Critica de “Nadie nos va a extrañar”
Debo admitir que voy un poco retrasado con muchas series y películas por la carga de trabajo y sobre todo por actualizarme con películas de culto como las de “Alien” antes de por fin ver “Alien Romulus”, pero al fin pude ver la serie mexicana “Nadie nos va a extrañar” dirigida por Catalina Aguilar Mastretta y Samuel Kishi, serie que se hizo sumamente famosa en redes sociales puesto que aprovecha la nostalgia de la generación de los años noventas que poco a poco nos hemos convertido en los jóvenes adultos, público de dicha serie.
La serie presenta a un grupo de amigos que dentro de una escuela se dedican a vender tareas a sus compañeros, lo cual quizás en la actualidad no sea una trama muy interesante para los más jóvenes, sobre todo porque es un tema sumamente tocado por la cultura pop y hay muchísimas tareas y series en las que la venta de tareas es algo común, quizás por eso la serie de Netflix “Sex education” fue tan famosa, puesto que salía del molde de lo común para las series adolescentes, no obstante, con “Nadie nos va a extrañar”, acierta en que esa era una trama controversial para la fecha en que se desarrolló, es como si te regresaran a la primera vez que viste una serie que toque el tema, como cuando “Malcom”, le hacia sus tareas a sus hermanos y era descubierto.
Es entonces que quizás uno de los desaciertos de la serie es abusar de los elementos nostálgicos de los noventas, con lo que parece forzado por ejemplo, que forzosamente el director diga que usa una máquina de acetatos, cuando esa información no aporta nada para la trama, el hecho de que a cada rato los chicos se pongan a escuchar música de la época (a veces resulta forzado), que en cada capítulo mencionen algún dulce, bebida o bocadillo que fue común en ese entonces, pero sobre todo, que al final todo se solucione con una computadora como un submensaje de que nos acordemos cuando no todos teníamos computadoras.
Dichos elementos se ven muy forzados en una trama que de verdad llega a ser más profunda tocando temas como el suicidio, no encajar en la sociedad e incluso la preferencia de personas del mismo género, temas que eran tabú en esa época y a las cuales pareciera que no les dan suficiente atención, es como si pasaran muchas cosas al mismo tiempo y eso genera que no le prestemos atención a la trama central, misma que finalmente es como si no tuviera resolución pues todo queda finalmente a entregar una computadora como un acto de corrupción al director.
Las actuaciones realmente son buenas, los jóvenes se esfuerzan por hacer un buen trabajo, lo cual es un acierto para la serie, y un importante paso para que el cine mexicano vuelva a ser lo que era, que incluso hay que admitir que era mucho mejor en los noventas.
