+ La visión de Eréndira Fierro para la UAEMéx; No estamos preparados para el Mundial México 2026; El que no planea, no avanza. Hace falta aterrizar las grandes ideas
La frase:
Es increíble lo que se puede lograr si no te importa quién se lleva el crédito.
HARRY S. TRUMAN
La Visión de Eréndira Fierro para la UAEMéx
La doctora Eréndira Fierro Moreno se erige como una figura clave en la transformación del modelo educativo de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). Su propuesta de implementar un enfoque de enseñanza integral destaca la necesidad de equipar a los estudiantes con habilidades prácticas y pensamiento crítico, elementos vitales para su inserción efectiva en el mercado laboral. Al presentar su plan en la Unidad Académica Profesional de Tejupilco, Fierro enfatizó la creación de mapas interactivos que permitirían a los alumnos diversificar su formación académica mediante unidades de aprendizaje homologadas, un paso significativo hacia una mayor flexibilidad y adaptabilidad en la educación superior. Además, su compromiso con la tutoría individualizada apunta a combatir el rezago educativo y el abandono escolar, aspectos críticos en la actualidad.
No obstante, su visión va más allá de lo académico. La atención a la salud mental de la comunidad universitaria y la promoción del deporte son pilares fundamentales de su propuesta. En un contexto donde la educación enfrenta desafíos significativos, la visión de Fierro Moreno podría ser el catalizador necesario para una UAEMéx más inclusiva y proactiva.

Hay demasiados pendientes antes de una fiesta mundialista
El próximo año México será sede de una edición más de la Copa Mundial de Futbol, la tercera que se realizará en nuestra nación, aunque esta vez de manera coordinada con Canadá y los Estados Unidos de América. Exactamente con las dos naciones que nuestra nación enfrenta los problemas más graves en materia comercial. Entonces, el de 2026 podría convertirse en un punto de conflicto que pudiera agravar la tensión entre los tres implicados.
Estados Unidos y Canadá son sin lugar a duda los países económicamente más importantes del Continente, por lo que México, en los hechos, no puede medirse bajo ese parámetro, pues, a pesar de ser socios comerciales estratégicos, parece que hubiera una tendencia de ver pasar abajo a México, lo que está acarreando un ambiente que no es el más favorable como para la realización del máximo torneo en materia de futbol soccer.
Por afición y tradición México supera, y por mucho, tanto a los Estados Unidos de América como a los habitantes de Canadá. Hay que recordar que México casi siempre ha estado presente en ese tipo de competencias y el desarrollo del balompié que se practica por allá está mucho más retrasado.

