Hasta $16 mil cuesta un servicio Funerario; aumenta la cremación

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Funerarias no reguladas, altos costos en los servicios funerarios y una creciente adopción por la cremación derivado de la pandemia, son factores que se observan en el Estado de México, así lo señaló el representante del sector funerario, Gabino Zarza Sánchez, quien explicó que “en Toluca capital seguimos casi al 50% entre inhumación y cremación; la gente se ha ido acostumbrando a la cremación después de la pandemia”.

De acuerdo con el entrevistado, los costos de los servicios funerarios dependen de la zona y del tipo de velación. En algunos casos, el precio más bajo puede oscilar entre 6 mil y 8 mil pesos, mientras que los servicios más completos, con sala de velación y ataúd de mayor calidad, pueden alcanzar hasta 16 mil pesos.

En el sur del estado, los servicios suelen ser más económicos, con paquetes básicos que incluyen ataúd, equipo de velación en domicilio y traslado al panteón por alrededor de 11 mil pesos. En cambio, en la zona oriente, donde predominan los panteones particulares y los traslados son más largos, los costos pueden elevarse hasta los 35 mil pesos.

Otro tema que preocupa al sector es la existencia de funerarias no reguladas. Aunque no se les puede considerar “clandestinas”, muchas operan sin cumplir con los requisitos establecidos por autoridades municipales y estatales. “Existen funerarias que hacen de su local una sala de embalsamamiento y realizan preparaciones en espacios no adecuados, lo cual representa un riesgo sanitario”, advirtió.

Además, el representante destacó que ha crecido el interés en la cultura de la previsión funeraria, impulsada tras la pandemia. Sin embargo, advirtió que es necesario analizar con cuidado los contratos y paquetes que ofrecen algunas empresas privadas.

“Han llegado compañías con mucho marketing y promesas atractivas, pero es importante leer bien los convenios y entender qué es lo que realmente ofrecen”, puntualizó.

El panorama funerario mexiquense refleja no solo cambios culturales y económicos, sino también la necesidad de una mayor regulación sanitaria y contractual en un sector que, aunque sensible, se ha vuelto cada vez más complejo y competitivo.