que ellas puedan deslindarse del sentimiento de culpa.