Mejor lejos

Views: 1618

Es indudable que los seres humanos debemos ser entes sociales, ya que en la construcción de afinidades podemos encontrar apoyo, amistades y vínculos con personas cuyas características nos resultan afines, y por tanto, convenientes para sumar en beneficio de todos.

Por supuesto, hay personas que llegan a nuestra vida como una brisa suave, empáticas y positivas; pero también quienes se presentan como tormentas disfrazadas, y que sólo buscan su beneficio, incluso pasando por encima de nosotros.

No todos los vínculos merecen permanecer, y en ello hablamos de todo tipo de afinidad, malas amistades o incluso familia, ya que con la idea de que por ser parientes hay que estar siempre a pesar de las inconsistencias, se generan lazos enfermisos. Aferrarse a relaciones que no aportan nada positivo puede tener consecuencias devastadoras.

Poner límites no significa cerrar el corazón; significa protegerlo; significa reconocer que tu paz no está en juego y que tu vida no puede ser negociada. Cada vez que eliges quedarte en donde ya sabes que hay abuso, caos o inconsistencias de todo tipo, estás cediendo terreno a extralimitaciones.

Hay una delgada línea entre la empatía y la autoanulación; nos enseñaron que amar es dar, que ayudar es noble, que estar siempre disponibles nos hace valiosos. Pero ¿quién sostiene al que sostiene a todos? ¿Dónde queda el que escucha incansablemente, pero no se escucha a sí mismo?

Poner límites no es cortar vínculos, es preservar tu energía, tu salud mental, tu paz, es decir hasta aquí cuando la entrega comienza a doler, cuando las señales de exceso ya no son sutilezas sino gritos que ignoramos. No es egoísmo, es supervivencia emocional.

A veces el desgaste no viene de grandes crisis, sino de pequeñas invasiones que se acumulan: llamadas a deshoras, exigencias disfrazadas de cariño, dinámicas que te desgastan pero que sigues aceptando por no herir. Pero cada que das en contra de ti mismo, es una forma sutil de abandono.

Comenzar a priorizarte es un acto de valentía, y por supuesto, como todo lo valiente, incomoda; quizá perderás aprobación, quizá algunos se irán. Pero quienes entiendan tus límites, también entenderán tu valor; porque no se trata de dejar de dar, sino de dejar de darte entero.

En muchos casos, es mejor de lejos; ya que nos ahorraría muchos sinsabores; para muestra un botón, el caso de Karla Bañuelos lo recuerda con dolorosa claridad, su historia no es solo la de una mujer que no puso límites, sino la de una persona que dio entrada a otro ente, agresivo, posesivo, loco, que al no obtener lo que quería, siimplemente le mató, sin recato alguno.

Cuando toleramos lo intolerable, justificamos lo dañino o callamos por miedo, nos colocamos en la línea de fuego, alejarse de quien no suma no es egoísmo, es supervivencia.

Elegir con quién compartes tu tiempo es también elegir tu destino.

horroreseducativos@hotmail.com