PAN DE MUERTO
El llamado Pan de muerto ese tan popular en esta temporada otoñal de octubre y noviembre, esa época que evoca olores y sabores tan deliciosos y que nos hace pensar en lo efímero de la vida, es esta temporada perfecta para reflexionar.
Y lo digo porque como mexicanos, el Día de muertos figura para nosotros un equivalente como la Navidad, esta fecha es colorida, esperada y hasta mencionada por todos por su valor intrínseco de simbolismo.
Día de muertos decimos nosotros los mexicanos, pero la verdad es que es la manera en la que le podemos dar frente a la muerte, aquel destino innegable del hombre de la manera más amable.
Algo común en las familias mexicanas es el hecho de que usualmente se vive en núcleos familiares desde la primera generación tales como: madre, padre e hijos, pero estos hijos ya sea por comodidad o falta de oportunidades se quedan dentro del núcleo paterno, así es que las familias se vuelven núcleos que velan por el bienestar del otro.
Cuestión bastante importante ya que si lo analizan un poco notarán que en México no es común ver asilos de ancianos como en nuestro vecino del norte, los Estados Unidos, y esto es porque aquí vivimos y convivimos con nuestros ancianos, nosotros no abandonamos a nuestros viejos por nada del mundo, en México es casi una ofensa dejar solo a personas ancianas.
Dicho esto, se reconoce que México tiene un gran respeto para con su gente y sus tradiciones, es por ello que el Día de muertos figura como uno de los días donde el mexicano demuestra más respeto para con su pueblo y guarda solemnidad para con los suyos, ya que este día no es solo una mezcla de lo prehispánico con lo colonial, ¡Claro que no!
El Día de muertos es la amalgama de las vivencias, dolencias, tristezas y sufrimiento del individuo para con la persona fallecida, todo ese sentimiento acumulado que expresamos con calaveras de dulce, papel picado, alfeñiques, cempasúchil o incluso la comida preferida que esa persona disfrutó en vida.
Pero si algo destaca entre todo ello es el delicioso Pan de muerto, pero no se confundan, pues este pan no es sólo ese que se ve en imágenes internacionales, pues este cambia según los treinta y dos estados de la República Mexicana, pero el más conocido es aquel de masa fermentada con huesitos que simbolizan el cuerpo del difunto y una bolita arriba que es la cabeza.
Dicho pan, además de ser un manjar de la temporada, nos recuerda el paso de nuestros muertos en este día tan especial, este biscocho no nada más es un postre, ¡Claro que no!
Algunos católicos y cristianos dicen que es profano celebrar a los muertos por el hecho de que Cristo venció a la muerte, y honestamente estoy de acuerdo, pero a la muerte la venció El señor Jesús, más no uno, simple mortal que se esfuerza día a día por sobrevivir, Jesús puede vivir por siempre, pero uno solo tiene esta vid para existir.
Nosotros vemos a la muerte de frente día a día, sin miedo, sin dolor, pero a veces sufrimos penurias por llevar de comer a nuestra familia.
Así que disfruta del delicioso Pan de muerto, biscocho de temporada que simboliza una ofrenda a los muertos porque nada nos asegura que mañana nosotros: seamos los muertos.

