Inocentes preguntas
¿Qué haremos con la carencia,
la falta de vida cuando
la tristeza irradia?
Ayer hubo muertos, pocos,
apenas unos cuantos,
lo dijo la teoría involutiva,
lo predijo el sabio al fondo
de su último tratado de paz y sabiduría.
¿Cómo vamos a saciar las hambres?
de justicia, de igualdad,
de hermanar las sangres,
mientras nos separan las razas y el odio falso
que cuelga de las pieles más extrañas.
¿Dónde encontraremos un camino propio?
Uno sin alambrados o animales malos, uno claro,
sendero de prosperidad que lleve a un vecindario
pulcro, sin enfermedades ni llanto
¿Cuándo se nos impuso esta difícil condena
de repudiarnos entre conciudadanos mientras
abrimos las puertas a los ladrones más profanos?
¿Por qué no hay respuestas a los reclamos?
Será porque nadie ha preguntado.

