Pensión
¡Por fin es viernes! Y además quincena. Vámonos porque aquí espantan. Acaba de llegar chamba, pero como ya pasan de las 2, lo dejamos para el lunes. El changarro ya cerró. Vamos a chupar, que el mundo se va a acabar. El plan para hoy es ir por unas chelas con los cuates, ponernos al día y ver qué pex con sus vidas. Voy al vestidor para quitarme el uniforme de la chamba, que no me vea el supervisor, no vaya a ser que me vea y se le ocurra pedirme algún pendiente.
Salgo y estoy en la parada del camión, ay que linda chava la que está junto a mi, me estoy dando un buen taco de ojo, que sabrosa está la vieja. Lástima que no vamos en la misma ruta. La tengo que dejar, porque mi chamion ya llegó, me subo y le pago con uno de 50, que me da el cambio en un rato, no hay pex carnal, me siento acá atrás de ti en lo que juntas. No vaya a ser que se te olvide.
En lo que espera saco el celular de mi bolsillo, trae la pantalla rota, no he tenido para repararlo, así que se quede, mientras pueda seguir viendo las fotos que me mandan mis compas y las redes de las mimiriquis, ay caracas venezuela, esa está bien sabrosa. Me interrumpe una mano con mi cambio, es la del chofer que me da 38 en puras monedas, ya ni la amuela.
Aquí bajo. Paso a la tienda por un chesco y unas papas, pa’ calmar la tripa. Llego a la casa, mi jefita me espera. En lo que como, me llega un mensaje de mi cuate, que ya está afuera, que me apure, que no espera. Me despido de mi jefa, me pregunta que a dónde voy que a qué hora llego.
Ora jefa, no ve que ya no soy un niño, no le tengo que andar pidiendo permiso, mejor présteme algo de lana, no se apure, yo estoy bien, si pasa algo yo le aviso.
Me subo al carro de mi compa, espero que me alcance el varo porque la mamá de mi hija me quita un buen de mi quincena, pa’ mí, que se la da al wey con el que anda. Siempre me sale con que todo es para la niña, que ella no gasta nada, que no toca nada de ese dinero, que la manga del muerto, puras mentiras, yo a esa vieja ya no le creo nada.
Me llega un mensaje, hablando del rey de roma y mira quien se asoma, es ella, que es la niña que está enferma. Ahhh me lleva… pues ¿qué no la cuidas?, por eso está contigo, se supone que tú te la llevaste porque contigo dizque iba a estar mejor, así que a mi no me molestes, al rato te llamo, ¿Qué quieres lana para las medicinas?, pues ¿qué no te alcanza con lo que ya me quitas?
–No pasa nada, tu tranqui– le digo a mi compa, mejor detente aquí, vamos por una chelas para ir calentando, préstame varo ya sabes que te pago, que ya te debo varias, ahhh, ¿ya ves cómo eres? Hasta ni pareces mi compa. Ándale, no te hagas wey, que luego yo también he puesto. Y apúrale que ya vamos tarde para llegar con los cuates.
Chale también que estaba pintando mi fin, me lo amargó esta vieja, con el cuento de que necesita lana pa’ la medicina de mi hija.

