Violencia vicaria
Ha sido muy controversial la figura de la violencia vicaria en México y el resto de Hispanoamérica, sobre todo por el amplio problema de género que ha provocado por establecerse como una figura únicamente limitada hacia las mujeres por parte de los hombres, cuando más bien es un tipo de violencia que puede darse por ambos padres de un menor. Para conceptualizarla, la violencia vicaria es un tipo de violencia que se presenta cuando uno de los padres trata de dañar al otro a través de la afectación hacia un tercero, usualmente el hijo de ambos.
A pesar de que se mencionó que no debe ser una figura limitativa hacia alguno de los géneros, si es cierto que es común y usual que las mujeres vivan este tipo de violencia (lo que no debe entenderse como que se minimice el problema hacia los hombres), esto así puesto que existen dos tipos de violencia vicaria, una que me gusta llamarla común, en la cual uno de los padres violenta de manera física o moral a los hijos para dañar al otro progenitor, pero la otra violencia, me gusta llamarla institucionalizada, la cual si es más común que se presente desde un hombre hacia una mujer.
De acuerdo a la historia, quien siempre ha tenido acceso a tribunales, policías, licenciados y jueces han sido los hombres por el rol de género que tenían dentro de la familia tradicional, lo que implicaba que, si una mujer trataba, por ejemplo, de divorciarse, el padre abusando del sistema demandaba la guarda y custodia, perdida de patria potestad o cualquier otra figura, para afectar a la madre a través de los hijos y que esta no pudiera hacer su vida como mejor quisiera.
De tal guisa, que la violencia vicaria es un problema más amplio que una limitación de género, pues ambos géneros la viven, por tanto, parece acertada la reforma realizada en el Estado de México para que la conceptualización de la violencia vicaria maneje tanto a hombres como mujeres, además que la intención, no es solamente proteger a la mujer contra la violencia de género (que si debe de hacerse), sino también la protección del menor en contra de cualquier tipo de violencia familiar.
Así, la violencia vicaria destapa un serio problema como lo es la violencia a través de un tercero, lo que si bien, no estamos de acuerdo con que sea limitativa a un género, si es acertado empezar a hablar de los derechos de los niños sobre todos cuando los adultos pelean, y de como se debe privilegiar el interés superior de los menores incluso por encima de los derechos de sus padres. De tal suerte, que la violencia vicaria es una figura novedosa que puede ser argumentada en juicio y valorada por el juzgador desde una visión de derechos humanos, no obstante, también el juzgador debe tener la sabiduría para entender cuando existan denuncias falsas (el cáncer más grave de nuestra sociedad actual).
