Mujer y Literatura, Su visión del mundo

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En  Mujer litoral del tiempo (México, 2026, Ediciones Voces Nuestras, Col. Latitudes), de Coco Loria Casanova, pueden encontrarse claramente los aspectos más obvios de la relación entre la mujer y la literatura, no sólo en el aspecto  retórico últimamente explotado entre las autoras latinoamericanas: el origen, los sentimientos, el sufrimiento, la violencia, el vacío, el reapropiamiento de la voz; todo esto impregnado de la situación socio-histórica, aún más, las autoras actuales hacen uso de su gran capacidad de reelaborar códigos y técnicas dentro de la literatura para mostrarnos como objetivo su visión de mundo.

EN EL FONDO DEL ORIGEN

En un páramo de la vida,/ abre la celosía con un rumor misterioso,/ rompiendo el silencio de los dioses./ Una caricia en el corazón se anida/ con blancos azahares concebidos./

¡Nació la mujer!/ Capullo que florece aún en las horas/ más solas y oprimidas./ Ánfora de luz, gracia y terciopelo,/ develando el velo, de una escultura,/ desbordada de sueños; con los brazos cruzados para que/ no se escapen.

Siempre que el tema central sea la mujer en la escritura, acudimos a una  representación propia, pero también ideológica. Como es notorio en este poemario debemos acudir a una perspectiva interdisciplinaria para comprenderlo mejor. Así lo enseñó la gran feminista Márgara Russotto en su libro Tópicos de retórica femenina, quien también nos mostró como la obra de la mujer es una mezcla de experiencia de vida y conocimiento, entre el plano subjetivo y la búsqueda de objetividad, a través de pasiones simultáneas: la lectura y la escritura.

Las figuras literarias que vamos encontrando, secretamente nos dibujan una estética que trata de unir la naturaleza con la interioridad femenina. La literatura escrita por mujeres, recientemente ha adquirido el reconocimiento masivo, pero en un primer momento era el único canal de revelación de la problemática femenina, dentro de los límites de lo público con lo privado: el hogar, las bibliotecas, las lecturas comunitarias. El conocimiento de sí misma le permite contextualizar y mostrar une etapa de madurez de la mujer evidenciando que la poesía permite el placer de la imagen, el deseo de comprender y es también testimonio.

 

TÚ, MUJER

Se aglomera un sol en tu mirada,/ ya no eres prisionera./ Tus pasos… batuta dirigiendo música./Corre por tus venas, un mar de amaranto,/ humedeciendo las áridas calles del espanto./ Tu corazón, luciérnaga encendida,/ vigila la noche y arrulla como madreselva,/ brillando en ausencias de Luna./ Y cuando la vida siembra llanto; es tu abrazo cálida espuma,/jugando al Génesis del primer océano./

Son tus palabras, alas de Poesía,/ que como el sol, anuncian el nuevo día,/ dejando tu voz en esa estrofa primitiva/ con sabor a fresa amanecida./

Lo que es tuyo, permanece intacto…/ nadie te lo quita, inmune quebranto,/ creas y recomienzas cada día/ como dorada espiga florecida.

Un macrocosmos donde la naturaleza se desdobla sutilmente a través del lenguaje bello, reverberante, comparar esta obra sólo nos llevaría a perseguir líneas invisibles de su reflexión, su propio espacio estereoscópico, con sus versos extendidos, las transformaciones en la norma del ritmo que logra con esta longitud, construida sobre un núcleo emocional, en el proceso de concientización de , mujer como materia literaria. 

Una poesía dinámica, fuerte y vulnerable al mismo tiempo, que se despoja del interés subjetivo en favor de Ella o La mujer maltratada opone a la identidad a la subalternidad de la mujer, en sus detalles cotidianos que, a veces, no son valorados como experiencia universal, pero los universos son creados por las mujeres, mediante signos determinantes, mediante el discurso de la enseñanza, el buen consejo, la oralidad aprendida del linaje. 

CARTA A UNA MUJER SUFRIDA

Mujer lastimada por la vida,/ no me conoces; ni siquiera sabes mi nombre./ Te escribo y que puedas conocer un vuelo nuevo,/ sin el peso de la angustia, amenaza, ni desvelo./

Es preciso traspasar las fronteras del miedo;/ cruzar la puerta de oscuros oráculos./ Huir a un sitio donde seas libre,/ sin cadenas ni grilletes, apresando tu mente;/ alejar el rumor de palabras burdas y ofensivas./

¡No te quedes en el litoral de la sombra…/ emerge de la niebla, idenuncia!/ Que ningún eco del pasado, regrese a perturbar/ tu memoria./ ¡Que no te duela ver brillar tu nombre!

Repite cada mañana: /»Soy el proyecto más grande de la creación»/ ¡Soy mujer!

Se piensa que la escritura femenina es interiorista únicamente, pero es también una estructura que sobrevive a los años, legítimamente, a las pruebas de la vida sin que tenga que ser literal, más bien dibujando confines entre lo ficcional y el mundo poético que nace de la vida difícil y la condición objetable de vivir como mujer en un mundo de violencias, en la opacidad, sintiéndose fragmentada, sin esperanza, pero con la luz al final de camino: la búsqueda y conformación del sujeto femenino. El proceso de concientización de la diferencia dentro de la expresión de la autora, obedece también a cambios literarios en la valoración de las obras, la visibilización de los recursos propios literarios y en, cómo va revelando la problemática del sujeto femenino  apartándonos del cuestionamiento o la imposición de interpretaciones, es Mujer una categoría universal, no importe a quién se habla, si a mujeres de la vida real o a un genérico, tampoco importa mucho si es autobiográfico, o motivacional.

  
Es la obra literaria como tal, la que reconstruye el sentimiento abiertamente, los temores, los logros, instrumentos para una renovación de la mirada sobre la sujeta “Mujer”, la nombro así, humilde y sublime, trágica y radiante, el arquetipo. Polémica, democratizante, pero también marginal, haciendo esfuerzos por dar a conocer su literatura. 

La escritura femenina no es una etiqueta o sinónimo de minusvalía o dificultad. La mujer tiene derecho a expresar, experimentar con la propia tradición literaria para lograr nuevas formas, nuevas visiones como lo hiciera Rosario Castellanos cuando coexistía en mundos diametralmente opuestos, o Virginia Woolf, la intelectual y tristemente extraviada paciente mental , Clarice Lispector, fuerte y poderosamente leída por sus iguales. La obra de Coco Loria Casanova, sigue esta vía de tierna tierra fértil, reconociendo su responsabilidad sobre lo que crea y afirma.