Sin embargo, los estadounidenses han aprendido que cuando en algo no destacan, es momento de invertir, y les ha dado, desde hace algunos años en abrir la cartera e importar a grandes figuras del futbol internacional, entre ellos a Messi. Los canadienses han hecho lo que pueden, con lo que tienen y han apostado al desarrollo de jóvenes con talento para este deporte, aunque todavía están lejos de conquistar los resultados que sus representativos tienen en otros deportes, como el hockey sobre hielo.
Pero en realidad lo deportivo no es el eje central de este comentario. Lo que nos compete ahora, con respecto al Mundial de Futbol, es plantear las posibilidades de que éste se lleve a cabo de buena manera, porque a un año de ese evento deportivo de talla internacional, México no está preparado para eso.
Aunque a nivel político se creó una comisión especial que tiene que ver con toda la organización de la fiesta futbolera, lo cierto es que hay muchos cabos sueltos, obras inconclusas y sobre todo un ambiente adverso que resulta difícil, o casi imposible, de creer que de hoy a la inauguración de ese evento se destense y se lleguen a las condiciones óptimas para albergar el evento.
Hay dos aspectos en los que México tiene que redoblar esfuerzos si quiere mostrar una buena cara al mundo a través de esa fiesta: la seguridad y el comercio.
Nos pasamos cinco años y 10 meses con un gobierno que pensaba que dejar hacer y dejar pasar era la mejor política en materia de seguridad pública, por lo que este país se desbordó en cuanto hace a tráfico de drogas y armas, razón por lo que hoy el ambiente está insufrible.
Habrá tres sedes en México para poder observar juegos del mundial de futbol del 2026: la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. De ellas, quizá la más segura podría ser la capital del país, pues Guadalajara hoy está en la palestra, pero por tiraderos de cadáveres y la presencia cada vez más evidente de grupos de la delincuencia organizada que no dan tregua.
Monterrey, pese a su dinamismo económico, no está libre del flagelo de la delincuencia, y ni qué decir de Jalisco, con su nombre manchado portándolo como emblema uno de los carteles más peligrosos del bajo mundo de la delincuencia organizada.
El asunto comercial, tan de moda en este momento, tendrá que buscar alternativas más allá de un presidente que nos tiene con un pie en el cuello, tanto a mexicanos como a canadienses, con amenazas consecutivas sobre el futuro de los productos que se envían a ese país y sus velados intentos de intromisión cuando se trata de asuntos relevantes en materia de seguridad.
Y es que para el presidente estadounidense, Donald Trump, le da lo mismo mezclar la gimnasia con la magnesia, sobre todo cuando se trata de atar un asunto tan delicado como el combate a la criminalidad, la migración, con el hecho de imponer impuestos adicionales de hasta el 50 por ciento a distintos artículos, que, por cierto, son los que más producimos los mexicanos.
La certificación previa al Mundial 2026 que otorgará la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) irá esta vez mucho más lejos de si se terminarán a tiempo las obras de remodelación de los estadios, pues a nadie le haría bien que en pleno evento saliera el señor Trump con una de sus bromas como podría ser una alerta diplomática en la que restrinja el arribo de estadounidenses a suelo mexicano, por razones de seguridad.
Esa posibilidad está latente hasta este día, y a pesar del espíritu optimista que impera en nuestro país, lo cierto es que algo así podría darse, sobre todo porque, repito, el presidente estadounidense ya hizo costumbre pronunciarse de esa manera en contra de todo lo que huela a México, siempre con un dejo de hacer sentir el innegable poder político del que goza su nación.
Estamos a tiempo, de eso no hay duda, aunque parezca imposible que en poco más de un año México sea capaz de poner orden, de levantar la ley de abrazos y no balazos, para que por lo menos no ahuyentemos a quienes pretendan pisar suelo mexicano para disfrutar alguno de los juegos de futbol del Mundial 2026. Ojalá se logre.
El que no planea, no avanza
Tienen razón las diputadas del Partido Revolucionario Institucional del Estado de México, a quienes mandó en su representación la dirigente estatal, Cristina Ruiz Sandoval, a dar la conferencia de prensa del pasado lunes, en la que ese partido político trató de fijar posiciones con respecto a la necesidad de aterrizar la buena voluntad que parece tener la gobernadora Delfina Gómez Álvarez en su forma de gobernar.
En síntesis, lo que las legisladoras priistas dijeron en esa oportunidad fue que al Gobierno del Estado de México le hace falta planeación, orden, estrategia.
Ciertamente, hasta hoy, el Gobierno del Estado de México no ha presentado en distintos ámbitos de la vida política nada que se le parezca a un plan de trabajo, comenzando porque no hay plan estatal de seguridad, no hay plan estatal de salud y ni qué pensar del plan estatal de desarrollo urbano.

Obras y acciones sin orden son las que caracterizan a la presente administración estatal. ¿Y si no tienen un plan, un proyecto, cómo saben hacia dónde quieren dirigirnos?
La verdad es un asunto muy serio en el que parece que nadie ha pensado, pero esta entidad marcha, en consecuencia, sin rumbo fijo, sin objetivos y sin una estrategia de cómo lograrlos.
A dos años de arrancar el gobierno de Delfina Gómez es un absurdo que ni siquiera se haya hecho saber a los habitantes de la entidad más poblada del país hacia dónde pretende conducirnos esta nueva ola de políticos del Estado de México. Bien haríamos en dejar de improvisar, de ponernos a planear acciones, obras y programas que vayan un poco más allá de regalar dinero a algunos sectores de la población. Eso, evidentemente sí gana votos, pero no sienta las bases para un desarrollo ordenado que se traduzca en bienestar para todos,


