+La promesa incumplida del Tren Interurbano México-Toluca. Ya tiene nombre, aunque la población sigue esperando que funcione al 200 por ciento; La falta de credibilidad de “La Tremenda Corte” pone en riesgo al Estado Mexicano
La frase:
Los tirantes que utilizará el Insurgentel serán tan buenos o mejores que los rieles del tren del Istmo.
ES PREGUNTA
A punto de finalizar el mes de enero del año 2026, la conclusión total del Tren Interurbano México-Toluca sigue siendo un buen propósito y un sueño que cada vez parece más lejano de alcanzar, por lo menos para millones de mexiquenses que tienen puestas sus esperanzas en ese sistema de transporte público que tiene más de una década de prometerse como la solución para los graves problemas de movilidad que existen en la cada vez más presente conurbación entre la capital del país y la del Estado de México.
Hace más de diez años se dijo que llevaría uno o dos años concretar esa conexión entre Toluca y la Ciudad de México, luego pasaron los años y ya vivimos el primer piso de la Cuarta Transformación, con Andrés Manuel López Obrador, quien públicamente se comprometió a que el Insurgente, como él mismo lo bautizó, estaría listo y operando antes de que concluyera su sexenio. Pero eso fue una mentira más para la larga lista que dejó de pendientes de su administración.

Total, le heredó esa responsabilidad a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para que se luciera y tuviera una gran obra que entregar desde el inicio de su gestión, pero las cosas siguieron complicándose y seguimos esperando que se cumpla esa promesa transexenal. Hace un año, en un acto público, se dijo que para el mes de diciembre de 2025 se completarían las obras civiles y de electrificación que permitieran llegar hasta la estación de Observatorio para completar la obra, pero tampoco se cumplió.
Se acabó el año 2025 y seguimos esperando que algún día se cumpla con la puesta en marcha al 100 por ciento de ese sistema de movilidad, Nuevamente, en diciembre pasado, durante una gira de supervisión en la que participaron la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, y la Jefa de Gobierno de la capital del país, Clara Brugada, la titular del Poder Ejecutivo federal dijo que en enero estaría lista esa obra y totalmente funcional el sistema, pero, para no variar, tampoco se cumplió esa promesa.
El Tren Interurbano México-Toluca, o El Insurgente, como cada quien desee denominarlo, sigue ahí, esperando el sueño de los justos, las personas usuarias han tenido que acostumbrarse a sus limitantes, haciendo bajada en la Estación Santa Fe y de ahí explorando diversas formas de desplazamiento para llegar a cualquier área de la Ciudad de México.
Las cosas siguen más o menos iguales, obras complementarias por todas partes, donde se supone que el Tren Interurbano conectará con el Metro Observatorio para dar servicio eficiente a los usuarios, todo lleno de cemento y gente trabajando, pero de la anhelada inauguración la verdad es que todavía no hay nada claro.

Cada vez que se le pregunta a la titular del ejecutivo federal sobre ¿cuándo entrará en operación?, con puntualidad ella ofrece una fecha aproximada, da todos los pretextos que a alguien se le puedan ocurrir y aplaza esa fecha para después.
Todavía estamos esperando que la autoridad federal tenga tantita seriedad y cumpla con lo que se ofreció a los mexicanos hace más de una década, ya sin que en realidad nos importe mucho si es que la construcción del sistema ya costó 10 o 20 veces lo que en principio estaba planteado.
Que terminen el tren, que no tenga fallas estructurales, que se hagan las pruebas técnicas que se requieren, y que, al final de cuentas, se entregue la obra en excelentes condiciones operativas para beneficio de millones de personas que todos los días se trasladan de Toluca a la capital del país, ya a estas alturas es lo único que se demanda de un gobierno fallido, que cambió de color, cambió de titular, pero no ha cambiado en cuanto hace al incumplimiento de esa retrasada obra que la población sigue esperando, y por lo menos en enero de 2026 sigue siendo sólo una ilusión.
La pérdida de credibilidad de La Tremenda Corte
Si alguien alguna vez tuvo confianza en una Suprema Corte de Justicia de la Nación cuya integración es resultado de una farsa electoral en la que nada más participó el 12 por ciento de los mexicanos, pues permítanme decirles a esos mexicanos que se equivocaron, que la credibilidad de lo que debería ser el Tercer Poder del Estado Mexicano está por los suelos y podrán pasar otras tres elecciones, con todo y sus respectivos acordeones, y ésta no se recuperará.
En los últimos días los mexicanos hemos sido testigos de cómo los ministros de la Tremenda Corte han pulverizado la poca credibilidad que en ellos depositaron algunos mexicanos, cómo se atascaron con el presupuesto que los mexicanos les otorgan y prefirieron comprar camionetas de lujo, cada una de un valor real de alrededor de 4 millones de pesos.
Esos y esas que prometieron austeridad franciscana resultaron igual o peor que a los que acusaba López Obrador de tener un seguro de gastos médicos mayores que era sustituible con un alta en el ISSSTE o el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Pero ese no es el peor pecado de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nacional, pues su peor errar ha sido el echar atrás en sus ambiciones dejando de manifiesto que todo fue producto de una falta de coherencia administrativa y de que en realidad nunca han estado preparados para el cargo que desempeñan y mucho menos para el nivel de responsabilidad que supuestamente legitimaron con el voto de algunos mexicanos.
Las cosas se han puesto muy mal para los ministros, para el Poder Judicial de la Federación y para todo lo que resultó de esa mala práctica que fue la elección de personas juzgadoras en este país.

Podrán devolver las camionetas que, para acabarla de fregar, ya compraron, o las podrán dedicar a vender paletas de hielo, pero el error no se borrará del ánimo popular y de aquí en adelante, lo que hagan, será mal visto y juzgado por la mayoría de los mexicanos, quizá precisamente por los mismos que no participaron en la dizque elección que los llevó a esos cargos.
Si para la simple compra de un utilitario como lo es un vehículo automotor han cometido tantos errores, de comunicación, de administración, de logística, incluso de control de daños y de manejo de crisis, pues qué será para dictar sentencias de gran calado como son las que a este país le urgen actualmente.
La Tremenda Corte es resultado de un sistema de gobierno incapaz como el que le dio vida sólo porque así se los ordenó alguien que vive de los caprichos, el mismo que convirtió a los vapeadores en objeto de pecado, en algo prohibido, y en un nuevo mercado para la delincuencia organizada de este país.
Es urgente replantear la Suprema Corte de Justicia de este país, no solo por sus brillantes compras, sino porque es muy peligrosa esa falta de credibilidad que ahora impera entre la sociedad con relación a su verdadera capacidad y al profesionalismo de sus miembros para dar la cara cuando la deben presentar y mantener la boca cerrada cuando no tengan nada bueno que expresar.
Es muy peligroso que uno de los pilares del Estado de Mexicano se pulverice de esa manera y hoy se presente ante la opinión pública como objeto de risa y una ausencia total de respeto como el que demanda esa instancia.


